1-15 de febrero de 2006. Número 409

 

 

Aumenta el gasto en la comunidad gitana.
III Plan para la inclusión social

     1-15.02.2006 / El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (MTAS) ha presentado el ‘III Plan de Acción para la Inclusión Social del Reino de España (2005-2006)’, que como en las ediciones anteriores, se ha elaborado en el marco de la estrategia europea para la inclusión social. Según los datos del Ministerio, un 30% de la población gitana española se encuentra en situación o riesgo de exclusión social. Para intentar paliar esta situación, en el 2005 se han invertido un total de 67.899.549 euros en programas de atención a la población gitana española, entre el MTAS y las administraciones autonómicas. Esta cifra supone un incremento del 3,5%  respecto a la inversión del año anterior.
   En la sección sobre acciones desarrolladas para la atención de las personas más vulnerables, se incluye un apartado sobre la comunidad gitana que detalla lo siguiente:
   “El MTAS ha desarrollado proyectos de intervención social integral para la comunidad gitana española y en colaboración con la CCAA, con un presupuesto anual superior a los 3 millones de euros.
   En materia de empleo, ha subvencionado a ONG a través de las convocatorias 2003 y 2004 del IRPF para la realización de programas de formación destinados a favorecer la empleabilidad y la inserción laboral de aquellos gitanos españoles que no pueden acceder a las acciones formativas y al mercado de trabajo normalizado, con un gasto total en el periodo de más de 1,1 millones de euros. Igualmente se han subvencionado programas de alfabetización, formación y habilidades sociales, así como de prevención y educación para la salud, dirigidos a promover la inserción social y laboral de la mujer gitana española, con un gasto superior a un millón de euros anuales. Asimismo, a través de la convocatoria del Régimen General, el MTAS ha subvencionado programas dirigidos a apoyar el movimiento asociativo y funcional relacionado con la atención al pueblo gitano.
   Desde el ámbito de la educación, se ha destinado en torno a un millón de euros anuales al desarrollo de programas tendentes a la mejora de los niveles educativos de la población gitana en edad escolar y adulta. Desde la atención sanitaria, la Fundación Secretariado General Gitano y el Ministerio de Sanidad y consumo firmaron en 2003 un acuerdo de colaboración para mejorar la salud y la calidad de vida de estas personas e impulsar políticas sociales activas que reduzcan las desigualdades en el ámbito de la salud”.

 

Las barreras del racismo.
Comunicado de prensa de Unión Romaní Andalucía

     1-15.02.2006 / Ante los dolorosos hechos ocurridos en Sevilla en la tarde del domingo 8 de Enero de 2006, Union Romaní Andalucía manifiesta lo siguiente:

   1.- Nuestro profundo dolor por la muerte de Don Gaspar García, conductor del vehículo que, según parece, fue tiroteado por miembros de la familia de la niña  atropellada por dicho vehículo. Así como nuestras mayores condolencias a sus familiares, amigos y compañeros.

   2.- Nuestra mas enérgica repulsa y condena hacia ese asesinato salvaje y vengativo y hacia la persona o personas que lo han causado. No cabe ninguna justificación ante estos hechos y esperamos que todo el peso de la justicia recaiga sobre sus causantes.

   3.- Pensamos que este tipo de sucesos denigrantes, a pesar de su extrema gravedad, son hechos puntuales que no deben romper la convivencia democrática de los ciudadanos libres, ni crear una alarma social que también entendemos injustificada.

   4.- Unión Romaní Andalucía, como organización que trabaja con el Pueblo Gitano, viene desarrollando hace años intervenciones en las zonas donde existe mas pobreza y marginación, en donde por desgracia sigue viviendo una parte importante de la comunidad gitana. Nuestras acciones van en la línea de fomentar el respeto entre las distintas culturas, valorando la diversidad como un factor de progreso. A su vez, propiciamos acciones educativas, sociales y laborales que posibiliten salir de la exclusión a las personas que se ven sometidas a ella, sean gitanas o no.

   5.- Nada tenemos que ver con aquellos que, supuestamente, han disparado. Ellos, con su proceder, han creado intolerancia y violencia y se han auto excluido aún más. Sin embargo, sí trabajamos con personas que por motivos familiares han podido estar cercanos a ellos y que son absolutamente inocentes. En el último mes, y después de acontecimientos violentos provocados contra estas familias, Unión Romaní Andalucía intervino en tareas de mediación con el objeto de evitar males peores contra estas personas y colaboró junto con el Ayuntamiento de Sevilla en la búsqueda de un alojamiento alternativo a donde vivían.

   6.- Los comportamientos que ahora denunciamos, llevados a cabo según parece ser por miembros de la comunidad gitana, nos llenan de tristeza y vergüenza  a las personas que formamos parte de Unión Romaní Andalucía, seamos gitanos o no, y manifestamos que no sólo son responsables de este asesinato sino también de que los esfuerzos que realizan la inmensa mayoría de los gitanos se estrellen contra las barreras del racismo que ellos han contribuido a levantar.

   7.-Sería de una enorme injusticia que se condenara a todo el Pueblo Gitano por las acciones de alguno de sus miembros que no sólo no respetan las leyes generales de nuestra sociedad, sino ni siquiera las enseñanzas de su propio Pueblo que son contrarias a esa violencia irracional e injustificada.

   8.- Unión Romaní Andalucía manifiesta su voluntad de seguir trabajando allí donde exista marginación. Sólo la  educación y la cultura nos puede llevar a una sociedad más justa y solidaria para todos.

 

Entre mercadillos y el Código Penal

     1-15.02.2006 /Séfora Vargas Martín tiene 25 años y toca el piano, de oídas, en la Iglesia Evangélica de San José de la Rinconada al menos un par de veces por semana. Pero quiere terminar cuanto antes su licenciatura para poder abrir un despacho profesional en Sevilla y ejercer como abogada. Entre otros libros, leyó ‘El Principito’ con 12 años, el ‘Diario de Ana Frank’y uno del profesor de la Hispalense Javier Pérez Royo sobre Derecho Constitucional ya en la carrera.
   Séfora ya despuntaba en BUP como una adolescente aplicada, en el Instituto V Centenario, en Sevilla Este, de donde guarda muy buenos recuerdos de sus compañeros y también de sus profesores. Atesora una excelente calificación de notable. “Por unas décimas no entré en la carrera de Periodismo, era mi primera opción”. Y por eso después eligió Derecho, ahora su gran vocación, que piensa ejercer. Lleva ‘Penal’ Atravesada en la carrera, pero consiguió una beca con 17 años para poder ir a Inglaterra. Los suyos, como otros muchos padres, no la dejaron viajar sola hasta Gran Bretaña.
   Rubia, alta con unos ojos azules intensos, pasó al principio desapercibida entre el resto de sus compañeros de carrera en el primer curso. “Ahora que lo comentas, sí pareces gitana”, le decían algunos compañeros de clase.

Veterinario y militar
Séfora ya lleva ventaja para ser de las primeras mujeres abogadas gitanas de toda España. Nació en Sevilla, pero su trashumante y variopinta familia está muy repartida por toda la geografía. Su bisabuelo materno, José de Fregenal, bien posicionado y adinerado con el negocio del trato de ganado, “se preocupó desde el principio de la educación de sus hijas, brindándoles la oportunidad de estudiar con profesores particulares”; además, “tuvo hijos que se llegaron a casar hasta con hijas de alcaldes en Extremadura, hace muchos años”.
   Su otro abuelo, el paterno, veterinario y militar, Diego Candela, de Las Cabezas, que “por cosas de la guerra” se cambió el apellido por Vargas, vivió en Larache (Marruecos) durante el Protectorado, “donde nació mi padre”, dice.
   La abuela Concha Vargas, de Lebrija, era una gitana aventajada, incluso llegó a escribir varias novelas, “Sabía leer y escribir en aquella época”. Ahora, los hermanos de Séfora aún no se pueden creer que tendrán una abogada en la familia. “Tenemos y hemos tenido de todo en casa, veterinarios, tratantes de ganado, vendedores ambulantes, militares y hasta policías”. ¿Y también guardias civiles? (se ríe) “Gracias a Dios no, ¿gitanos y guardias civiles? Bueno, es broma”, matiza.
   Aún no se lo pueden creer en la familia. “Me veían como un bicho raro. ¿Qué haces con tantos libros? ¿No te agobias?, me comentaban mis hermanos. Pero ahora ya empiezan a comprenderlo”. Ha viajado en avión a varios destinos, entre otros a Suiza y Francia, “y no es verdad que a los gitanos les de miedo volar en avión”. Además, está a la última, pues utiliza internet y el correo electrónico.
   Cuando estudiaba primero y segundo de Derecho vendía con sus padres pantalones vaqueros de Loja en los mercadillos de Matalascañas, los jueves; y en el Parque Alcosa, los domingos a “dos mil ochocien”. Eran otros tiempos, porque ahora ya tiene marido y el negocio ha cambiado.
   Los sábados por la mañana en el Charco de La Pava echa una mano y vende “buenos zapatos de marca” cada vez que puede, aunque no le falta algún libro de Derecho entre botas y mocasines y hasta apuntes de ‘Romanó’ del profesor Murga Gener de la Hispalense.

