Información
y asesoramiento a los vendedores ambulantes |
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN Esta
nueva edición, corregida y ampliada con respecto a la primera que
apareció en el año 1997, responde a los deseos de buena
parte de la población gitana española cuya actividad laboral
principal es la venta ambulante. Aquel primer texto gozó de una
magnífica acogida porque venía a dar respuesta a muchos
de los interrogantes legales que se planteaban los gitanos a la hora de
ejercer con seguridad esta actividad económica. Al mismo tiempo
proporcionó a los trabajadores sociales y a los miembros de las
corporaciones municipales pautas de interpretación de estas leyes
que tan directamente nos afectan. Desde la Unión Romaní somos conscientes de que la venta ambulante tiene los días contados, entre otras por las siguientes razones: Primero, por la voluntad de los jóvenes gitanos que desean dedicar sus esfuerzos a actividades más productivas y menos sacrificadas. Sacar los bártulos para montar la parada, cada día en un sitio distinto, haga frío o calor, requiere una importante capacidad de sacrifico que no está suficientemente compensada. Segundo, la venta ambulante ha sido el recurso de quienes carentes de una formación sólida no han encontrado otra forma para ganarse la vida. El analfabetismo desaparece de entre nosotros y cada día son más los gitanos y las gitanas que acaban sus estudios primarios, que hacen formación profesional o van a la universidad. Para ellos la venta ambulante es una actividad marginal difícilmente compatible con sus nuevos conocimientos y ansias de promoción personal. Tercero, la competencia es cada día mayor. Hasta hace unos pocos años éramos los gitanos quienes mayoritariamente ocupábamos los lugares destinados a la instalación de los mercadillos. Hoy, basta con dar un paseo por cualquiera de los que semanalmente se instalan en los pueblos de España para comprobar que los gitanos somos minoría. Muchos gadyè, españoles y extranjeros, junto a una pléyade de ciudadanos de otras étnias copan la mayoría de los puestos disponibles. Cuarto, los impuestos que hemos de pagar son cada día más altos y desproporcionados. La fiscalidad a la que estamos sometidos, más la vigilancia que sobre nosotros ejerce la policía municipal, convertida en inspectora del pago de impuestos que ni siquiera son municipales, hacen que, en ocasiones, tengamos que ejercer la venta ambulante de forma ilegal. Hay familias que no venden lo suficiente para garantizarse la subsistencia y al mismo tiempo pagar el “seguro de autónomos”, pongamos por caso. Quinto, la represión municipal tantas veces abusiva, ha creado en nosotros una cierta conciencia de fatídica indefensión. El guardia municipal podía desposeerte de todo tu capital. Apresamiento que en la mayoría de los casos se hacía –y en algunos lugares se sigue haciendo– sin las debidas garantías que protejan la propiedad de lo que legítimamente nos pertenece. A pesar de todo aún tendrán que pasar muchos años hasta que la venta ambulante deje de ser el principal medio de subsistencia de nuestras familias. Por eso, mientras la realidad no cambie, nosotros estaremos vigilantes ofreciendo a los gitanos españoles, y a quienes como nosotros ejerzan esta vieja y honrada profesión, todo el asesoramiento y la defensa que puedan precisar. Juan
de Dios Ramírez-Heredia
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