30.03.2016 - OPINIÓN

Bailar sin ganas

Por Marcos Santiago CortÚs

Los hechos estos de los hinchas futboleros tirando monedas a las mendigas a cambio de las piruetas de ellas para gozo diabólico de ellos no me han impresionado lo más mínimo. Y no porque lo apruebe, sino porque lo que ocurrió en esa plaza es lo que ocurre desde siempre; hacer de esclavo para el que paga es la cara verdadera de este mundo.

En las antiguas monterías los artistas tenían que dejar a un lado muchas veces su arte y moverse al descompás malaje del señorito. En los llamados club de alterne las chicas tienen que soportar miles de humillaciones que no entran en el trato forzado de ofrecer sexo.

España abandonó a su suerte a Guinea Ecuatorial por mucho que le bailaran nuestros negros a nuestra bandera después de chuparle todos los recursos que pudo sin importarle un bledo la españolidad que sembró, que se tornó en frustración de los guineanos para con la mala madrastra patria. O sea, que hacer la bola al poderoso es lo normal y no debe impresionar. Por tanto, teniendo en cuenta que lo malo es lo corriente, lo que impresiona es lo contrario, lo que va a contracorriente que ocurre muy pocas veces porque son muy pocos los que plantan cara al que tiene la sartén por el mango.

Como Cuba, que no le baila a Estados Unidos y lleva por ello muchos años pasando hambre hasta el punto que no se alimenta de pan sino de dignidad. Por eso espero que Obama nos impresione de verdad haciendo lo contrario que estos hinchas con las mendigas y desbloquee el hambre en Cuba sin que los cubanos tengan que bailarle sin ganas.

 

Volver