1-15 de abril de 2005. Número 394

 

 

El despertar de la mujer gitana

     1-15.04.2005 /Cuando se habla de las minorías étnicas, pocas veces se cita a los gitanos, pese a que sólo en Catalunya son unos 70.000 y en España superan el medio millón de personas. Aunque se trata de una comunidad que ha evolucionado muy lentamente en sus tradiciones y costumbres, algo empieza a moverse y las protagonistas son precisamente las mujeres gitanas.
     “No queremos, especialmente las mujeres, que nuestra juventud se quede como nosotros. Hace poco hablaba con una gitana de 83 años y me decía que lo que más le pesaba es que sus hijos y nietos no hubiesen estudiado y estuvieran vendiendo en la calle”, afirma contundente Emilia Clavería, presidenta de la asociación gitana de mujeres ‘Drom Kotar Mestipen' (Camino de Libertad). El despertar de las mujeres gitanas tiene varias causas, pero una de las más importantes es que las actividades laborales de esa comunidad están cada vez más en crisis, tanto la venta en mercadillos como la recogida de chatarra. “Muchas chicas jóvenes –añade Emilia, viuda y con diez hijos a su cargo- se han dado cuenta de que deben prepararse para tener un oficio porque la venta ambulante ya no puede competir con los centros comerciales, que casi venden al mismo precio”.
     Pero donde más se nota el cambio es entre las chicas gitanas. Poco a poco crece el número de chicas que llegan a la secundaria y las pocas que han ido a la universidad se convierten en un referente. “Yo veo cambios en la juventud –insiste Emilia-, por ejemplo, antes entre que se pedía la mano de una gitana y la boda pasaba muy poco tiempo, y ahora las chicas no tienen tanta prisa, muchas no quieren irse a casa de la suegra si antes no se han asegurado un medio de vida”.
     La situación de la mujer gitana varía mucho en función del ámbito geográfico y de las posibilidades educativas. Pero cada vez se percibe que ellas empiezan a escoger, que tienen menos hijos y más tarde, sin renunciar al valor de la maternidad. “Afortunadamente, hoy cada vez más mujeres gitanas que desarrollan su actividad educativa y/o laboral en armonía con su proyección y responsabilidad familiar”, dice un informe. De ese modo, la familia gitana descubre a una mujer que mantiene su papel destacado en el ámbito doméstico y al mismo tiempo trabaja y participa en distintos ámbitos sociales. Las mujeres han entrado en el mundo asociativo y lideran proyectos sobre el pueblo gitano.
     Estos avances no han borrado determinados déficit. “Las tareas domésticas limitan su tiempo real disponible tanto para la búsqueda de empleo como para el ejercicio de la profesión”, prosigue el informe. La mujer gitana asume a muy temprana edad, entre los 12 y los 16 años, responsabilidades de cuidado de la familia, en lo que será ya una constante de su vida. Por esa razón, las gitanas muchas veces abandonan la enseñanza incluso antes de la edad permitida o tienen problemas para aceptar determinados trabajos por motivos de horarios o duración. Hay además otros obstáculos propios de su cultura, como la presión familiar para que no trabajen de noche ni en solitario. O incluso el miedo de ciertas mujeres a desplazarse en metro por su inseguridad al tener dificultades para leer o por sentirse extrañas entre una mayoría no gitana.
     Una de las iniciativas más llamativas de Drom Kotar Mestipen son los Encuentros de Estudiantes Gitanas. En cada uno de los celebrados hasta ahora han participado cerca de 300 mujeres, desde abuelas que explican su presencia en cursos de inserción laboral hasta niñas que acaban primaria. Que se puede estudiar sin perder la cultura gitana es una de las reivindicaciones más llamativas de esas jornadas. De ellas se trasluce una crítica al sistema educativo. “La escuela –dijo una participante en uno de los últimos encuentros- no tiene en cuenta la cultura gitana y, en cambio, vienen los marroquíes y se hace un esfuerzo considerable para entenderlos, incluso para hablar su lengua”. Dicen que no se reconoce la cultura gitana y que deberían tener clases de refuerzo “porque no partimos de lo mismo”. Pero la gran asignatura pendiente es la escasa presencia en el bachillerato, la FP y la universidad. También hay una mínima participación en ‘casals' y colonias. (De Josep Playà Maset. La Vanguardia)

 

Manuel de la Plata Rodríguez, Director General de la Agencia Andaluza del Voluntariado de la Junta de Andalucía:
“La jornada del 8 de abril, Día del Pueblo Gitano, va dirigida a toda la sociedad”
Por Núria Tomàs Castelltort

     1-15.04.2005 / Manuel de la Plata Rodríguez nació en 1958 en Armilla (Granada), aunque reside en Loja, población de la que llegó a ser alcalde a principios de la década de los noventa. Luego ejerció diferentes cargos, entre los que destacan los siguientes: Presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, Senador por Granada, Portavoz del grupo parlamentario socialista en la Comisión de Artes Escénicas o Portavoz adjunto en la Comisión de Educación y Cultura del Senado. El 17 de septiembre de 2001 fue nombrado Director General de la Agencia Andaluza del Voluntariado de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía.

