Soy
andaluz y gitano, o gitano y andaluz, que más da. Nací en
lo más profundo de nuestra Andalucía donde el Mediterráneo
y el Atlántico se funden desde siempre en un solo mar sin que uno
pretenda ser más que el otro.
Desde pequeño creí que ser andaluz y gitano
era la misma cosa. Hasta que un día alguien me descubrió
que los gitanos formábamos un pueblo extendido por toda Europa
y que éramos en el mundo más de doce millones de hombres
y mujeres.
Entonces me enteré de que los primeros gitanos
llegaron a Andalucía poco tiempo antes de la toma de Granada por
los Reyes Católicos y que desde entonces Andalucía ha sido
para todos los gitanos del mundo algo así como la tierra de promisión
donde el clima, el paisaje y la gente ponen los mejores ingredientes para
vivir en libertad.
Y empecé a sentirme orgulloso de saberme poseedor
de dos títulos incomparables: ser gitano y ser andaluz. Y como
andaluz allí donde estuve hablé de mi tierra para pregonar
sus grandezas y denunciar sus grandes injusticias. Exalté hasta
donde supe el valor inmenso del arte andaluz al tiempo que uní
mi voz en el Congreso de los Diputados y en el Parlamento Europeo a quienes
pedían para nuestra gente tierra y libertad.
Cuando era joven, como los jóvenes andaluces hoy,
me asomaba al balcón de mi casa desde donde se veía, a la
izquierda, el Callejón que nos llevaba a la playa del Cartabón
en el lado opuesto de la Bahía de Cádiz, y a la derecha
el pico de la torre de la iglesia de San Sebastián cargadito de
nidos de cigüeñas. Y entonces soñaba. Me imaginaba
que vivía en una Andalucía con menos hambre, con menos paro,
con menos abandono, con menos marginación. Y a medida que apretaba
los puños y cerraba los ojos para que la luz cegadora de mi tierra
no empañara la hermosura de mis sueños, notaba que las alas
de mi fantasía se volvían más ligeras, más
transparentes y entonces arrancaba a volar.
Alguien me había hablado ya de Carmen Amaya y
de su familia que seguía viviendo en el Somorrostro, terrible suburbio
barcelonés, donde miles de gitanos sobrevivían a la miseria,
sepultados entre la basura y los desperdicios. Carmen Amaya, que tenía
la misma edad de mi madre y que murió, como mi madre, a los 46
años, fue mi primer símbolo de liberación. Y desde
el balcón de mi humilde casa andaluza oía el trepidante
taconeo de los pies de aquella gitana. Sus redobles frenéticos
que me llamaban a la guerra, me empujaban a utilizar la palabra como metralletas
justicieras que por una vez dieran la razón a los más pobres.
Y soñaba y soñaba hasta que la voz de alguno de mis hermanos
pequeños me devolvía a la dura realidad.
Pero un día levanté el vuelo, como las
cigüeñas de la torre de mi pueblo, y desde entonces no he
parado de volar. La imaginación me ha llevado a mis orígenes
nómadas y cuando he tenido que repostar energías para seguir
volando siempre he vuelto a Andalucía. Dos inolvidables legislaturas
como Diputado por Almería le dieron a mi madurez un empuje irresistible
de juventud nunca del todo perdida. ¡Lástima que el ejemplo
almeriense no lo hayan seguido el resto de las provincias andaluzas! Pero
aún estamos a tiempo.
Estamos a tiempo porque los gitanos somos más
del cinco por ciento de la población total de Andalucía.
Trescientos mil gitanos y gitanas constituimos una fuerza importante que
es especialmente querida, ¡triste paradoja!, cuando se acercan las
elecciones.
Juan Silva de los Reyes, que es el presidente de los jóvenes de
la Unión Romaní, ha escrito lo siguiente:
“Somos la minoría étnica más importante
de este país, y sin embargo sufrimos como nadie el peor de los
rechazos: la indiferencia. Los jóvenes andaluces tenemos la obligación
de trabajar por mantener nítido y vigente nuestro sistema de valores
sociales como elemento nuclear sobre el que gira la identidad y el ser
de nuestras gentes. Pero además, los jóvenes que ostentamos
la condición de gitanos o gitanas, tenemos la obligación
de pregonar nuestro orgullo de ser gitanos y andaluces y hacer ver al
resto de los jóvenes que gitano no es sólo quien nace de
un vientre gitano, sino que es quien participa, en definitiva, de una
manera peculiar de sentir y ver la vida, manera que en Andalucía
es común a la mayoría de los ciudadanos sea cual sea su
condición social”.