Leyendas
“Hay mucha ignorancia dentro del pueblo gitano y también hacia nosotros mucho desconocimiento por parte de la sociedad, y por supuesto estereotipos e incluso leyendas”. A la pregunta sobre la ley gitana y las penas de destierro responde que “existen la ley gitana y los Consejos de Gitanos, —Erga Omnes—, eficacia frente a todo, claro que se aplicaba antiguamente la pena de destierro. Hoy en día no sería lógica, sería en la actualidad como una medida de alejamiento por respeto a la familia ofendida, pero tendría lugar en casos muy excepcionales”. Además, añade que “nuestro derecho de costumbre a veces puede ser más eficaz, y no existe un vacío legal, hay una solución para cada problema o un consejo, aunque los tiempos cambian”.
   “Asumir la decisión de cualquier mayor es lo que realmente tiene fuerza de ley. Desde la sociedad puede parecer que sean simples costumbres o valores morales, pero para nosotros se respeta como si fueran leyes fundamentales”, asegura.
   Del ‘Caso Farruquito’ opina que “por supuesto no estuvo bien, pero no ha sido el primer caso ni el último de este tipo. También es verdad que se ha hecho daño porque fue gitano el autor, sobre todo desde algunos medios de comunicación por el tratamiento que dieron a este asunto, y además creo que se han aprovechado para intentar ensuciar el nombre de todos los gitanos”.
   Séfora ya sólo piensa en terminar la carrera y empezar a trabajar como abogada y, “si hace falta, no cobraré ni un euro por defender realmente a quien esté necesitado y precise ayuda, gitano o no gitano”.
   Entre zapatos y deportivos aparece siempre para Séfora el ‘contrato verbos’, sin duda el mejor ‘practicum’ de Romanó en plena vía urbana del Charco de la Pava, donde no existe ‘comodato’. (De Javier Ronda. ABC de Sevilla)

 

Entrevista a Carmen Santiago, abogada
“Ser gitana y mujer es doble discriminación”

     1-15.02.2006 / Letrada en ejercicio con despacho propio, su actividad abarca diversos campos, aunque dada su condición de abogada gitana, dedica muchos esfuerzos a la defensa de su pueblo, al que representa en el consejo de Europa y en varias asociaciones.
   Esta abogada de melena clara y ojos verdes es menuda, seria y tan tímida que habla como en un suspiro, rápido y bajito. Pero el perfil profesional de esta salmantina afincada en Córdoba desde hace diecisiete años tiene otras muchas facetas, entre ellas el ejercicio profesional independiente y la dirección de la Escuela de Empresas de la Mancomunidad del Alto Guadalquivir. Y es que, sin proponerse ser referente de nada ni de nadie, Carmen Santiago ha sabido hacerse respetar sin estridencias. Y eso que, siendo mujer y gitana, desde el primer momento supo que no lo tenía fácil. “Vivimos en una sociedad hasta hace poco cerrada que no conocía a los diferentes”.
   -Los más diferentes hasta hace poco eran los gitanos, ¿no?
   -Efectivamente. Y la verdad es que no es que nos fuera demasiado bien en esta España nuestra.
   -Ahora se habla mucho de integración, de...
   -Sí, pero a mí lo de integración no me gusta nada –ataja con una sonrisa-. Integrarse significa abandonar tu propia cultura y asimilar la de la sociedad mayoritaria, cuando nosotros lo que buscamos es todo lo contrario, vivir juntos en la comunidad y hacerlo en igualdad de derechos, pero cada uno con nuestra propia cultura y con nuestra diferencia. Y eso quizá sea difícil, pero a la vez es muy rico.
   -Se siente la comunidad gitana todavía discriminada?
   -Desgraciadamente así es. No hay más que recordar hechos graves como el reciente de Cortegana, en Huelva, en que ante un problema entre un miembro de la comunidad gitana y otros no gitanos se convoca una manifestación que termina con el apedreamiento de las casas de los gitanos, incendiando sus bienes y quién sabe hasta dónde se habría llegada si la Guardia Civil no interviene. Y no es la primera vez que ocurre. Pero además está el día a día, en el que muchos gitanos tienen problemas a la hora de alquilar un piso. Y, fíjate, hay mujeres gitanas que se hacen pasar por sudamericanas para poder limpiar en las casas”.
   -Pues yo pensaba que ante la llegada de inmigrantes, al gitano se le consideraba ‘de casa’, uno de ‘los nuestros’.
   -Realmente es que somos los diferentes de casa, porque los gitanos españoles estábamos aquí antes de los Reyes Católicos. Sin embargo hay prejuicios  y estereotipos, que constituyen la base de la discriminación.
   -Supongo que las asociaciones gitanas que preside servirán de pulsómetro al respecto.
   -La Asociación de Mujeres Panyabi de Córdoba es fundamentalmente cultural, y la federación Kamira, de la que soy vicepresidenta, agrupa a unas dieciocho asociaciones de mujeres gitanas de toda España. Realizan programas sociales y van a entrar en el Consejo Estatal  del Pueblo Gitano auspiciado por el Ministerio de Trabajo. En cuanto a datos, te puedo citar un estudio de la Universidad de Granada que constata  cómo la esperanza de vida de la población gitana que vive en sectores más marginados es sensiblemente inferior a la del resto de población, o que las tasas de desempleo  son mayores por la dificultad para encontrar trabajo, y con el colegio igual, son mayores los problemas.
   En asuntos escolares, Carmen Santiago es toda una experta, pues coordinó durante años el programa de apoyo a la escolarización infantil gitana de la Federación de Asociaciones Romaníes Andaluzas. “Fue un trabajo muy gratificante que inicié en 1988. Unos mediadores intentaban acercar la escuela a la casa para concienciar a los padres sobre la importancia de la educación, y los resultados fueron bastante buenos. De hecho ya no se habla de alfabetización en Andalucía, y es con diferencia la autonomía que más gitanos universitarios tiene de toda España”.
   -Conseguido este reto histórico, ¿qué otros obstáculos quedan por superar?
   -Tenemos que seguir trabajando en la acción social en todos los ámbitos, pero hay otra cosa importante y es lograr la participación del propio colectivo. Cuesta trabajo hacerles participar. Pero si se cumpliera el artículo 9.2 de la Constitución, que dice que corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad, la justicia y la igualdad sena reales, no haría falta tanta asociación gitana.
   -Lo que pasa es que muchas ejercen un papel más testimonial que realmente reivindicativo, ¿no cree?
   -Ahora mismo hay un debate abierto en ese sentido, porque verás que se nos oye poco. Desde 1988 está en marcha a nivel estatal el Programa de Desarrollo Gitano, que era una subvención de 500 millones de pesetas y así sigue. Si estimamos que tirando por lo corto somos unos 700.000 gitanos, echa cuenta y verás que poco vamos a solucionar con esa ayuda. Está claro que hay que hacer otras políticas más eficaces.
   Otro frente de batalla es Europa. Entre 1996 y 2001, Carmen Santiago fue la única representante española en el grupo de expertos sobre políticas con gitanos del Consejo de Europa, al que continúa asesorando.
   -Qué me dice de los asentamientos de rumanos que se han levantado en Córdoba?
   -Es un tema muy difícil sobre el que no sabría plantear una solución, pero ya han muerto dos niños, uno de ellos de frío, y en el siglo XXI esas situaciones no se pueden consentir. Como tampoco los malos tratos hacia la mujer.
   -En el tema de la violencia de género usted tiene una participación activa como letrada.
   Sí, pertenezco a la asociación de mujeres juristas Themis y a la comisión de asesoramiento a víctimas de la violencia de género del Colegio de Abogados. Con la nueva ley la situación ha mejorado mucho, pero veías a mujeres que no podían denunciar porque luego tenían que volver a acostarse con sus maltratadores. Las nuevas órdenes de protección han sido algo muy bueno.
   -¿Es más difícil ser mujer cuando se es gitana?
   -Por supuesto que sí. El machismo alcanza igual a los gitanos que a los que no lo son, lo que pasa es que la cultura gitana es más tradicional. Pero claro que sí es más difícil ser gitana y mujer, es una doble discriminación. Se aúnan los dos tipos de prejuicios y conseguir cosas es doblemente difícil. 
   -Su caso es una excepción. ¿Se siente privilegiada?
   -La discriminación existe para todos. Tú pregúntale a cualquier conocido aquello de “Te gustaría que tu hija se casara con un gitano?” y verás. Se acepta a los artistas, pero el rechazo surge en las situaciones normales de la vida.
   -Y en su caso, ¿ha sufrido en propia carne la discriminación?
   -Mi caso no es en absoluto una excepción, lo que ocurre es que he tenido igualdad de oportunidades porque mi padre siempre estuvo muy preocupado por que sus hijos estudiaran. Yo estudié en la Universidad de Salamanca y como mi aspecto de entrada no es muy aflamencado, directamente no tuve problemas. Indirectamente sí en cuanto el lenguaje está lleno de estereotipos y se crean situaciones violentas ante las que a veces respondes y otras medio capeas el temporal como puedes.
   -Imagino que siendo abogada, estaba cantada su especialización, ¿no?
   -La verdad es que yo quería estudiar Bellas Artes y acabé en Derecho, pero me gusta mi profesión. El dedicarme a la defensa del pueblo gitano es porque yo soy gitana. Pero actúo en otros muchos campos.
   -¿Y cómo se toman los suyos el ver a una gitana de su perfil?
   -Bien, me reconocen como una más, la prueba es que me han elegido su representante en diversos foros. A lo mejor de entrada hay que hablarles un poquito. Al principio fue duro, pero cuando conseguías cosas era gratificante. (De Rosa Luque. Córdoba)