El próximo día 8 de abril se va a celebrar una jornada de voluntariado organizada por la Agencia Andaluza del Voluntariado y la Unión Romaní de Andalucía. ¿Cuál es el objetivo de este encuentro? ¿A quién va dirigido?

En principio, cualquier actividad de sensibilización va dirigida a toda la sociedad, aunque, dado que el día 8 se celebra el día del Pueblo Gitano, es un tema específico que pretende congregar a cuantas personas tengan motivación en trabajar en su conocimiento, e interés en ofrecer su tiempo a trabajar en organizaciones que se dedican a ello, como la Unión Romaní.

¿En qué situación se encuentra actualmente el voluntariado relacionado con el pueblo gitano? ¿Qué aspectos hay que fomentar en este ámbito?

Hay que partir de la base que el sector del voluntariado es un sector que está, afortunadamente, en auge y que congrega a un montón de entidades sin ánimo de lucro muy comprometidas con la realidad en la que viven. Igualmente, desde las Administraciones Públicas, se han fomentado programas que favorezcan la atención a colectivos específicos que presentan dificultades para, sin perder su propia identidad, integrarse en igualdad de condiciones al resto de la ciudadanía.

El voluntariado relacionado con el pueblo gitano no es una excepción, y cada vez han ido creciendo el número de programas que se identifican con este objetivo, bajo el paraguas, como ocurre en la Junta de Andalucía, del Plan Integral de Inclusión Social, o de Desarrollo Gitano.

Usted fue nombrado Director General de la Agencia Andaluza de Voluntariado a finales del año 2001. ¿Qué valoración hace de este tiempo al frente de la Dirección General?

No debiera ser yo quien evaluara mi propia gestión al frente de la Agencia Andaluza del Voluntariado. En honor a la verdad, debo decir que estoy muy satisfecho de la gran acogida que ha tenido este instrumento de coordinación y de apoyo al sector de voluntariado. Se ha trabajado para unificar el mensaje y se ha aprobado la Ley Andaluza del Voluntariado; hemos elaborado el I Plan Andaluz del Voluntariado, con las aportaciones del sector para dotarnos de una herramienta de planificación del trabajo de todos los sectores en relación con las organizaciones de acción voluntaria organizada; y finalmente hemos constituido órganos de participación, como son el Consejo Andaluz del Voluntariado y los Consejos Provinciales.

La Junta de Andalucía ha hecho un gran esfuerzo en este campo, fomentando la cercanía al movimiento organizado, ofreciendo apoyo en la formación, recursos para llevar a cabo los proyectos tan enriquecedores que desarrollan las Asociaciones de Voluntariado, y sobre todo, se ha favorecido la participación de todos en nuestras políticas públicas, realizando numerosos encuentros, foros de reflexión y de intercambio de experiencias, como el Congreso Andaluz del Voluntariado, que se ha constituido como el gran acto anual del Voluntariado.

¿Cuáles son las prioridades de la Dirección General en estos momentos?

Primero, profundizar en el trabajo que estamos realizando en relación con otros sectores como el sector privado, fomentando “la responsabilidad social de la empresa”, como concepto que acercaría al sector a las entidades sociales, o coordinar a todas las Universidades Andaluzas, con quien tenemos firmados Convenios de Colaboración, para que nuestros jóvenes estudiantes conozcan los programas sectoriales de las organizaciones de voluntariado y asuman como camino de participación su entrega a cualquiera de ellos.

Tenemos que evaluar el grado de cumplimiento del I Plan Andaluz del Voluntariado (2003-2005), y elaborar el II Plan que pretendemos recoja todas las estrategias compartidas para que el trabajo de todos llegue a más realidades y consigamos antes nuestros objetivos, que se resumirían, como es lógico, en terminar de forma radical con cualquier tipo de marginación.

Finalmente, queremos elaborar un borrador de ley de proximidad democrática y participación ciudadana que reflejara una actitud permanente de cercanía de las Administraciones Públicas, y posibilitara mecanismos para que las entidades sin ánimo de lucro participaran en el diseño de las políticas públicas.

