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Sobre la premisa de “lo
que es ilegal fuera de la Red lo es también en Internet”,
la Comisión Europea prepara una nueva legislación para luchar
contra el racismo en la UE.
El objetivo comunitario es frenar los movimientos de corte xenófobo
que campan por todos los estados miembros, y sobre todo, su crecimiento
en la Red, donde existen 1.300 páginas continentales de corte racista.
Su principal arma, penar estos delitos con un mínimo de dos años
de cárcel.
Según la Comisión Europea, Internet se ha convertido en
“una herramienta barata y efectiva para que los grupos racistas
difundan ideas censurables a millones de personas”. El borrador
legislativo recuerda que este medio proporciona “un importante grado
de impunidad a los autores, al mismo tiempo que les sirve para para reclutar
nuevos activistas”.
La traba fundamental para combatir este tipo de delitos, prosigue el informe,
es que la mayoría de las páginas xenófobas se encuentran
alojadas fuera de la Unión Europea, en especial en Estados Unidos.
“Este hecho crea dificultades a la hora de castigar a los culpables,
ya que Estados Unidos se escuda en la libertad de expresión para
no frenar estas prácticas”.
La intención de la Comisión Europea con esta propuesta es
doble: “Primero, asegurar que el racismo y la xenofobia son castigados
en toda la Comunidad, mediante sanciones penales. Después, fomentar
la colaboración judicial y la posibilidad de extradición
de los acusados”. La Unión Europea quiere que la legislación
antirracista de los Quince alcance a quienes publican páginas xenófobas
para consumo europeo, aunque se encuentren alojadas fuera de la Unión.
Para ello, la Comisión propone castigar con pena de prisión
las amenazas e insultos públicos de carácter xenófobo
realizadas por o contra ciudadanos de la Unión, la distribución
de material de este tipo y la extradición de los detenidos. Para
casos más graves, como la “incitación pública
a la violencia o el odio con propósitos racistas” este plan
de acción contempla penas mínimas de dos años.
Con el visto bueno del Parlamento Europeo y la aprobación de los
ministros de Justicia de los Quince, quedará también penado
con la cárcel “dirigir, respaldar o participar en las actividades
de un grupo racista con la intención de realizar actividades delictivas”.
La nueva normativa contempla, incluso, la xenofobia como agravante para
otro tipo de delitos, como el robo o la agresión.
En España ha sido el Movimiento Contra la Intolerancia quien, junto
a la Unión Romaní, más se ha distinguido en la lucha
y la denuncia del racismo electrónico e informático. Pero,
como casi siempre, las iniciativas oficiales llegan cuando la realidad
les supera. La Unión Romaní situó su página
web en el ciberespacio en diciembre de 1995. Fue pionera en el mundo en
difundir la realidad gitana a través de este medio. Y muy poco
después comenzamos a denunciar la presencia de páginas racistas
en Internet. Pero al tratarse de un fenómeno nuevo, nadie hacía
nada. Ahora asistimos a un peligroso desarrollo de movimientos racistas
al que hay que poner freno. Estamos de acuerdo con quienes dicen que es
necesario que se castigue también a las personas que realizan las
páginas web, y no sólo a los servidores que las alojan.
Según los datos de la Red Europea Contra el Racismo, en Internet
existen cerca de 2.200 páginas, chats, foros de discusión
y listas de correo plagadas de temática racista.
El informe anual del Observatorio Europeo muestra que ningún país
de la Unión Europea escapa a este fenómeno. Sin embargo,
se dice desde el Observatorio, “los incidentes raciales más
comunes no son los actos violentos sobre los que se centran los medios
de comunicación”.
Las estadísticas oficiales en Alemania, país europeo más
afectado por las acciones de los grupos neonazis, muestran que un 66%
de los 10.037 delitos xenófobos registrados en 1999 se centraron
en la difusión de propaganda racista. Y en Inglaterra, la mitad
de los 10.982 delitos denunciados fueron crímenes relacionados
con agresiones o acoso a las minorías.
El racismo es un virus contagioso. Hay que ponerle freno o aislarlo adecuadamente
para que no contagie a los demás. Y de la misma forma que las enfermedades
de fácil propagación se atajan mediante la cuarentena y
el aislamiento de los infectados, a los racistas de Internet, que son
doblemente peligrosos, hay que aislarlos donde mejor pueden estar los
racistas: en la cárcel.
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