  

  

Sobrevivir en El Vacie

     1-15.02.2006 / Cada vez que ocurre un suceso como el del celador o el de la niña que fue apedreada, El Vacie es objeto de continuas redadas, en las que a los Cuerpos de Seguridad del Estado no les cuesta mucho trabajo realizar detenciones o incautar algún arma, como ocurrió tras los incidentes de Sevilla.
   Esa mayoría silenciosa de El Vacie trabaja como puede para sacar adelante a su normalmente extensa familia. La venta ambulante y la recogida de chatarra son las ocupaciones principales de estos gitanos, que se agrupan en clanes, conservando unas estructuras familiares muy grandes.
   Pero la vida es muy difícil y llegar al umbral de la pobreza es una aspiración ni siquiera soñada por la mayoría. Como muestra un botón: Pancho es el “jefe” de una familia y tiene a su cargo a seis personas. Se dedica a la recogida de chatarra, con lo que la “troupe” va tirando a duras penas, pero la mínima economía familiar no le da para el seguro de la furgoneta, su imprescindible herramienta de trabajo. Estaba pendiente de que una organización benéfica le prestara los 300 euros que necesita para este trámite, pero al final se le ha denegado la ayuda. Esta Navidad en su chabola no hubo ni para uvas y no es una expresión.
   El asentamiento está estructurado en dos zonas: la de los portugueses y la de los españoles, la mayoría andaluces y algunos de origen extremeño y gallego. Los portugueses se trasladaron allí al tener que abandonar las chabolas que montaron en el que se llamó Tapón de Chapina.
   Además, entre los moradores en el asentamiento también hay otra diferencia sustancial: la vivienda, o mejor dicho infravivienda. Tanto en la parte portuguesa como en la española hay casas prefabricadas que, aunque bastante deterioradas, disponen de agua y luz, todo un lujo si se compara con las chabolas fabricadas con materiales de desecho y escombros. Los que viven en ellas tienen que salir a buscar el agua a varios puntos que están repartidos por el asentamiento. Sin embargo, lo que más llamó la atención del subdelegado de Gobierno en una última intervención policial fueron los televisores de plasma que había en más de una chabola.
   Con las condiciones del asentamiento, preguntar por la higiene de niños y adultos es como gastar una broma, pues hay que tener en cuenta que por las calles las ratas se pasean como si fueran perros y que los suelos, tanto dentro como fuera de las chabolas, son de tierra que se empapa cuando llueve y entonces el charco puede incluso estar dentro de tu propia casa. A los niños que van a la guardería, unos 30, se les baña, alimenta y proporciona ropa limpia. También a los que asisten al colegio se les da el desayuno, el almuerzo y a veces también la cena, pero en El Vacie las cosas son de otra forma y buena parte de los muchachos son objeto de continuas expulsiones, normalmente provocadas, hasta el punto de que pasan más tiempo fuera que dentro de las aulas.
   El ritmo de vida es muy distinto y allí es raro que empiece la actividad antes de las 10 de la mañana. Entonces, los que tienen alguna ocupación se marchan y vuelven por la tarde. Al caer la noche se encienden las hogueras: tradición y necesidad por el frío.

  

Amplia presencia de voluntarios
   Son muchas las organizaciones de voluntarios que trabajan junto a los servicios municipales para mejorar las condiciones de vida de los chabolistas, cuya confianza han tenido que ir ganándose con tiempo y paciencia. Estos son algunos ejemplos:
   El educador Jorge Morillo es quizás el que menos tiempo lleva en El Vacie, donde trabaja sobre todo con los niños. Advierte que “hay que darles alternativas a la gente, porque se quieren integrar, no es un mito, es verdad, sobre todo los niños, pero necesitan oportunidades. Supongo que habrá raterillos, pero tienen un corazón noble. Si lo hacen no es porque sean malos, es por necesidad”. “La gente conflictiva son sólo cinco o seis, y esos son los que dan mala fama a los demás, que se sienten acorralados por los controles de la Policía”, agrega.
   Milagros Patiño trabaja con mujeres, colaborando con Unión Romaní. “Estamos teniendo muy buenos resultados –dice- con los programas que desarrollamos, como el de “Mujer y participación”, pero es muy difícil “porque fuera hay un fuerte rechazo y ellos lo notan”. Patiño agrega que “hay muchos jóvenes que tienen aspiraciones y deseos de mejorar, pero no les es fácil competir con el resto de la sociedad por un puesto de trabajo y salir del asentamiento se complica, aunque algunos aprovechan las oportunidades que se les dan y salen, entonces se olvidan de donde vienen y viven con total normalidad”. En su opinión, “los resultados se verán a largo plazo, pero ya hay familias que están preparadas para salir”. No obstante, señala que hay algunos problemas de escolarización, porque aunque todos los niños tienen un centro asignado en algunos hay muchas expulsiones que los adolescentes, provocan”. Pero Milagros advierte que no se puede generalizar y que los sucesos ocurridos “son hechos puntuales”. (De Estrella Yáñez. ABC)

  

 

