16-31 de octubre de 2005. Número 402

 

 

La comunidad gitana de Santa Cruz
de Tenerife trabaja por preservar su cultura

     16-31.10.2005 / La comunidad gitana de Santa Cruz de Tenerife quiere preservar su cultura a toda costa. Pero, para eso, asegura necesitar la ayuda de las administraciones públicas y la comprensión de la sociedad santacrucera. Tras la última visita que el alcalde de la capital, Miguel Zerolo, hizo a la comunidad, se llevó consigo una lista con las demandas más importantes de los ciudadanos gitanos.
   La iglesia evangélica de la comunidad gitana de Santa Cruz se convierte cada día en un lugar de encuentro para personas gitanas que viven en la capital tinerfeña. Allí escuchan los sermones y reafirman sus creencias y costumbres. Por estos motivos, entre las peticiones realizadas al alcalde destaca la de tener una subvención para mantener el alquiler de la iglesia. Pero, además, la comunidad gitana necesita un local donde organizar actos y actividades. Según su presidente, Rafael Heredia, “el alcalde se comprometió a buscarnos un local en Salud Bajo”.
   Las ganas de estos ciudadanos por hacer cosas son tan grandes que aunque no existe una sede para ellos, ya la han llenado de contenido; la comunidad tiene una lista de actividades que quiere llevar a cabo en cuanto tengan un lugar adecuado. Entre ellas destacan cursos de formación para las mujeres gitanas y los jóvenes de la comunidad, “ya que no queremos que los niños acaben trabajando en la venta ambulante”. También han solicitado ayuda para que las mujeres de la comunidad puedan sacarse el carné de conducir. Heredia también sabe que la Unión Europea destina ayudas económicas para las minorías étnicas, que se pueden aprovechar para realizar muchas cosas, como talleres de formación que impidan que desaparezcan oficios “en los que los gitanos somos muy hábiles”, como es el trabajo con metales.

El idioma
La comunidad gitana de Santa Cruz también quiere recuperar su idioma. Rafael Heredia indica que “se ha perdido”, aunque no en la Península, donde la Unión Romaní se encarga de que se mantenga. Para recuperar el idioma gitano, “considerado una lengua, no un dialecto”, Heredia recuerda que hay profesores en la Comunidad Europea dispuestos a impartir clases, por lo que demandará este servicio.
   Otro de los objetivos importantes que quiere alcanzar la comunidad es la apertura de mercadillos itinerantes por la isla. Como primer caso, ya han creado una cooperativa llamada Pensamientos Unidos. Para conseguir el permiso de los ayuntamientos de la isla, Rafael Heredia ha pedido ayuda al presidente del Gobierno canario, Adán Martín, a la presidenta del PP, Cristina Tavío e, incluso, al alcalde de Santa Cruz. (La Opinión de Tenerife)

 

Gaz Kalo presenta una campaña para prevenir
el tabaquismo entre los niños gitanos

