29.07.2015

Entrevista a Andrzej Mirga, nuevo presidente del Fondo de Educación Rromŕ:

“Reducir la brecha educativa entre la población mayoritaria y los rromŕ es una prioridad clave”


Andrzej Mirga, nuevo presidente del Fondo de Educación Rromà / OSCE

Andrzej Mirga, ex asesor senior para los asuntos de los Rromà y Sinti en la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE, fue nombrado recientemente presidente del Fondo de Educación Rromà. Mirga tiene un largo historial como activista en pro de los derechos humanos y civiles y fue el cofundador de la primera asociación gitana de Polonia tras la caída del comunismo.

También ha organizado conmemoraciones históricas del Holocausto Gitano en Auschwitz-Birkenau y representó a los rromà en Estados Unidos en la conmemoración del Porrajmos celebrada allí. Es un socio a largo plazo del proyecto estadounidense de Relaciones Étnicas, ha colaborado, en calidad de experto, con el Consejo de Europa (y también como presidente de su Comité de Expertos sobre los Rromà y Traveller), en una comisión gubernamental polaca sobre cuestiones gitanas, y en el Grupo de Alto Nivel sobre el Mercado Laboral y las Minorías Desfavorecidas en la Comisión Europea.

A principios de año, Andrzej Mirga emitió una declaración de apoyo para la creación de un Instituto Gitano Europeo. La agencia de noticias Romea.cz contactó con él para preguntarle sobre su transición en el papel de presidente del Fondo de Educación Rromà.

 

Recientemente fue nombrado presidente del Fondo de Educación Rromà. ¿Cuál es su visión para su futura dirección?

“Esta es una organización única; no es intergubernamental, pero fue fundada por una organización internacional, el Banco Mundial y una fundación privada, la Open Society Foundations de George Soros. Además, su financiación también proviene de gobiernos o de agencias gubernamentales, y de fondos privados y particulares. Su misión ha sido repetida por las Estrategias Rromà Nacionales de dichos gobiernos, en las que la reducción de la brecha educativa entre la población mayoritaria y los rromà es una prioridad clave. Aquí mi visión no es diferente: el fondo debe seguir llevando a cabo acciones que nos acerquen a la consecución de ese objetivo. El fondo debe  idear actividades, proyectos o soluciones que podrían servir como modelos y ser transferidos a los ministerios de educación u otras instituciones responsables de la educación. Durante los últimos 10 años, el fondo ha apoyado más de 400 proyectos –jardines de infancia, educación primaria y secundaria–; le ha ofrecido becas a los estudiantes gitanos de diferentes niveles educativos y ha fomentado la participación de las madres gitanas, de los mediadores gitanos o de los maestros de escuela para garantizar unos mejores resultados en el ámbito educativo. El fondo ha dado apoyo a más de 7.000 estudiantes gitanos en las universidades a lo largo de este período. La situación ha variado de año en año, pero, en general, la mitad de los beneficiarios también recibieron ayuda en la matrícula.

El fondo es un organismo especializado que aúna la experiencia, prueba soluciones piloto y comparte las lecciones aprendidas en el ámbito de la educación de los menores gitanos, especialmente en relación con las prácticas discriminatorias de segregación de los niños rromà en el entorno escolar o su excesiva presencia en las instituciones de educación especial. El fondo acoge con satisfacción el aumento de la atención prestada a este tema a través de numerosos esfuerzos de diversos actores para erradicar estas prácticas y por la reciente decisión de la Comisión Europea de llevar a cabo un procedimiento de infracción contra algunos países a causa de sus políticas y prácticas discriminatorias continuadas.

El fondo siempre ha estado en contra de estas políticas y prácticas. La desegregación es uno de los objetivos fundamentales inscritos en nuestros estatutos y estamos a favor de los sistemas escolares inclusivos e integrados en los que los niños gitanos tengan igual acceso a la educación de calidad y ya desde la primera infancia. No veo ninguna otra opción. Obviamente, queda mucho por hacer aquí y estamos trabajando en esa dirección. Al mismo tiempo, el fondo anima a los gobiernos, por ejemplo, a institucionalizar programas de becas en todos los niveles como una herramienta para superar diversas barreras educativas y para proporcionarle un buen incentivo a los niños rromà y sus padres para que busquen una educación de calidad.