León dedica una calle al Tío Caquicho

     1-15.02.2006 / El Ayuntamiento de León, con la colaboración de la Asociación Gitana Hogar de la Esperanza, rindió homenaje el pasado 22 de diciembre a D. José García Borja, conocido como Tío Caquicho. El alcalde de la ciudad, Mario Amilivia, resaltó la figura del homenajeado y dijo que “representa lo mejor de la sociedad, un tipo extraodinario y especial, ejemplo de convivencia e integración” y reconoció su papel como mediador.
   El plato fuerte del homenaje fue la inauguración de una calle con el nombre de este “gran leonés”, como lo definió Amilivia, situada en el Area 17. El Tío Caquicho, que salió del Hospital con un permiso de dos horas para poder asistir al acto y descubrir la placa con su nombre, agradeció la distinción como una muestra de la labor de integración de la comunidad gitana. “Esto es un orgullo para mí y para todo el pueblo gitano”, afirmó.
   “Si no hubiera sido por él habría habido problemas”, explicaba un miembro de la comunidad gitana arremolinada entorno a don José. Él, humildemente, apuntó que ha sido “un hombre de paz” que ha conseguido avanzar en la integración “a base de hablar con gitanos y con payos”, y que cuando ha habido una discusión ha mediado sin considerar la etnia. “Si tengo que dar un guantazo a un payo se lo doy y si tengo que dárselo a un gitano también se lo doy”, explicó antes de describir que “lo que debe haber es amor, respeto y convivencia entre todos los hombres”.
   En estos tres pilares ha asentado su labor durante estos años, en lo que asegura que “se ha conseguido ya casi todo”, aunque solicita que “antes de juzgar a un gitano se le conozca, porque a veces algunos jóvenes cometen algún error y se acusa a todo el grupo”. “Hasta los animales le quieren”, aseguró uno de los asistentes entre palmas.
   El protagonista estuvo acompañado por familiares y amigos y también por una amplia representación institucional en la que destacaban varios concejales de León, los procuradores socialistas Inmaculada Larrauri e Ignacio Robles, y la gerente de Servicios Sociales de la Junta, Aurora Rodríguez. (De El Mundo y Diario de León)

  

 

 

16-28 de febrero de 2006. Número 410

 

Los Reyes recuerdan el Holocausto

     16-28.02.2006 / El Rey Juan Carlos y el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, apelaron a la tolerancia y a los valores de la democracia como único remedio para evitar que genocidios como el perpetrado por el nazismo contra judíos y gitanos vuelvan a cometerse. Lo hicieron en un acto solemne celebrado, junto a representantes de los colectivos de víctimas, con ocasión de la segunda celebración en España del Día del Holocausto, que se hizo en el Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid.
   “El racismo, el odio o la intolerancia no pueden tener cabida en nuestras sociedades”, dijo el Rey. “Nuestra sociedad es tolerante y debe seguir siéndolo. Debemos felicitarnos de ser tolerantes, porque es el mejor síntoma de que somos libres. La democracia es la mejor forma de evitar que tragedias como el Holocausto se repitan en el futuro, señaló Rodríguez Zapatero.
   Un centenar largo de personas, sobre todo de los colectivos afectados, siguieron los discursos. Jacobo Israel, presidente de la Federación de las Comunidades Judías de España, agradeció que la Constitución española rescatara a la comunidad que representa de siglos de discriminación y rechazo e insistió en que lo terrible del Holocausto es que no respondía a un odio popular ni fue una tragedia inevitable, sino la realización de un plan frío y premeditado de exterminio. Juan de Dios Ramírez-Heredia recordó a los miles de gitanos sacrificados con la misma lógica criminal en los mismos campos y pidió “que la memoria no se pierda”.
   En el emotivo homenaje, el gran rabino de Madrid, Moshé Bendahan, recitó la oración de “Male Rajamin”, un superviviente de Auschwitz tocó el violín, Francismo Santiago interpretó el “Gelem Gelem” y el grupo Sirma cantóvarias piezas sefardies.
   La representación institucional la completaban los vicepresidentes del Gobierno, María Teresa de la Vega y Pedro Solbes; los ministros de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; de Interior, José Antonio Alonso; de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, y de Educación, María Jesús San Segundo. Además, asistieron al acto representantes de altas instituciones del Estado, como el presidente del Congreso de Diputados, Manuel Marín, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, o la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, el del Consejo General del Poder Judicial, Francismo Hernando, y el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. (De ABC y El País)

 

El Defensor del Pueblo gallego
constata la discriminación que aún
sufre la población gitana en Galicia

     16-28.02.2006 / El Defensor del Pueblo gallego (o Valedor do Pobo), José Ramón Vázquez Sandes, entregó a la Cámara Baja  el pasado 23 de enero un completo informe sobre la situación de este colectivo para que se readapte el “Plan de Desarrollo Gitano”.
   “Persistencia de situaciones discriminatorias”, aunque no racismo. Así define Vázquez Sandes el estado en que se encuentra en la actualidad la población gitana en la Comunidad gallega. En la presentación pública ayer de un interesantísimo informe realizado por esta institución y que lleva por título “Informe extraordinario sobre la situación de la población gitana en Galicia”, Vázquez Sandes insiste en los ámbitos en los que, por una razón u otra, la etnia todavía es un argumento para una marginación sin razón: la vivienda, la asistencia sanitaria, el empleo y la formación.
   Por ello, y previa entrega del extenso documento a la presidenta del Parlamento autonómico, Dolores Villarino, para que se tome en consideración en el desarrollo del “Plan de Desarrollo Gitano”, el Defensor del Pueblo abogó por la urgente readaptación de ese texto a la situación actual de los gitanos y aconsejó la constitución de un órgano que garantice los derechos de igualdad de este colectivo. Dicho órgano debería ser -recomienda Vázquez Sandes- independiente a la Administración y debiera luchar contra toda clase de discriminación por motivos raciales o étnicos en el plano autonómico.
   En sus peticiones trasladadas a la Cámara Baja, Vázquez Sandes no duda en aludir como “urgente” la reforma del “Plan de Desarrollo Gitano” en aras de convertirlo en un instrumento “más eficaz” para la población gitana y reclama, entre otras medidas, que se mejore la eficiencia en la aplicación de las partidas presupuestarias asignadas al plan contra el chabolismo. Precisamente es la vivienda el aspecto que más preocupa al Defensor del Pueblo, después de constatar que un tercio de la población gitana sigue viviendo en chabolas e infraviviendas en pleno siglo XXI.
   En este sentido, Vázquez Sandes recordó ayer ante los medios que es necesario “mejorar la gestión de una bolsa de alquiler de viviendas para este colectivo y que se revisen los requisitos de acceso a la promoción pública”, un aspecto éste en el que por ilógico que parezca, los gitanos siguen encontrando más trabas (sobre todo, desde el prisma jurídico) que el resto de la población. (De Érika Montañés. ABC).

 

Ibarburu, el colegio calé

     16-28.02.2006 / La revista Summa de Voluntades, de la Dirección General de Servicios Sociales e Inclusión de la Junta de Andalucía, ha publicado un reportaje sobre el Centro de Educación Infantil y Primaria “Ibarburu”, caso singular de integración de niños y niñas de etnia gitana.
Nos dirigimos al colegio Ibarburu, el único centro de Andalucía en el que todo el alumnado es de etnia gitana, y nos encontramos a Raúl, el director. “Que joven eres, no te imaginaba así”, le dije nada más presentarnos. Yo estaba pensando en que después de 15 años trabajando en este colegio, cuatro de ellos como director, lo raro es que su rostro no estuviera envejecido y su gesto fruncido, y que por lo contrario, su mirada fuera jovial y entusiasta.
   Sólo hay unos cuantos colegios similares en Andalucía, uno en Granada, otro en los “Asperones”, en Málaga, y el otro, el “Andalucía” de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, pero en éstos no todo el alumnado es gitano. De todos modos, el Centro de Educación Infantil y Primaria “Ibarburu” de Dos Hermanas (Sevilla) es un caso excepcional por muchas razones: la mayoría de los niños y niñas viven en riesgo de exclusión social en familias humildes con muchas necesidades y problemas. Ante esta situación, explica Raúl Gómez Ferrete, director del centro, hubo que tomar cartas en el asunto.