     16-31.10.2005 / La Federación de Asociaciones Gitanas de Navarra ‘Gaz Kalo’ presentó ‘Kiro, taller para la prevención del tabaquismo’. Se trata de una publicación, en edición bilingüe. El traductor al romanò es Carlos Muñoz. La publicación ha sido financiada por el Instituto de Salud Pública de la Comunidad Foral, que, a través de un cuento, pretende ofrecer herramientas a monitores para prevenir este hábito en grupos de gitanos de entre 8 y 12 años.
   Con esta iniciativa, que nace de la propia comunidad gitana, Gaz Kalo quiere luchar contra la práctica habitual y poco cuestionada del consumo de tabaco entre los adultos varones gitanos. “Creemos que es un recurso puente que puede permitir trabajar algunos contenidos para que puedan aprovechar mejor las intervenciones generales normalizadas, que se realizan, dirigidas a toda la población”, indicó Javier Arza, autor de la campaña.
   Cuando Arza recibió el ofrecimiento de diseñar el material, lo primero que pensó fue “cómo lograr llamar la atención de los niños gitanos, ante un fenómeno, como el tabaco, tan normalizado”. Para ello, utilizó el efecto del extrañamiento, un concepto de la antropología que dice que para entender una cultura es necesario salirse de ella. Entonces es cuando surge el personaje de Kiro, ya que “la única forma de mirar extrañado este hábito es hacerlo como un extraterrestre”, dijo Arza.
   Además, para que los pequeños de esta comunidad se sintiesen identificados introdujo a Jesús, un niño gitano que se encarga de explicar a Kiro las peculiaridades de la Tierra.
   Basándose en el cuento que interpretan estos dos individuos, y gracias a las preguntas que va realizando Kiro sobre “esa especie de palito, que llevan muchas personas en la boca, que echa humo”, se plantean distintas cuestiones que potencian la interactividad y que se trasladan al taller para que los pequeños las trabajen en grupo.
   Entre los aspectos que Gaz Kalo considera importante profundizar adecuadamente para que se conviertan en factores de protección ante este hábito, están la identidad cultural, las motivaciones para el consumo de tabaco, el concepto de dependencia, los efectos que el tabaco provoca sobre la salud, los efectos que tiene sobre la economía de las personas, así como la presión social y grupal.
   Ricardo Hernández, responsable de Comunicación de Gaz Kalo, comentó los factores de riesgo que tienen una mayor incidencia en la infancia gitana: la presión de grupo, que es “incluso más fuerte en estos niños”; la presión social, la comunidad gitana es gran consumidora de medios de comunicación donde a veces se potencia este hábito; la falta de información, ya que los mensajes no llegan con fluidez porque no están adaptados o no se entienden bien; y las deficiencias en la supervisión familiar, ya que “los padres gitanos no ven el tabaco como un riesgo, sino como símbolo del tránsito a la vida adulta”.
   Una situación que, según Hernández, se agudiza “cuando hablamos de población que vive en la exclusión, marginalidad y pobreza”.
   La federación pretende promover la mejora de la información de padres, niños, adolescentes y jóvenes sobre las consecuencias de este consumo, la ruptura de algunos mitos relacionados con el tabaco y el fortalecimiento de las habilidades e niños, adolescentes y adultos para resistir a la presión.
   Como señaló Pablo Aldaz, director del Instituto de Salud Pública, al tratarse de una campaña que nace de la comunidad su aceptación es mayor. De hecho, ya se ha desarrollado en localidades como Tafalla y San Adrián, donde tuvo bastante éxito.
   “La comunidad gitana se preocupa por la salud de sus niños”, afirmó Hernández, quien indicó que el texto está en castellano y romanò para que pueda distribuirse por todo el Estado y por los países de la Unión Europea donde residan gitanos. “Es el primer material sobre salud que se ha elaborado en España en estos dos idiomas”, aseguró Hernández. (Maite Pérez. Diario de Noticias)

 

El Comité de las Naciones Unidas contra
la Tortura condena los abusos perpetrados
a un gitano durante su detención