Hace aproximadamente diez años se vivió un ‘boom' del voluntariado. ¿Cómo está la situación en estos momentos?

Yo creo que el sector está viviendo momentos muy interesantes ya que conoce sus fortalezas y reflexiona sobre sus debilidades. Igual que la Administración Pública, tiene retos que deben ir en la línea del trabajo en red, compartir reflexiones y programas, plantear actividades conjuntas en el ámbito de la sensibilización, utilizar recursos de forma colectiva, profundizar en la financiación privada, plantear mecanismos para obtener una mayor calidad en los programas de acción voluntaria organizada, defender su autonomía respecto del sector público y del sector privado, dotarse de recursos formativos que ofrezcan apoyo a todos los voluntarios y voluntarias, trabajar en una mayor democratización de las organizaciones. En fin, creo que, con la ayuda de todos, se irán superando los grandes retos del futuro.

¿Cuáles son los objetivos prioritarios a conseguir con los programas dirigidos al voluntariado con el pueblo gitano? ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta este tipo de voluntariado?

Creo que los problemas con los que se enfrenta son similares al resto, muchos de ellos ya los he expuesto. De todas formas, queda mucho que conseguir en este campo. El esfuerzo ha sido y sigue siendo muy importante por parte de la Junta de Andalucía y de otras Administraciones, pero debemos continuar profundizando en el trabajo coordinado para que todo no sea hacer una relación de actividades que justifiquen nuestro trabajo, sino verificar realmente lo que se está consiguiendo en el ámbito de la educación, de la sanidad, del empleo, de la cultura, de la vivienda, etc. Hay recursos, hay programas, hay compromiso y lo único que debemos es seguir planteando estrategias compartidas para acertar en las soluciones. Ése es el papel de las organizaciones, conseguir que las Administraciones Públicas no se equivoquen en el diagnóstico y en las respuestas a las demandas del pueblo gitano. Para eso deberá haber órganos donde se analicen estos problemas y se planteen líneas de trabajo, renunciando cada uno a su protagonismo, en beneficio del colectivo.

En el Primer Plan Andaluz del Voluntariado 2003-2005, se habla de la demanda de una mayor formación específica de la acción voluntaria con diferentes colectivos, entre los que se encuentra el pueblo gitano. ¿Qué acciones se han tomado en este sentido?

Desde varias Consejerías, como la de Inclusión y Bienestar Social, o la de Gobernación, a través de la propia Agencia, se ofrecen líneas de apoyo a los programas de formación que las propias asociaciones de voluntariado quieran plantear, tanto en el nivel básico y común a todas ellas, como en el sector específico. Además, en el propio plan de formación que se gestiona desde la Junta de Andalucía, se dibujan una serie de itinerarios formativos, donde una amplia gama de módulos es desarrollada por cursos que van completando la formación que necesita un voluntario o voluntaria, un directivo de asociación, e incluso, la de un técnico de alguna de ellas.

¿Qué papel juegan las asociaciones gitanas en la elaboración de estos proyectos dirigidos al trabajo con el pueblo gitano?

Yo creo que, aunque están aportando mucho esfuerzo e interés, es muy necesario avanzar en este campo. Sin duda que cualquier colectivo que refleje síntomas de marginación, como es el caso, además de recoger la atención de otros colectivos, o de ser objeto de inversiones en todos los campos por parte de las Administraciones Públicas, debe concitar en el propio colectivo la necesidad de una mejor articulación, fortaleciendo las asociaciones que nazcan en su seno, participando de una manera más directa en la programación de las actividades o en el desarrollo de los programas sectoriales que se diseñan desde cualquiera de las Administraciones Públicas.

Lamentablemente, dentro de la sociedad española sigue habiendo un gran desconocimiento de la cultura y las tradiciones gitanas. Además, los prejuicios y los estereotipos relacionados con este pueblo siguen estando presentes en gran parte de la población mayoritaria. ¿Cómo afecta esta percepción a la hora de trabajar el voluntariado con el pueblo gitano?

Para la Junta de Andalucía es tan importante profundizar en el conocimiento del pueblo gitano y en los rasgos que lo definen, que ya en 1989 se creó el Centro Sociocultural Gitano Andaluz, con sede en Granada, como entidad recopiladora y difusora de la cultura gitana en Andalucía, contando con una de las bibliotecas especializadas más importantes de España.

Enumerar los programas que se están llevando a cabo para conseguir una mejor calidad de vida en el colectivo gitano, en el ámbito de la inserción laboral, en el ámbito educativo, en el de vivienda, en el de mujer o jóvenes, sería extenso y caería en lo que yo mismo he expuesto en respuestas anteriores.

