11.10.2012 - ANDALUCÍA

El 80% de los universitarios andaluces de etnia gitana son mujeres

La consejera de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha valorado que el 80% de los universitarios andaluces de etnia gitana sean mujeres. La consejera ha destacado que este “porcentaje tan elevado” significa que el trabajo que se ha desarrollado por parte del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), junto con la Federación Andaluza de Mujeres Gitanas (Fakali), “es el correcto y por el que vamos a seguir apostando de cara a los próximos años, incluso en un contexto de mucha dificultad económica”.

La consejera ha presentado la publicación ‘Estrategias de Cooperación con las Mujeres Gitanas’, una guía elaborada por el IAM y Fakali, que tiene como objetivo ofrecer una herramienta de trabajo a los profesionales de la administración pública que trabajan con este sector de población femenina para contribuir a su entendimiento y mejorar su atención teniendo en cuenta su diversidad cultural. Según Díaz, este tipo de trabajos son “importantísimos”, de cara a la “sensibilización de la población” y para “hacer una pedagogía en el conjunto de la sociedad” que sirva para “romper con determinados estereotipos”.

En este sentido, ha recordado que el 80% de la población de etnia gitana está “perfectamente incorporada en el mundo de la empresa y de la universidad y hay un 20% que se encuentra en estos momentos en una situación de pobreza, agravado, como en toda la población, por el hecho de la crisis”. Por este motivo, ha recordado que en Andalucía “hay un compromiso con el artículo 10 del Estatuto de Autonomía que, con claridad, insta a los poderes públicos y a la Junta” a que tienen que garantizar la plena integración de las minorías y, en especial, de la comunidad gitana para su total incorporación social.

 

Desarrollo de la mujer gitana

La publicación ‘Estrategias de Cooperación con las Mujeres Gitanas’ pretende fomentar el desarrollo de la mujer gitana tanto en la sociedad como en la propia comunidad romaní. Para ello, la publicación, que incorpora un análisis sociocultural, histórico y normativo, aporta como principal contenido una guía de buenas prácticas con herramientas de intervención que faciliten el trabajo a través de un mejor conocimiento y un feedback continuo.

Las propuestas de intervención abarcan ámbitos como el de la educación, con medidas como la creación de un sistema formativo que incorpore la educación intercultural; el uso de referentes positivos de mujeres gitanas para promocionar el acceso a la educación; la oferta de posibilidades educativas que se compatibilicen con las obligaciones familiares o el apoyo a la escolarización tardía, entre otras.

También ofrece propuestas en materia de empleo, como informar de la importancia de la tarjeta de demandante de empleo para acceder a recursos pro empleabilidad; procurar la implicación de familiares; tener en cuenta en la orientación laboral las necesidades de compatibilizar obligaciones familiares, etc.

En el área de la salud, la guía propone formar al personal sanitario en la cultura y el concepto de salud del pueblo gitano; favorecer la empatía; aprovechar el período de embarazo para formar a las mujeres sobre la importancia de las revisiones ginecológicas para la detección de patologías; y en materia de vivienda, posibilitar el realojo, apoyo al alquiler, etc.

Asimismo, se dedica un apartado a la violencia de género, donde plantea propuestas en torno al desarrollo de programas de autoestima y campañas específicas, fomentar la creación de redes gitanas de debate, etc.

 

Doble discriminación

La guía insiste en la especial situación de las mujeres de etnia gitana, que se enfrentan a veces a una doble discriminación por su pertenencia étnica y su condición de mujer. Recuerda, no obstante, la fuerte transformación que se observa en los últimos años, con una mayor participación y autonomía por parte de las mujeres gitanas, sin suponer por ello una pérdida de identidad.

 

(De Noticias Press)

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