     16-31.10.2005 / El Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura dictaminó que Serbia y Montenegro (aunque la denuncia original fue remitida a la República Federal de Yugoslavia) vulneró la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Castigos Crueles, Inhumanos y Degradantes. Esta decisión fue motivada por la detención arbitraria y el abuso físico extremo a los que fue sometido un gitano, el Sr. Jovica Dimitrov. La decisión también la motivó la falta, por parte de las autoridades serbias, de proveer al acusado de sus derechos pertinentes.
   A primera hora de la mañana del 5 de febrero de 1996, Jovica Dimitrov, un hombre gitano, fue arrestado en su casa de la calle Stanka Paunovica número 15 de Novi Sad, y conducido a la comisaría de la calle Kraljevica Marka. El oficial que le arrestó no presentó ninguna autorización de arresto, ni le informó del motivo de éste.
   A su llegada a la comisaría, Dimitrov fue llevado al Departamento de Homicidios, donde durante el interrogatorio al que fue sometido, el policía que le arrestó le golpeó repetidamente con un bate de béisbol y un cable de acero, le dio patadas y le golpeó todo el cuerpo. En varias ocasiones, Dimitrov perdió el conocimiento. Con tan sólo unos instantes entre una acción y la otra, los malos tratos duraron desde las 6.30 de la mañana hasta las 7.30 de la tarde, lo que dejó a Dimitrov con varias heridas en las nalgas y en el hombro izquierdo. Después de las 7.30, fue dejado en libertad, una vez más sin ninguna autorización u orden de libertad, ni se le informó en ningún momento del motivo de su arresto y detención.
   El 7 de noviembre de 1996, Dimitrov presentó una denuncia a la Oficina del Fiscal del Ayuntamiento de Novi Sad, alegando que durante el incidente en cuestión un policía había hecho uso de la violencia. El 17 de septiembre de 1999, tres años y medio más tarde (43 meses, para ser exactos) después del incidente, y 34 meses después de presentarse la denuncia, la Oficina del Fiscal de Novi Sad pidió al juez de la investigación que llevara a cabo las “investigaciones” preliminares.
   El juez que llevaba a cabo las investigaciones del Tribunal Municipal de Novi Sad aceptó la petición del fiscal y abrió otro archivo para el caso (Ki 3939/99). Sin embargo, once meses después, y cuatro años y medio después de que tuviera lugar el incidente, las autoridades locales todavía no han identificado a los responsables. El European Romà Rights Center y el Centro de Leyes Humanitarias llevaron el caso ante el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura el 29 de agosto del año 2000.
   En su decisión, el Comité sostuvo que los alegatos constituyen tortura dentro del Artículo 1 de la Convención. El Comité también encontró que los Estados Partes habían infringido los Artículos 12 y 13 al no llevarse a cabo una rápida investigación criminal imparcial, y al no asegurarse que el solicitante tiene el derecho a presentar una denuncia y que sus alegatos deben ser examinados de inmediato por autoridades competentes. Al Sr. Dimitrov también se le impidió cualquier posibilidad de presentar un pleito civil para una indemnización, lo que significa la violación del Artículo 14. Se instó a los Estados Partes a llevar a cabo una correcta investigación e informar al Comité de la decisión y los pasos a seguir de ahora en adelante y en un plazo de 90 días. (Información facilitada por Roma Network)

 

Luchar contra el fracaso escolar

     16-31.10.2005 / El gobierno de Cataluña tiene previsto nombrar mujeres gitanas como directoras de algunos centros docentes para evitar el fracaso escolar de niñas y jóvenes de esta comunidad. Ésta es una de las actuaciones previstas en el capítulo dedicado a las gitanas del Plan Integral del Pueblo Gitano en Cataluña, que tiene un presupuesto de cerca de 2 millones de euros para este 2005. el plan de las mujeres afecta diferentes departamentos, de forma que hay estrategias del ámbito de la educación, laboral, sanitario y de participación social, y plantea diferentes estrategias para impulsar la promoción integral de las gitanas, consideradas el motor de cambio de su cultura.
   La participación de personas gitanas en los centros educativos, sobre todo mujeres que pueden aportar la visión de su cultura en la dinámica propia del centro; participación de las familias, personas mayores, mujeres, profesionales y profesorado gitano dentro de la escuela y con poder de decisión; y becas para centros específicos durante un tiempo para conseguir profesionales gitanas en todos los ámbitos. Son las tres líneas de actuación que el gobierno ha previsto para combatir el fracaso escolar en las gitanas. El objetivo más general en el ámbito educativo es potenciar la inclusión social de las niñas, jóvenes y mujeres gitanas con la formación de voluntariado educativo específico e introducir elementos de confianza y personas respetadas por el pueblo gitano dentro de la escuela para favorecer su inserción. Es aquí dónde se concreta la formación y contratación de mujeres gitanas directoras y monitoras (para el comedor escolar) para favorecer el debate intercultural y a la vez la incorporación de la mujer gitana en el mercado laboral.
   En el ámbito laboral se promoverán convenios para el seguimiento y la formación de chicas y mujeres gitanas en el mercado de trabajo, se concederán microcréditos a las iniciativas de esta comunidad y se fomentará la creación de proyectos que compatibilicen la vida familiar, laboral y la formación para las mujeres. La salud también es un aspecto en el que el plan incide claramente con el objetivo de orientar a las mujeres gitanas en el conocimiento de las enfermedades propias. Así, se realizará un estudio sobre la salud de la población gitana poniendo énfasis en la esperanza de vida, las mujeres y la infancia. Un estudio que no sólo servirá para las mujeres sino que será un instrumento para orientar políticas de salud concretas. El plan también prevé la creación de las agentes de salud, mujeres gitanas formadas específicamente que servirán de vínculo entre los servicios sanitarios y las otras mujeres gitanas.
   Y en el marco de la promoción social, el documento reconoce que la escuela es un marco de participación muy bueno para las familias gitanas, pero que al margen hay que dar apoyo a las actuaciones “desde la perspectiva de la igualdad de las diferencias”. Y se concretan cuatro actuaciones: dar apoyo a los proyectos de promoción de las mujeres gitanas en Cataluña; la formación de nuevas organizaciones y grupos para la promoción de las mujeres gitanas; unas jornadas anuales para el intercambio de experiencias para promocionar a las mujeres gitanas, y establecer programas de voluntariado para la promoción de las gitanas. (De Sònia Marsal. El Punt Tarragona)