Historia
El colegio acaba de cumplir su mayoría de edad, pero hasta el año 2001 la situación era insostenible. La tensión entre ‘payos’ y gitanos era constante, la desidia de las administraciones, sangrante, y la miseria, palpable.
   Todo cambió en el año 2000 con una denuncia de Cáritas ante el Defensor del pueblo andaluz. José Chamizo intervino con un informe durísimo sobre la situación del centro que presentó a la Consejería de Educación y al Ayuntamiento de Dos Hermanas. Desde mediados de los 90, la plantilla cambiaba casi totalmente cada año y en muchos casos el profesorado no acababa el curso porque no aguantaba la presión. “Una de las principales alegaciones del Defensor fue esa, y gracias a ello, la Delegada me encargó que buscara una plantilla de maestros y maestras todo terreno que quisiera trabajar aquí. Desde 2001 esa plantilla se ha mantenido estable y sólo desde entonces hemos podido empezar a enraizar relaciones con las familias”, explica el director. Además, se dotó al centro de más recursos y se incluyó en los Planes de Compensación Educativa de la Consejería.
   Actualmente, el CEIP tiene 270 alumnos y alumnas que pueden cursar hasta 2º de ESO, garantizándose así que estén más tiempo dentro del sistema educativo, pero al pasar al instituto fracasan porque se siente aislados. “Sólo tenemos el caso de una niña que hace tres años logró sacarse el título de ESO”.

Cada vez menos absentismo
En los 90 los recursos escaseaban y la lucha diaria era demasiado dura. “Aquí habían compañeros que se tomaban un ‘transilium’ antes de entrar en clase. Nos apedreaban los coches, nos disparaban con balines... Era una bomba”. A partir de que empezó a ser tratado como un centro especial, con mayores recursos y con profesorado con vocación, y a la vez Asuntos Sociales empezó a trabajar en el barrio, el absentismo se ha ido reduciendo hasta casi eliminarse. La clave está en la ayuda mutua: durante todo el año llegan nuevos alumnos y otros se van, pero no se les pide documentación para entrar a mitad de curso. Se le hace el favor a la madre y ella lo agradece obligando a sus hijos a ir al colegio.
Profesorado con vocación de ONG
El 24 de febrero de 2005, la plantilla de este centro recibió el Premio de la Delegación del Gobierno de la Junta por su labor en el último año. La gesta de estos maestros ha sido conseguir que la comunidad gitana del barrio Ibarburu y Cerro Blanco, que no se fiaba del profesorado, les aceptara como algo suyo. Una de las mayores diferencias de este centro es que “aquí no puede trabajar quien no quiere trabajar”, como asegura Raúl Gómez. Por ejemplo, si algún menor se pone enfermo, es el tutor quien le lleva a casa porque la mayoría no tiene teléfono. “Todos los días son distintos, nunca sabes a lo que te vas a enfrentar”, explica Merchi. Ana, que había trabajado en un centro de acogida de menores, afirma que “al principio fue muy duro, pero es muy gratificante”.
   Uno de los problemas con que se encuentran es la violencia. “La violencia no es fácil de atajar”, comenta el director arrastrando las palabras. Todas las recetas contra la violencia en un sitio normal no valen aquí. La chispa salta por lo más mínimo y hay que evitar a toda costa que salpique a más familias de las que están implicadas en las peleas. Hace dos años hubo un tiroteo en la calle a raíz de un problema en el colegio. Desde entonces, siempre que hay un conflicto de este tipo, el claustro se vuelca hablando con la familia, yendo a sus casas y explicándoles que una pelea infantil no puede acabar a tiros.
   No siempre coincide que las personas más necesitadas sean las más conflictivas, y muchas veces son las de mayor poder adquisitivo las que menosprecian a las demás. “Los padres normales se quejan de todos estos problemas y no saben la suerte que tienen sus hijos de tener una familia con una madre que se preocupa y un padre que trabaja, frente  a la desgracia que supone para otros niños tener una madre cocainómana y un padre en la cárcel”, se lamenta el director.

Método educativo
El Ibarburu se ha adherido a las corrientes educativas de América Latina consistentes en enseñar a producir e interpretar cualquier tipo de texto de uso social. “Uno puede saber que la m con la a se dice ‘ma’, pero no haber leído un periódico en su vida o no haberse enfrentado a la receta del médico”. Así, en las clases se enseñan las palabras usando periódicos, literatura, textos científicos y publicitarios o recetas de cocina. “Esto es más importante todavía en un entorno donde la población no usa ese tipo de textos, a diferencia de otros en los que el niño ve a sus padres leer el periódico, usar libros o estudiar”. Además por primera vez se está acogiendo a madres que se casaron muy jóvenes y que en su día asistieron a la escuela.
Acción social e integración
Muy pocas ONG actúan en este barrio, por lo que el equipo docente asume en muchos casos ese vacío en la acción social. De hecho, el colegio es el único edificio público de la zona; allí se ponen las vacunas y allí piden a las madres las citas de los “bis a bis” con los maridos en la cárcel. “Si una escuela que trabaja con niños de etnia gitana que viven en la marginalidad no hace este tipo de cosas, la familia no asume que tú eres parte de ellos”. La cultura gitana se basa en la familia, “si no consigues que te reconozcan como uno de ellos, no sirve de nada; lo que vale es que te conozcan, te valoren y te respeten”.
   Al menos la mitad de la población está becada con el cien por cien de gratuidad en el comedor por alto riesgo de exclusión social, con informes de Asuntos Sociales. También se benefician de aula matinal y actividades extraescolares, además de talleres obligatorios en Secundaria. Junto a los más comunes como informática o deportes, el centro aplica una iniciativa holandesa importada por la Generalitat de Catalunya: un taller de habilidades para la vida, donde se aprenden tareas como lavar, planchar o cocinar. “Esto parece una tontería, pero es fundamental”.
   En otra escuela habría un centenar de expulsiones cada día, pero aquí no se producen. Si lo hicieran, tienen la certeza de que muchos provocarían la expulsión. Sólo cuando la situación es insostenible llaman a las madres para hablar de sus hijos. El problema surge cuando alguien ha sufrido una agresión y exige un tipo de reprimenda pública. “Si no lo hiciéramos se sentirían con el derecho de tomarse la justicia por su mano. Los reprendemos pero a la vez les hablamos con cariño. Sabemos que con mera represión no se consigue nada”.
   Después del recreo hay una gran chiquillería formando colas para hablar con sus profesores. Hay que resolver infinidad de problemas y el método es el diálogo. Todos los niños y niñas se sienten implicados y no ven el colegio como “algo de ‘payos’”; sienten que se cuenta con ellos, que hay gente que cree en sus posibilidades y que cada día se les incluye en sus ilusiones. (De Ana López. Summa de Voluntades)

 

El acceso a la vivienda y al empleo, principales problemas de la comunidad gitana en Euskadi

     16-28.02.2006 / Un anuncio de periódico destaca un piso en alquiler a muy buen precio. Una pareja que cuenta con el dinero suficiente para arrendarlo se interesa por él: ¿podemos ir esta tarde a ver la vivienda que se alquila? Sí, por supuesto, contestan al otro lado del hilo telefónico. Pero al acudir a la cita, tras mirarlos, el vendedor explica que se acaba de alquilar... “Da igual las veces que lo intenten, porque no es un hecho puntual, sino la norma. Ven tus rasgos, notan que eres gitano, y se acabó”, lamenta Pascual Borja, de la Fundación Secretariado Gitano. La realidad social, en su opinión, es que los gitanos siguen generando desconfianza entre la mayor parte de la sociedad, a pesar de los innegables avances que este pueblo ha conseguido en los últimos veinte años, entre los que se encuentra el establecimiento del Día del Pueblo Gitano Vasco, que se celebrará cada 16 de noviembre.