Por otra parte, creo firmemente que el Instituto debe tratar de incrementar el número de gitanos presentes en las estructuras de la educación formal, especialmente en la enseñanza preescolar y primaria; se puede producir un gran cambio gracias a la participación de un amplio profesorado gitano profesional, familiarizado con las comunidades gitanas y dedicado a ellas. Actualmente, el fondo está llevando a cabo un programa en tres países, con el apoyo de la Fundación Velux, que proporciona incentivos a los estudiantes gitanos para que estudien pedagogía. Deberíamos abogar para que los gobiernos adoptaran esta solución y para que pagaran por ella, ofreciéndoles modelos de trabajo eficaces. Ya hay mediadores escolares gitanos, este puesto de trabajo ya está institucionalizado en algunos países, por lo que sería parte de una práctica ya existente. Creo que este es el momento adecuado para invertir en más profesionales gitanos que trabajen en las instituciones educativas como personal docente.

Por último, pero no menos importante, deberíamos cuidar más de los rromà que se han beneficiado o que están disfrutando de nuestras becas. La inversión en su educación debería considerarse una inversión en el futuro de las comunidades gitanas. Deberíamos seguir el principio de que quienes se benefician de las becas por ser gitanos, a cambio deberían ayudar (con una cierta cantidad de tiempo y con sus nuevos aprendizajes) a las comunidades gitanas, ya sea en escuelas marginales, en centros comunitarios o en organizaciones locales de base. Esto se puede conseguir no solo involucrando a los estudiantes durante sus estudios en proyectos o programas para las comunidades gitanas (por ejemplo, como proyecto de estudio independiente o durante sus vacaciones), sino también refortaleciendo a la asociación de antiguos alumnos del fondo y haciéndola más visible, para que los antiguos alumnos sigan comprometidos con la causa gitana cuando finalicen sus estudios y entren en el mundo laboral.

El fondo ha logrado, a través de la ayuda económica y de la ejecución directa de programas, varios modelos que trabajan para lograr una educación inclusiva y de calidad para los rromà en todos los niveles del sistema educativo. Sin embargo, se debe incrementar la escala de estas intervenciones con el fin de obtener el impacto necesario. La Unión Europea dispone de fondos para esta ampliación, si los Estados miembros y los países candidatos a la adhesión están dispuestos a utilizarlos. El fondo debe, por lo tanto, buscar nuevas maneras de aprovechar los fondos de la UE y convencer a los gobiernos de la necesidad de intervenciones a largo plazo siguiendo las directrices de los modelos ya testados por el fondo”.

 

¿Cuál es su opinión, en general, sobre la duración de educación obligatoria y a qué edad se debería empezar?

“El fondo tiene cierta idea con respecto a la duración de la educación obligatoria, pero las disposiciones legales difieren de país a país. ¿A qué edad se debe iniciar la escolarización de los niños? Este es un tema diferente y el fondo tiene sus propias experiencias y modelos de posibles soluciones que ha defendido durante mucho tiempo. Dadas las circunstancias actuales de las condiciones de vida y de vivienda típicas de muchas familias gitanas, proporcionarle el acceso a las instituciones educativas tan pronto como sea posible es una necesidad. Hay que trabajar con la madre y el niño lo antes posible, incluso antes de los tres años, desde las respectivas instituciones de atención temprana, ya sea guarderías o preescolares, fuera y dentro de las comunidades gitanas. Por otra parte, las autoridades educativas, incluidas las autoridades locales, deberían invertir más en alentar al personal gitano profesional o a los maestros rromà para que trabajen en sus comunidades, ya que ellos les conocen mejor, y muchas veces también saben rromanò.

Hasta la fecha, todavía vemos muy pocos cambios en la educación de los niños y niñas gitanos, puesto que las desventajas y las barreras de acceso a una educación de calidad en entornos escolares no segregados persisten. Muchos niños todavía no tienen esas oportunidades, ya que no existen tales instituciones a su disposición. Es por ello que la misión del fondo es tan importante. El fondo es plenamente consciente de que hay una necesidad de una mayor inversión en la educación preescolar y primaria para construir una base sólida para proseguir la educación en los niveles superiores. El fondo está intentando demostrar que esto es factible, útil y prometedor: el 72 % de las subvenciones del fondo y el 50 % de su presupuesto van dirigidos a estudiantes de este nivel, incluidos los proyectos destinados a la matriculación en las guarderías en todos los países objeto (es decir, los países de la Década). El fondo también está obteniendo resultados positivos, tanto en el área de los logros escolares de los niños, así como en la participación de los padres o madres gitanos en la educación.