  

Jóvenes gitanos y voluntariado europeo

     16-31.10.2005 / Más de una veintena de riojanos se ha beneficiado ya en lo que va de año del Servicio de Voluntariado Europeo, enmarcado dentro del programa comunitario ‘Juventud’ y que permite la estancia de jóvenes durante varios meses fuera de su país. Pese a la buena marcha de esta herramienta, según los responsables de la asociación juvenil Intereuropa, aún quedan grupos de jóvenes que no la utilizan como es el caso de los de etnia gitana. Por eso, el pasado mes de julio doce representantes de organizaciones de distintos países –Italia, Hungría, Eslovenia, Bulgaria, Serbia, Macedonia, Albania y Croacia-, trataron de encontrar en Logroño fórmulas “para hacer llegar a la comunidad gitana estas oportunidades”.
   “Se trata de que los jóvenes gitanos, de 15 a 25 años, dispongan de la misma movilidad que los demás”, dijo María Peralta, educadora social de la organización juvenil riojana Intereuropa que se encarga de enviar voluntarios durante todo el año. El primer problema que tienen que solventar, según reconocen, “es que la mayoría de las veces la información de que existen estas posibilidades ni siquiera llega a la comunidad gitana”. Alba Moreno, presidenta de la organización, asegura que “hay que buscar fórmulas para solucionar este problema y es lo que intentamos hacer esos días en contacto con personas de otros países que podían aportar sus propias experiencias”.
   Otra de las cuestiones “es que la comunidad gitana suele estar muy arraigada, a su barrio, al lugar donde viven”, según la educadora social, que asegura que “primero hay que plantearles las posibilidades que existen y luego ver cómo reaccionan”. “Tenemos que ver qué problemas hay, qué podríamos hacer para llegar a estas familias y transmitirles la importancia de la movilidad geográfica para un joven”.
   Los beneficios llegarían a todos, incluidas las comunidades locales a las que llegarían los jóvenes gitanos. “Ellos harían allí su servicio de voluntariado y aportarían su trabajo a esa comunidad”, explicó.
   El Servicio de Voluntariado Europeo consiste en que el joven, enviado por una organización de su país de origen, llegue a cualquier país de la Unión Europea, o a terceros países con los que hay establecidos convenios, y allí desempeñe labores de voluntariado dentro de una organización de acogida.
   Los responsables de las entidades que llegaron a Logroño pusieron en común sus experiencias en programas dedicados a jóvenes de etnia gitana. Con diferentes dinámicas analizaron los valores de la etnia gitana.
   Uno de los objetivos del seminario era, también, conocer las peculiaridades de la comunidad gitana en los diferentes países. Los participantes, llegados desde Italia, Hungría, Eslovenia, Bulgaria, Serbia, Macedonia, Albania y Croacia y también del País Vasco y Cataluña, explicaron las diferentes situaciones de sus países. “La integración es diferente según las zonas. En Macedonia, por ejemplo, hay muchos gitanos que van a la Universidad y que están muy integrados”. Sin embargo, hay también elementos comunes, según Alba Moreno. “Hay falta de participación y discriminación”, aseguró y citó como ejemplo que a uno de los participantes “se le negó el visado desde Macedonia, cuando otro participante del mismo país sí pudo viajar”. (De Ana B. Hernández. El Correo Digital)

 