Plan Vasco de Promoción Integral
La fecha no está elegida al azar sino que es el día en que se aprobó el Plan Vasco para la Promoción Integral y la Participación Social del Pueblo Gitano, “un plan ambicioso, compartido por instituciones y comunidad gitana, un proyecto que parte de una buena voluntad política”. También se muestra satisfecho José Ramón Jiménez, presidente de la asociación gitana Kamelamos Adiquerar, de Guipúzcoa: “Tener un día propio es todo un logro, es el resultado de más de veinte años de lucha”.
   Pero, a pesar de la voluntad y los logros conseguidos en el plano político, para el pueblo gitano las cosas continúan en Euskadi siendo más difíciles que para el resto de ciudadanos. Así lo indica Pascual Borja, quien señala que los principales escollos que deben salvar los miembros de esta comunidad son el acceso a la vivienda y la búsqueda de empleo. “Ser gitano acentúa las dificultades que pueda tener la población general”, señala. A las dificultades que existen para encontrar una casa, “especialmente a causa del aún presente racismo o desconfianza de la sociedad mayoritaria”, se suma la cada vez más difícil tarea de encontrar un empleo. La venta ambulante es la principal fuente de ingresos del pueblo gitano, un modo de vida que se ve cada vez más amenazado por la competencia de las tiendas multiprecio (los populares “todo a cien” o las tiendas regentadas por ciudadanos chinos) y las grandes superficies, según indica Óscar Bizarraga desde la asociación Kale Dor Kayiko, de Bilbao. Otras actividades a las que se han incorporado los más jóvenes, son la construcción y el servicio doméstico. En este último caso, no exento de problemas, “la mayoría de las mujeres dice ser suramericanas para que las contraten porque si dicen que son gitanas no consiguen el empleo”, subraya Pascual Borja, quien asegura que “superar 500 años de desencuentros es complicado, pero la sociedad vasca es inteligente y cada vez se basa menos en tópicos y prejuicios”.
   A estos problemas pueden sumarse los que tiene esta comunidad en el aspecto sanitario. La población gitana tiene una esperanza de vida de entre diez y doce años menor que el resto de la población. ¿Las causas? El menor acceso a los servicios sanitarios y las condiciones de vida de insalubridad en que aún viven muchos gitanos. “Se ha eliminado el chabolismo en Euskadi, pero hay muchísimos gitanos entre los sin techo. Y no son las mejores condiciones de vida...”, señala el portavoz de Secretariado Gitano.
   Para Óscar Bizarraga, de la asociación Kale Dor Kaliyo, las dificultades que encuentra su comunidad no pueden ceñirse a un problema concreto, sino que es un cúmulo de varios, que pueden encontrar solución en lo que, a su juicio, es la base del progreso: la educación.

Nuevas generaciones
El cambio de mentalidad respecto a las ventajas de estudiar es difícil en un pueblo que no comulga con el concepto de “invertir a largo plazo”, pero la comunidad debe entender “la importancia de estudiar para salir de la marginación” y “tener la vista puesta en las nuevas generaciones, cada vez con más estudios y más integradas en la sociedad”, indica. Aunque la tasa de fracaso escolar es aún superior al 60% en el paso de Primaria a Secundaria, y existen pocos gitanos que hayan llegado a cursar estudios superiores, “las cosas están cambiando” –señala Bizarraga–, lo que permitirá a este pueblo participar en igualdad con el resto de la sociedad. (De Blanca Álvarez. El Diario Vasco)

 

Una niña gitana y gordita.
Por Sebastián Serrano. El defensor del lector. El País

     16-28.02.2006 / El 17 de enero se publicó, a columna, el siguiente titular: “Una niña gitana recibe una paliza de compañeros de clase”. En el texto se informaba de que los padres de la pequeña habían presentado una denuncia porque su hija había recibido golpes que le habían causado una pequeña fisura en una costilla, magulladuras y arañazos. Según el relato de la madre, seis niños y dos niñas eran los agresores, que la acosaban “porque es gitana y gordita”. La información añadía que a la directora del colegio no le constaba ninguna paliza y negaba que hubiera en el centro “un problema de racismo”. Los padres de los niños denunciados negaban los hechos.
   José Carlos Canalda remitió ese mismo día un mensaje con dos críticas al titular.
   Primera: “La afirmación del título no puede ser más categórica. Sin embargo, si leemos el texto de la noticia, descubrimos que en realidad se trata de la acusación de los padres de la niña, algo que es negado tanto por la dirección del colegio como por los padres de sus compañeros. Pienso que sin más elementos de juicio es arriesgado optar por una de las dos versiones, razón por la que echo de menos el socorrido ‘presuntamente’ al que suelen recurrir los periodistas, incluso cuando el infractor ha sido descubierto en flagrante delito”.
   Segunda: “Me llama asimismo la atención que en este caso se resalte en el titular la condición de gitana de la niña, pese a que de la lectura del artículo no se pueda deducir que se trate de un elemento fundamental para el desarrollo del incidente. Si hubiera ocurrido justo al contrario, ¿habrían titulado la noticia como ‘Una niña recibe una paliza de compañeros de clase gitanos’? ¿Es realmente relevante este detalle, hasta el punto de diferenciar esta pelea escolar de cualquier otra?
   El redactor jefe de Sociedad, Jan Martínez Ahrens, acepta las críticas. “Aunque el parte forense confirma la existencia de una paliza a la niña, tendríamos que haber mantenido la presunción de inocencia o mostrado que se trataba de una versión de parte. El título tendría que haber sido del tipo ‘Unos padres denuncian...’. Es un error que enmendamos en posteriores informaciones, por el que pedimos disculpas”.
   Sin embargo, considera correcto que el titular, una vez corregido, hubiera citado la etnia de la niña: “Fueron los padres de la menor quienes destacaron como hecho motriz la condición de gitana de la pequeña. No mencionarlo en el titular habría sido hurtar un dato significativo aportado por la víctima, a menos que creamos que en España no existe discriminación hacia el colectivo gitano”.
   El ‘Libro de estilo’ establece que el título “debe contener lo más importante de la noticia”. ¿Lo es que la niña sea gitana? Para el redactor jefe de Sociedad sí, porque la agresión la sufre por ser “gitana y gordita”, en palabras de la madre. El lector, sin embargo, duda de que este caso sea distinto de otros episodios de acoso escolar.
   Yo creo que si el lector tuviera razón no debería haberse publicado la información. Sólo a partir de la convicción de que la etnia de la niña tuvo que ver con la paliza que recibió tiene sentido publicar el incidente, porque es eso lo que lo diferencia de los casos habituales de acoso escolar y convierte el hecho en noticia. Y si se publica porque se considera noticia, está justificado poner ‘niña gitana’ en el titular.
   Lo más correcto habría sido incluir en el título su doble condición de ‘gitana y gordita’ porque ésas son las excusas dadas por los agresores para justificar el acoso, según la única explicación de los hechos de que se disponía. Ninguna de las otras versiones explicaba por qué la pequeña tenía magulladuras, arañazos y una fisura en una costilla, constatadas por el médico que la atendió.
   El lector planteaba otra pregunta que ha quedado en el aire: ¿Se habría titulado ‘Una niña recibe una paliza de compañeros de clase gitanos’, si hubiera ocurrido lo contrario? Me arriesgo a dar una respuesta: aunque me parezca que es correcto titular que ‘Una niña gitana y gordita recibe una paliza’, no creo que lo sea destacar, si sucede lo contrario, que los agresores son gitanos.
   Uno y otro suceso parecen simétricos, pero no lo son. A alguien le pueden pegar con la excusa de que es obeso (lo que sitúa la obesidad en el centro de la noticia), pero ser obeso no es un rasgo destacable en un agresor. ¿Titularía alguien que unos niños obesos atacan a un compañero de clase? Es improbable. Es difícil imaginar que la obesidad haga a las personas más agresivas, y esa característica no merecería estar en el titular por irrelevante. ¿Sí merecería figurar en el titular su condición de gitanos, si los agresores pertenecieran a esa etnia, además de ser obesos?
   El 8 de enero pasado se produjo en Sevilla un suceso que tuvo un gran impacto. Un hombre vació dos cargadores de su pistola en el conductor de un vehículo que acababa de golpear y lesionar a su hija. Tanto la niña como el homicida eran gitanos, circunstancia sobre la que este diario informó, pero en ningún momento destacó. Por ello fue criticado desde otros medios de comunicación por personas que consideraron que se había escamoteado a los lectores un dato fundamental.
   Es cierto que los periodistas deben ofrecer todos los datos relevantes de que dispongan para hacer comprensible la noticia, pero también lo es que deben ser conscientes de las consecuencias de lo que escriben. De ahí que sea razonable someter la práctica profesional a unas normas éticas, entre las que figura la de no destacar la nacionalidad o la etnia de los protagonistas de las noticias si ese dato no figura entre los más relevantes de la información.
   El Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España establece en su artículo 7 que el periodista "debe abstenerse de aludir, de modo despectivo o con prejuicios, a la raza, color, religión, origen social o sexo de una persona" y "debe también abstenerse de publicar tales datos, salvo que guarden relación directa con la información publicada", es decir, sean necesarios para entender la noticia.
   Juan de Dios Ramírez-Heredia, presidente de la Unión Romaní, condenó tajantemente el homicidio de Sevilla y pronunció a continuación una frase que ayuda mucho a entender ese principio ético: “Los crímenes no los cometen los pueblos, sino las personas que los integran. Y no puede haber mayor injusticia que hacer pagar a los inocentes las culpas de los crímenes que han cometido otros”.