Gracias a su nivel de experiencia, el fondo ha ayudado a algunos países a tomar las decisiones correctas, como, por ejemplo, garantizar nueve meses de escolarización preescolar universal y gratuita a todos los niños de Serbia. Esto ha tenido un impacto positivo en la matriculación de los niños gitanos. Del mismo modo, los proyectos y campañas llevados a cabo en Hungría trabajaron para adecuar la legislación a la mejora del acceso y matriculación de los niños gitanos en los jardines de infancia, a partir de los tres años. El fondo también fomenta la educación preescolar de los niños gitanos en Rumania y trabaja para la aplicación de un decreto en contra de la segregación, así como para la obtención de apoyo gubernamental para la ampliación de sus programas de becas para los niños rromà”.

 

Previamente, usted fue asesor senior para los asuntos de los Rromà y Sinti en la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE. Según su experiencia, ¿los países de Europa le están fallando a los rromà en el mismo grado en diferentes sectores, o la experiencia de los gitanos en toda Europa es diferente en cuanto a la protección de su derecho a la educación, etc.?

“En mi puesto anterior estaba más centrado en temas de derechos humanos y discriminación e incluso en la violencia contra los gitanos en el área de la OSCE. Sin embargo, también prestaba atención a los temas relacionados con la educación. El Plan de Acción para Mejorar la Situación de la Población Rromà y Sinti en el área de la OSCE a partir de 2003, un documento base adoptado por el Consejo Ministerial en Maastricht, decreta la agenda rromà de esta organización e incluye referencias específicas al ámbito de la educación. Estas disposiciones no difieren de los objetivos del fondo. El Punto de Contacto llevó a cabo una visita a la República Checa en 2012 para responder a las preocupaciones con respecto a las prácticas discriminatorias en la educación de los niños gitanos en dicho país. La oficina de la OIDDH publicó un extenso informe sobre esta visita de evaluación que incluía una serie de recomendaciones dirigidas al Gobierno checo y a su Ministerio de Educación. Creo que el informe de la OSCE-OIDDH también ha contribuido a la reciente decisión de la CE para iniciar el procedimiento de infracción contra la República Checa; noticia que ha sido muy bien recibida.

¿Europa no está consiguiendo proteger sus derechos? Si tomamos como ejemplo el área de la educación, creo que el hecho de no resolver el problema de la segregación, que haya habido un aumento poco significativo de la cifra de gitanos que acceden a la educación superior y el lento ritmo de cambio para asegurar un mayor acceso de los niños gitanos a una educación preescolar igual, integrada y de calidad, son signos de fracaso. Sin embargo, también se ha dado un paso adelante en este ámbito: los esfuerzos de la UE y de la Comisión para incentivar a los Estados miembros a adoptar estrategias para la integración de los gitanos a nivel nacional, en los que se otorgó prioridad a la educación y se ofreció financiación, son significativos.

La cuestión es cómo utilizarán los gobiernos, las comunidades gitanas y la sociedad civil estas oportunidades sin precedentes para resolver los problemas de los rromà. Las experiencias anteriores en este sentido no siempre son positivas o alentadoras. Aquí también veo claro el papel de una organización como el fondo: ofrecer modelos de éxito comprobado de compromiso en un área clave como es la educación. Los gitanos formados gestionarán sus asuntos mucho mejores que los incultos”.

 

¿Cómo cree que se ha transformado, durante los últimos cuarenta años, la imagen de los rromà en Europa, así como su experiencia en general?

“Desafortunadamente he sido testigo del aumento de las tendencias negativas en lugar de la mejora de la imagen pública de los gitanos. Muchas factores han contribuido a ello: las infructuosas políticas de integración implementadas por varios gobiernos, las políticas de crisis y de austeridad que acentuaron aún más las desventajas de los rromà, la percepción de que la migración gitana es un asunto de seguridad, el auge de los grupos populistas y de extrema derecha que hacen uso de esta aversión a los gitanos en sus campañas políticas y como estrategia para atraer a los votantes, etc. También añadiría el papel de los nuevos medios de comunicación social y de Internet, en los que los gitanos son el principal objeto de las campañas de odio. Es muy difícil encontrar una solución para oponerse a estas tendencias o hallar las herramientas adecuadas para hacerles frente. De nuevo, los esfuerzos del fondo y de otros agentes, especialmente en el área de la educación, han demostrado que los desafíos sistémicos se pueden superar con éxito; estos ejemplos de buenas prácticas deben ser adoptados por los gobiernos nacionales. Los rromà también deben contribuir a cambiar su imagen pública, cosa que también se está produciendo. El fondo también está trabajando para lograr estos objetivos”.

 

(Romea)

 

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