El éxito de un colegio gitano

     16-31.10.2005 / La rutina diaria en el colegio Ibarburu, en Dos Hermanas (Sevilla), difiere de la de cualquier otro centro educativo de Andalucía. Su particularidad estriba en que sus 270 alumnos son todos gitanos. Por ello, la atención que el profesorado debe de prestar a estos estudiantes es muy personalizada, por los diferentes niveles de conocimiento. También el contacto de los maestros con las familias de los escolares es vital para que el proyecto que abandera el colegio prospere.
   Esta labor del claustro, que en muchos casos excede de sus competencias, fue reconocida en el marco de los premios que concede la Consejería de Gobernación con motivo del Día de Andalucía.
   Este colegio, en uno de los barrios más deprimidos de la ciudad, comenzó a funcionar en el curso 1987-1988. Con el paso de los años, el porcentaje de alumnos gitanos fue aumentando a medida que se iban asentando familias en el entorno de sus instalaciones.  Los payos que había se fueron yendo, como también, hasta hace tres años, la mayoría de los profesores, que no soportaban trabajar en el lugar. La falta de recursos, económicos y humanos, dificultaban por entonces la enseñanza en un colegio en el que los niveles de absentismo eran alarmantes.
   Así las cosas, Cáritas de la parroquia del Divino Salvador, también del barrio, tomó la iniciativa de reclamar una mayor atención por parte de las administraciones. En 2001, el Defensor del Pueblo realizó un informe demoledor en sus conclusiones: reclamaba un plan de actuación integral tanto para el colegio, como para su entorno.
   Esta intervención marcó un punto de inflexión y, hoy día, el Ibarburu es una de las seis instalaciones docentes calificadas como Centro de Actuación Educativa Preferente (CEAP) en el sur de Dos Hermanas, junto con el Fernán Caballero, el Orippo y Los Montecillos, además de los institutos Torre de los Herberos y Gonzalo Nazareno.
   De este modo, la situación actual del colegio dista mucho de la que presentaba en el ciclo 1995-2000, “cuando estuvo a punto de hundirse”, explica su director, Raúl Gómez Ferrete, que, no obstante, admite que “siguen existiendo aspectos mejorables”.
   Uno de los puntos primordiales para garantizar el buen funcionamiento del Ibarburu es la dotación de una plantilla de docentes estable, algo logrado hace tres años. El claustro lo componen actualmente 25 profesores, seleccionados a través de un plan de compensación educativa, lo que permite el desarrollo de varios proyectos ahora en ejecución. Con anterioridad, “sólo era posible sobrevivir”, indica el director, y la situación llegó a ser tan insostenible que la mayoría de la plantilla de maestros que había cuando se inauguró el recinto solicitó su traslado.
   En todo caso, una de las armas que utilizan los maestros son las relaciones afectivas que establecen con la familia de los niños, de forma que éstos dejan de percibirlos como extraños y es posible así suavizar el rechazo hacia sus figuras. Así, existe un contacto fluido entre el claustro y las familias del lugar. Esto lleva, por ejemplo, a que los profesores tengan una intervención directa a favor de las familias cuando se plantean casos tan dramáticos como un desamparo. (De Montse Sánchez. El Correo de Andalucía)

 

El tiempo de los gitanos

     16-31.10.2005 / Una nación fantasma recorre y lleva siglos viviendo en Europa. En Svinia (Eslovaquia) los llaman ‘los comeperros’ y nunca han comido un perro que recuerden y, si algo sólo tiene el pueblo romaní, es memoria. En el sur de España se los llamó egipcianos –como los ingleses: ‘gypsies’- y no eran de Egipto; en Francia, bohemios, y nada tenían de Bohemia; en los pueblos, que venían los húngaros y no son hijos de Árpád; en Italia, los llamaron zíngaros por los trashumantes ‘tsintsar’ del Balcán; en zonas de Centroeuropa ‘olach’ –como ‘italiano’ en magyar-, en otros lugares ‘vlach’, vieja voz para celta o extranjero en el ‘limes’ romano. Ahora, también los han llamado ‘robaperas’ y alguna pera y alguna gallina ya han birlado. “¿Cuánta hambre hay que tener para robar unas patatas?”, pregunta en Jarnovice (Eslovaquia) el asistente social Adrian Simionescu.