 

La FAGIC abre una nueva etapa

     16-28.02.2006 / Año nuevo, Fagic nueva. El pasado 11 de enero la Federación de Asociaciones Gitanas de Catalunya (Fagic) celebró unas elecciones de las cuales salió vencedora la candidatura liderada por José Santos Silva. Tras la toma de posesión llevada a cabo el día 16 del mismo mes, los miembros de la nueva Junta Directiva nos explican quiénes son y sus objetivos al frente de la Federación. 
   En primer lugar, les pedimos que cada miembro se presente brevemente. Empieza el nuevo presidente: “Me llamo José Santos. Vengo de la Asociación Gitana de Viladecans y una de las cosas que he estado haciendo es reivindicando desde allí. Aparte soy uno de los fundadores del Partido Nacionalista Caló (PNCA), pertenezco al ‘Consell Assessor de la Generalitat de Catalunya’ y soy miembro de la ‘Plataforma de la Unión del Pueblo Gitano’, que está por encima de todos los órganos que hay en Cataluña; para mí es el más importante”.
   A continuación, siguen los vicepresidentes: “Me llamo Julio Vargas, soy director del Centro de Estudios Gitanos de la Universidad de Barcelona y trabajo allí como investigador. Soy también miembro de la Fundación Privada Ujaranza, miembro de la ‘Agrupació pel Desenvolupament dels Gitanos dels Països Catalans’ y de la ‘Associació Gitana del Garraf’. Dentro de la junta, seré el vicepresidente de Educación”.
   Sigue Joan Giménez, nuevo vicepresidente de Cultura. “Pertenezco a la Asociación de Camps Blancs de Sant Boi de Llobregat y soy el representante legal del Partido Nacionalista Caló en Tarragona y provincia. Como vicepresidente de Cultura me gustaría trasladar a los medios de comunicación lo que es nuestra cultura y forma de ser, para que los no gitanos sepan qué es en realidad ser gitano, las libertades y democracias que tenemos, con el fin de luchar por el pueblo gitano y demostrar al pueblo catalán y a todo el Estado español que tenemos los mismos derechos que cualquier ciudadano”.
   La Tía Emilia se ocupará de la vicepresidencia de la Mujer: “Me llamo Emilia Clavería. Desde hace seis años soy la presidenta de la Asociación Drom Kotar Mestipén, que se dedica a la preparación y formación de la mujer joven gitana, y que acaba de recibir la placa Francesc Maciá de la Generalitat de Catalunya”. También habrá un vicepresidente de Política, que será Cristóbal Silvas.
   La nueva Junta Directiva contará también con dos vocalías. La de Joven Gitana estará a cargo de María Rubia, mientras la de Juventud la llevará Pere García.
   Felipe Hernández, de la Asociación Gitana Caló Calí de Terrassa, es el nuevo secretario. “También formo parte del ‘Consell Plenari del Pla de Barris’ de Terrassa y soy el portavoz de la ‘Plataforma de la Unión del Pueblo Gitano”, explica. El tesorero es José Cortés, de la Asociación Gitana de Viladecans, y miembro fundador del Partido Nacionalista Caló.
   En esta nueva junta se relanzará además el papel del delegado territorial por provincia. Mariano Fernández, será el delegado por Barcelona y coordinador de la Junta Directiva: “He estado muchos años trabajando desde la Asociación Gitana de Camps Blancs, soy miembro fundador del Partido Nacionalista Caló y vicepresidente segundo del ‘Consell Assessor del Poble Gitano de la Generalitat de Catalunya’. Nuestro objetivo es hacer muchos cambios y mucho esfuerzo para que el pueblo gitano pueda ocupar el lugar que le pertenece, reivindicar nuestra cultura, nuestra lengua, nuestro folclore, que todavía están muy por debajo de los demás grupos”.
   El delegado territorial de Tarragona es Ramón Mari, presidente de la Asociación Integración Gitana de Reus y de Tortosa. “Yo estoy aquí para hacer el bien de los gitanos, con trabajo y más trabajo.”
   Antonio Giménez Escudé es el delegado por Girona. “Vengo de la Asociación Cultural Monárquica Gitana de Girona y provincia y hasta ahora lo que he hecho ha sido transmitir lo que hacemos y lo que padecemos. En primer lugar, trabajo para el pueblo gitano, porque en Girona hay muchos problemas; muchos problemas en algunos barrios como La Font de la Pólvora, muchos problemas de vivienda..., mucho por hacer y mucho por arreglar. Estoy también dentro de la ‘Plataforma de la Unión del Pueblo Gitano’ y de otras entidades para trabajar en firme y ponernos manos a la obra.  
   El más joven de todos es el delegado de Lleida, Antonio Francisco Salazar. “Soy un trabajador normal, pero también he colaborado en la recuperación de la cultura de gitana de Lleida, realizando diversas publicaciones y CDs. Me siento muy orgulloso de que me hayan ‘fichao’ y con mucha ilusión por trabajar”.

Prioridades
Una vez presentados, la nueva Junta Directiva nos explica cuáles son sus metas y prioridades al frente de la Federación. Para José Santos, la principal reivindicación de esta junta “es que por fin tiene que llegar la democracia al pueblo gitano. Aquí nos reunimos una serie de hombres con la gran ilusión de verdaderamente conectar con el pueblo gitano y de que éste sea el gran beneficiario”. Más concretamente, el nuevo presidente de la Fagic añade: “Una prioridad en nuestro proyecto y lo primero en que vamos a trabajar es potenciar las asociaciones que hoy están desmotivadas y decaídas, llegar a todas las asociaciones y que vean que la Federación está a su servicio”.
   Otra de las grandes prioridades de su política será la atención y potenciación de la mujer: “Queremos que las mujeres gitanas se impliquen y que participen en el asociacionismo y en política”. Y otro colectivo prioritario va a ser la juventud, ya que según Santos, “está muy aislada y ‘pasota’ y se tiene que integrar dentro del movimiento gitano”. Para llevar a cabo esta integración los miembros de la junta están de acuerdo en que hay que trabajar desde dentro de las asociaciones y “desde la Federación para darles toda la cobertura que les haga falta”, motivándoles para que se unan a “trabajar por el pueblo gitano”.   
   Todo esto sin olvidar la educación, como recuerda Emilia Clavería: “La preparación de la juventud gitana lo es todo. Los viejos tenemos que ser los arquitectos de los jóvenes, que es lo que estamos haciendo ahora, y dentro de unos años se verá la mejoría”.
   Para actuar rápidamente contra estos problemas y otros, como el absentismo escolar,  ya saben por donde empezar: “Tenemos el Plan Integral, que hay que ponerlo en marcha ya pero ya”.