Hoy, tras casi 600 años de convivencia, Andalucía respira
gitano por todos sus poros. Su idiosincrasia tiene raíz innegablemente
gitana que aparece en cualquier forma de manifestación intelectual,
cultural o simplemente en la manera de sentir de cualquier andaluz o andaluza.
Esta Campaña –en cuyo Ecuador nos encontramos–
ha logrado que sintiéndome tan gitano, cada día me haya
sentido más andaluz. Y por ser andaluz y gitano, esta España
a la que tanto quiero se me ha quedado pequeña. Y por la Humanidad,
como dice el himno de Andalucía y por los colores de la bandera
gitana, cada día soy más ciudadano del mundo que tiene
por techo el azul del cielo y por suelo el verde de los campos.
Y ésa es una forma hermosa de ser andaluz universal.
JUAN DE DIOS RAMIREZ-HEREDIA
Presidente
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| Presentación
I. Introducción
II. Planificación y desarrollo de la Campaña
Objetivos
Metodología
1. Perfil de los encuestados
2. Enfoque pedagógico
3. Temporalización
Actuaciones previas
1. Contactos institucionales
2. Constitución del equipo de campo
3. El soporte gráfico de la campaña
Acciones complementarias
1. Ruedas de prensa
2. Conferencias
3. Reuniones con responsables locales de las instituciones,
centros docentes y organizaciones juveniles
4. Fiestas de difusión cultural y convivencia
4.1. Acto cultural en Antequera
(Málaga)
4.2. Acto cultural en Loja (Granada)
4.3. Acto cultural en Ronda (Málaga)
4.4. Acto cultural en Roquetas
de Mar (Almería)
4.5. Acto cultural en Sevilla
4.6. Seminarios
III . Encuesta
Cuestionario
Metodología
Distribución territorial
Resultados
IV. Análisis de los resultados
1. Tus contactos con personas gitanas son...
2. Estas relaciones suelen darse por motivos...
3. ¿Qué entiendes por racismo contra los
gitanos?
4. El racismo, ¿tiene justificación en algún
caso?
5. ¿Cuáles son las causas del racismo, si
las hay, contra los gitanos de tu ciudad?
6. ¿Cuál es la situación del racismo
contra los gitanos de tu ciudad?
7. ¿Cómo crees que evoluciona esta situación?
8. ¿Son reales los estereotipos que se asignan
a la población gitana de tu ciudad?
9. Las quejas de la población gitana de tu ciudad
son...
10. ¿Cómo crees que la sociedad mayoritaria de
tu ciudad debería ayudar a sus conciudadanos gitanos?
11. ¿Qué grado de responsabilidad tienen los propios
gitanos de tu ciudad en las situaciones de discriminación?
12. ¿Consideras suficiente el esfuerzo de los gitanos
de tu ciudad para lograr una convivencia con el resto de los ciudadanos?
13. ¿Qué opinión te merece la “discriminación
positiva”?
14. En las últimas semanas, ¿has hablado con tu
familia o amigos de temas relacionados con la población gitana
de tu ciudad?
15. Una familia gitana y otra no gitana se diferencian principalmente
por...
16. Los programas que la Administración aprueba para
la comunidad gitana son...
17. Estos programas son...
18. Si fueras empresario, ¿contratarías personal
gitano?
19. ¿Te gustaría que viviesen gitanos en tu calle?
20. ¿Te gustan las fiestas gitanas?
21. Para ti, ¿qué es más importante?
22. ¿Qué crees que es más importante para
un gitano?
23. ¿Cómo ves a la mayoría de los miembros
de la población gitana de tu ciudad?
24. ¿Podrías tener amigos gitanos y llevarlos
a tu casa?
25. ¿Para ti, tienen algo bueno los gitanos?
26. En caso afirmativo, menciona las tres cualidades que consideres
más importantes
Análisis del perfil psicológico de los encuestados
V. Colaboraciones
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