Sin reconocimiento
Desde la ampliación, hay un pueblo relativamente grande –de 8 a 12 millones- no reconocido en el seno de la UE. Oficialmente los gobiernos no mantienen estadísticas, son sólo ciudadanos se dice con hipocresía ministerial. Con máximos de mortandad, pobreza y analfabetismo, el último informe de la ONU habla de ‘islas de Tercer Mundo en Europa’. Organizaciones comprometidas concluyen que el trato a los gitanos es tal vez el asunto de derechos civiles más importante de la UE. Pero los gitanos no han tenido aún un Luther King, aunque alguna figura política empieza a emerger.
   “No éramos vagabundos por genes, nos vimos obligados”, dice el experto británico Ian Hancock, que pone el origen de la incomprensión en la fiebre antisarracena de la Edad Media, “nos tomaron por musulmanes” y les prohibieron entrar en la ciudad. Perseguidos por partidas, linchados en los caminos, raza recóndita, impenetrable, ellos mismos empiezan a reconocerse también parte del problema, como admite la joven diputada húngara Lívia Járóka: “Tenemos que romper el miedo a ser visibles”, aunque admite que “a veces la descomposición familiar occidental tampoco es envidiable”. Járóka está en el grupo democristiano europeo y es la segunda representante gitana en Estrasburgo tras el histórico Juan de Dios Ramírez-Heredia, que impulsó el I Congreso Gitano de la UE. Camino de una cumbre internacional sobre el pueblo romaní, que ha lanzado la Década de la Integración, el millonario filántropo Georges Soros nos decía que “es la gran deuda de Europa”.
   Viven aquí desde hace seis a diez siglos y apenas nadie sabe de ellos: que muchos del Este descienden de esclavos o de sobrevivir en los bosques a las cacerías, prácticas comunes en Europa hasta entrado el siglo XIX. Tampoco se sabe que fueron una fuerza militar de choque, reclutada en el Indostaní por los tártaros y luego los turcos, según el experto Ian Hancock, que representa a los gitanos en la ONU. No todos emplean la lengua romaní, codificada hace 15 años, y son grupos distintos: calé, romà, sinti, tsigani, lovari, degesi (los más despreciados).
   Rakjo Djuric los ve como un “pueblo mundial pero una minoría nacional” en ‘Sin patria ni tumba’. ¿Alguien ha visto alguna vez un cementerio gitano? La estudiosa Isabel Fonseca también reparó en esta tara fundacional de toda comunidad cuando escribió ‘Enterradme de pie’, en homenaje a quienes han tenido por sola patria los caminos. Pero hoy es ya apenas una idea romántica y casi todos están asentados, aunque las familias se visiten más y por más tiempo de lo que hoy se visita la sociedad occidental. Pero donde están asentados es en los márgenes más literales de la sociedad: “Muchos enclaves en Europa Central son peor que Soweto. Y aún hay quien se extraña de que algunos soliciten asilo”, aduce Djuric, hasta hace poco presidente de la Unión Romaní Internacional.

Ignorancia y prejuicios
“Antes de acabar con los gitanos, los gobiernos acabaron con la verdad” sobre los gitanos, escribe Dragoljub Ackovic, en ‘Escucha, pueblo’. Ignorancia y prejuicio oculta a los romà (la gente) a los ojos de los ‘gadyè’ (‘civil’ en hindi, frente a militar), en lo que tiene parte un propio ensimismamiento a veces casi xenófobo hacia los gadyè o payos, que son el mal o ‘merrimah’. Un mecanismo de autodefensa para el pueblo europeo más perseguido con los judíos y el segundo objeto de exterminio del III Reich. Aunque éste sólo retomó una tradición de expulsión y aniquilación originada con la formación de los estados modernos, dice William Duna, que dirige la ‘Society for the Preservation of Gypsy Music’.
   El gitano fue ‘el genocidio oculto’, según el activista checo Cenek Ruzicka que batalla por un monumento en el campo de concentración de Lety (sur de Bohemia). Lamenta que a la prensa le mueva más la devolución de un cuadro de Klimt robado por los nazis que la tragedia de un pueblo que perdió a más de medio millón en el holocausto (‘porrajmos’, el devorador). Miles ni llegaban a los campos, tiroteados por las policías locales en los caminos; sin registro alguno, se desvanecieron. En su discurso del Novel Elie Wiesel los llamó “los olvidados del mundo”. Ni siquiera fueron mencionados en Nürenberg, nadie les pidió perdón. Ni ellos han pensado exigirlo, hasta ahora: “A unos les enseñaron a no olvidar, a nosotros a no recordar”, explica el experto y representante europeo Nicolae Gheorghe. Sólo ahora debaten en Alemania el levantamiento de un memorial de la tragedia.
   La primera ley antigitana se dictó en 1471, en Suiza, y recorrió las cortes, de España a Suecia. En vísperas de su Revolución, Francia pagaba 24 francos por cabeza gitana, viva o muerta, según Donald Kenrick. En Holanda y Dinamarca su caza se tuvo por deporte hasta el siglo XVIII. A los gremios artesanos y comerciantes les espantaba la competencia y el clero sospechaba de la quiromancia y de sus conversiones. En España, a parte de su expulsión de las ciudades dictada por Isabel y Fernando en 1484, aciaga fue la redada de 1749 provocada por la reorganización territorial.