Reestructuración
Para cumplir con estos objetivos, uno de los primeros pasos a realizar va a ser la reformulación de la estructura de la Junta Directiva, que pasará a tener –en cuanto lo apruebe la primera asamblea, que se celebrará el 10 de marzo próximo,- un mínimo de 12 miembros. Esta cifra es provisional, ya que su objetivo es ampliarla progresivamente para dar cabida al máximo de chicos y chicas jóvenes. Esta reestructuración, “no quiere decir que los otros lo hayan hecho mal, sino que hay que hacer los cambios necesarios para los nuevos tiempos que vienen. Tal como es nuestro pueblo y en los tiempos que se acercan hace falta que la junta sea mucho más plural y que cada uno se sienta mucho más responsable de cada área”, explica Mariano Fernández. De este modo, tras el presidente, José Santos Silva, habrá cuatro vicepresidencias (Educación, Mujer, Cultura y Política), y dos vocalías, de Juventud y de Joven gitana. Así, explica Mariano Fernández, “habrá unos especialistas que respondan de cada tema. Todos lo demás cambios que se puedan hacer de los estatutos estarán en la misma línea, democratización al máximo y adaptarlos a los nuevos tiempos”.
   La voluntad de proximidad y representatividad se refleja también en la reintroducción y impulso de las delegaciones provinciales. “Queremos que las entidades pequeñas tengan el mismo peso que las grandes y que aquellos territorios que están más desfavorecidos por la distancia tengan la Fagic como algo próximo”, añaden.
   A pesar de esta nueva estructura, Julio Vargas quiere remarcar que la nueva junta no va a trabajar en absoluto de forma jerarquizada: “A nivel de organización vamos a funcionar de forma extraordinariamente democrática y asamblearia, o sea, no van a haber ni rincones ni dobles discursos, todo va a ser muy transparente y vamos a funcionar en base al mejor argumento. Si no estamos de acuerdo con el presidente o con quién sea no le vamos a decir que sí porque sí, cada uno tendrá que defender sus ideas con argumentos de peso”.

Integración y reconocimiento
Uno de los temas pendientes por los que luchar es la integración, pero de ambos lados, “tanto por parte del pueblo gitano como de la sociedad mayoritaria”. José Santos se lamenta de lo poco que se ha hecho hasta ahora para solucionar este tema: “Nunca se han hecho proyectos para el pueblo gitano de integración, siempre para aislarlo, marginarlo en zonas que eran como puntos negros de los pueblos y ciudades. Nuestra ilusión es terminar con eso, que los gitanos pasen a ser ciudadanos de primera y que sobre todo las mujeres pasen a ocupar el puesto que se merecen dentro de la sociedad. Estos son los grandes proyectos que tenemos ahora, hasta donde podamos abarcar, tampoco tenemos una varita mágica ni muchos menos. Pero hasta donde podamos llegar”.
   Pero integrarse no significa perder su identidad. “Lo que queremos es una igualdad en la diferencia. No queremos dejar de ser gitanos, queremos que se nos acepte”, explica Julio Vargas. José Cortés se añade a esta reivindicación: “Nuestra lucha es que el ciudadano gitano sea uno más, con todos sus derechos y con todos sus deberes, pero no tenemos que demostrar que somos buenos, porque un gitano, si es bueno, parece que tenga que demostrarlo, y eso se tiene que acabar”. Para Vargas, el pueblo gitano “ha desarrollado unas competencias interculturales que son muy beneficiosas para la sociedad en general”.

Buen entendimiento
A pesar de lo mucho que queda por hacer, en general están de acuerdo en que la situación de los gitanos en Cataluña ha mejorado considerablemente en los últimos años y que la discriminación ha disminuido. El más joven es también el más optimista. Antonio Francisco Salazar asegura que los jóvenes catalanes están cambiando la imagen de lo que era un gitano hace 30 años, “gracias a la introducción en el mundo de las nuevas tecnologías y a la formación superior que adquieren cada vez más jóvenes gitanos”.
   Aún así, reconocen que la situación todavía es muy difícil en algunas zonas, sobre todo donde se han formado guetos. Para seguir progresando y atajar los principales problemas que sufren los gitanos de Cataluña –vivienda, educación y trabajo, según coinciden- la coordinación y colaboración con los organismos públicos es fundamental.
   En este sentido se muestran optimistas pero sin echar las campanas al vuelo. En estos momentos, en Cataluña se vive un momento de “cordialidad y diálogo” entre las administraciones y las asociaciones gitanas, como demuestran la creación del ‘Consell Assessor del Poble Gitano a Catalunya’ y la publicación de el Plan Integral, pero hay que seguir con cautela el desarrollo de esta colaboración: “De momento la relación es buena, pero falta ver el resultado”, explica Vargas. 
   En la misma línea, Mariano Fernández añade: “Tenemos todos los ojos puestos en Cataluña desde todas las Comunidades Autónomas de España porque somos pioneros. Poner el Plan Integral en marcha nos tiene, como mínimos ilusionados, vemos que hay una buena voluntad. Con el ‘Consell Assessor’, del cual la mayoría de nosotros formamos parte, se ha creado una dinámica y una forma de poder participar”.
   Juan Mari también expone sus expectativas: “Yo, lo que quisiera del gobierno es que nos deje ‘la puerta abierta’ para que el día de mañana el pueblo gitano pueda integrarse totalmente en todas las áreas de la sociedad, no como gitanos y payos, sino como personas simplemente. Que nos dejen hacer, que nos dejen trabajar como a los ‘payos’ porque somos personas iguales, pero cada uno con culturas diferentes”. A lo cual, Mariano Fernández matiza: “O sea, que nos dejen ser un poco los protagonistas de nuestro futuro”.
   Para algunos, el hecho de ser gitanos en Cataluña, una tierra ya de por si con unas peculiaridades culturales e históricas, facilita el ser comprendidos. Como explica Antonio Jiménez, “pedimos que nos entiendan, de la misma forma que como catalanes queremos que nos entiendan fuera de Cataluña cuando pedimos algo”. Pero él mismo añade: “Hay que decir también que los gitanos da igual de donde somos porque tenemos que luchar todos juntos, por encima de todo somos gitanos y no queremos dejar de serlo, eso lo tenemos claro”. “No es necesario tener un territorio físico para ser un pueblo”, añade Felipe Hernández.
   Julio Vargas se muestra de acuerdo: “El pueblo gitano es uno en el mundo. Heterogéneo como todas las culturas, pero es sólo uno. Pero sí que en Cataluña, al ser un pueblo que ha estado perseguido y maltratado, pues se tiene una sensibilidad especial respecto a nuestra situación”. Aún así se pide que las políticas en pro de los gitanos no se mezclen con las políticas de inmigración, que poco tienen que ver. “Los gitanos de Cataluña no somos inmigrantes. Si podemos ayudar a los recién llegados les ayudaremos, pero nuestras peticiones son como las de cualquier ciudadano catalán o español”, reivindica Juan Giménez.
   Más allá de la relación con las administraciones, también quieren mantener una estrecha relación con la ‘Plataforma de la Unión del Pueblo Gitano’, que para Santos, “es el ente que está por encima de cualquier asociación de Catalunya; es el órgano más fuerte porque es donde pueden entrar todos los gitanos ya que es abierta”.

Potenciar la participación política
A pesar del buen entendimiento actual, todavía hay una cierta reticencia hacia los políticos, ya que explican que muchas veces se han sentido engañados y utilizados en periodos electorales. Por eso, como afirma Antonio Jiménez, ya no quieren más promesas ni que generen falsas expectativas. Ahora hay pasar a la acción. “Ha llegado el momento en que los gitanos participen en política, porque una democracia en la que no hay representación de las minorías no es una verdadera democracia”, afirma Santos. Y lanzan este mensaje a los partidos políticos: “Tienen que incluir gitanos en las listas electorales, pero en puestos que puedan entrar en los ayuntamientos, parlamentos, etc.”. “Que no nos pongan en el número 50, porque eso no sirve de nada”, dice Vargas, a lo que los otros responden: “Hasta ahora han jugado mucho con nosotros”. “Ahora lo exigimos porque nos lo merecemos”, añade Cortés. Según Vargas, ya hay algunas ofertas, de forma informal, “sobre todo de los partidos de izquierdas, pero habrá que ver como se materializan”.
   Ante la pregunta de si esta petición no se contradice con la formación de partidos políticos estrictamente gitanos, como el Partido Nacionalista Caló del cual son fundadores algunos de los miembros de esta Junta Directiva, ellos responden con rotundidad que “pueden ir paralelos porque no se contradicen y cuantos más haya mejor”.

Con esta ilusión de participación y lucha por el pueblo gitano, Felipe Hernández cierra la charla con una nota claramente optimista: “Estamos en disposición de terminar con los problemas provocados por los Reyes Católicos”. (Eva Queralt)

 

 

 

 

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