Paro masivo
Alejados de todo, sometidos hasta los años 70 a programas de esterilización en Eslovaquia,  forzados en los Países Checos a escuelas para retrasados sin salida, la falta de escolarización ha relegado a los gitanos al paro masivo –quintuplican el paro medio y la población penal- pero, sobre todo, “a no entender la sociedad en que viven”, lamenta la diputada Járóka. Pero las exigencias de Bruselas para el ingreso en la UE puede haberse convertido en su mejor aliado. Así cayó el muro, levantado por los vecinos para separarse  de ellos en Ustí nad Labem; en Macedonia tienen un teatro único, radios y dos canales de TV; en Hungría empieza a haber decenas de becados universitarios y hasta están entrando en la policía checa. Ahora se inicia la Década de los Gitanos, con el acento en la educación; pero la primera opción política e importante, el partido Euroroma, acaba de fracasar en las elecciones búlgaras pese al tirón de su vicepresidenta, la modelo Yuliana Kancheva.
   La incorporación del Este ha multiplicado por dos la población gitana de la UE. Pero no ha variado su mínima representatividad política pues acusan su división en clanes, lealtades, profesiones, el idioma y el tiempo que hace de su asentamiento: sólo en Rumania hay 40 grupos y los sinti alemanes no se tratan con los romà del Este. Muchos perdieron la lengua y hablan húngaro, rumano, lenguas eslavas, en el Balcán los hay cristianos y musulmanes, algunos se hicieron incluso comunistas después de 1945, cuando el masivo intento de sedentarizarlos, lo que revela por su parte un importante esfuerzo de aclimatación.
   Kancheva, a su manera y con portada de ‘Playboy’, y Járóka a la suya –con una hija de un año y un doctorado en Londres- son modelos para una futura generación. “Pero sólo tendremos políticos gitanos, cuando haya también taxistas, peluqueras y contables gitanos”, advierte György Ligeti, de la Fundación Kurt Lewin. El instituto Gandhi de Pec (Hungría) está teniendo éxito con el “experimento segregacionista” de una escuela superior sólo para gitanos, dice János Bogdan: sin perturbaciones socioculturales los alumnos avanzan más rápido.
   Donde han entrado en la sociedad ha sido por la música, sobre todo en la música rusa, húngara y española, quizá la más endeudada por ser el flamenco su gran escaparate internacional. El experto Bernard Leblon cree que entre tanta persecución, la música gitana encontró en Andalucía lo más cercano a un hogar.
   El ex presidente eslovaco Schuster cree que el conservatorio sería una vía gitana a la enseñanza superior, y en la sociedad mediática hay pocas esferas que sean más visibles que la de la música: en las últimas semanas nombres gitanos son ídolos entre sociedades tan adversas como la checa, la eslovaca y la húngara, tras ganar sus respectivos ‘Operación Triunfo’. “La gente ha visto que no somos comeperros”, dice en Svinia Alex Musinka, coordinador de una ONG canadiense: “El 90 por ciento del problema gitano está en la cabeza del payo”. El pueblo que se ha llevado a sí mismo sobre ruedas desde hace siglos sería hoy un país medio de la UE si tuviera una tierra, un gobierno, si no fuera invisible... Varios países han abierto –de 2005 a 2015- la década de la integración. Entramos en el tiempo de los gitanos. (El Diario Montañés)

 

 

 

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