A través de un proceso participativo y democrático, se elaboró un Plan Integral para la Comunidad Gitana de Andalucía como instrumento de integración y coordinación de todas las áreas, servicios y programas a desarrollar en los diferentes ámbitos de la Comunidad Autónoma de Andalucía dirigidos al colectivo gitano andaluz.

Como Director General de la Agencia Andaluza de Voluntariado, ¿podría explicarnos qué programas relacionados con el pueblo gitano están llevando a cabo actualmente? ¿Y cuáles deben ser las principales líneas de trabajo en este ámbito?

En el ámbito general, a través de la coordinación con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y con una financiación compartida, existen más de cincuenta programas funcionando en toda Andalucía con un contenido muy variado, desde la formación para la inserción laboral, pasando por la sensibilización de las madres y padres sobre la importancia de la escuela como vehículo de transformación y promoción social.

Existe una Orden de ayudas dedicada a ONG's, que realizan actividades cuyos beneficiarios son los gitanos y gitanas andaluzas, a fin de fomentar el tejido asociativo gitano andaluz, incrementando y fortaleciendo las asociaciones femeninas gitanas, con carácter preferente.

Dentro del Plan Integral para la Comunidad Gitana de Andalucía, existen programas que reciben fondos de la Unión Europea, para actuaciones en formación – inserción - empleo, a través de la Iniciativa Comunitaria Empleo – Integra, y en la actualidad se ha presentado a la Iniciativa Comunitaria EQUAL II un programa dedicado a la mujer gitana que se denomina EURORROMI, en el que se tiene puesta mucha ilusión.

Finalmente, desde distintas Consejerías hay líneas de apoyo hacia entidades de voluntariado, concretamente en la propia Agencia Andaluza del Voluntariado, para actividades de sensibilización, como la que tenemos planteada para el día 8 de Abril, o para la formación básica o específica en el ámbito sectorial, además de la línea que permite la informatización de las entidades con la dotación de equipos informáticos, haciendo mención igualmente a los programas de vivienda, educación o cultura que se desarrollan en diferentes puntos de Andalucía.

Para finalizar me gustaría agradeceros la posibilidad que me habéis dado de dirigirme al colectivo a través de vuestro periódico. Creo que debemos compartir las reflexiones, y seguir acordando estrategias que nazcan de la participación y el compromiso, y avanzar en la búsqueda de respuestas acertadas a las necesidades que tiene el sector.

 

Juan de Dios Ramírez-Heredia, presidente de la Unión Romaní:
“Los racistas casi siempre se escudan
en el anonimato de la masa”

     1-15.04.2005 / Esta entrevista, realizada por Asunción Fernández de Castillejo, apareció publicada en el ABC de Sevilla el pasado día 7 de febrero de 2005.

     El pueblo gitano sigue siendo víctima de actos racistas como el reciente en Cortegana o el de hace unos años en Martos. ¿A qué achaca esta continuidad y variedad geográfica?

     Será porque nos estamos volviendo todos locos. No se puede concebir de otra forma. Uno puede entender, aunque de ninguna de las maneras justificar, el que en un momento de arrebato, un hijo, al que han hecho daño a su padre arremeta contra los agresores y les cause un daño desproporcionado. No se debe hacer porque esto supondría la dejación del Estado de Derecho en el que las leyes deben regir el comportamiento de los ciudadanos y la Justicia debe castigar a quien no las cumple. Lo intolerable es que ciudadanos ajenos a los tristes acontecimientos que desencadenaron los hechos de Cortegana se tomen la justicia por su mano y se comporten tan salvajemente como lo hicieron. Además, es cobarde. Los racistas casi siempre se escudan en el anonimato de la masa. Y desgraciadamente para nosotros el racismo está en auge no sólo en Andalucía sino en buena parte de Europa.

     ¿Hay algo en la cultura gitana que le aparta de la comunidad y provoca el rechazo?

     Los gitanos somos los grandes desconocidos del país. Se tiene una visión que se corresponde poco con la realidad. Aún pesa sobre nosotros el “sambenito” que nos hace a todos ladrones, mentirosos y vagos. Los racistas así lo creen. Y en el mejor de los casos se dibuja de nuestra realidad una imagen marcada por el folklore y la juerga. Los gitanos somos ciudadanos que hemos sabido conservar tradiciones y costumbres que no dañan a nadie; al contrario, contribuyen a crear una sociedad más humana y solidaria. Nuestros ancianos no van a los asilos, el respeto a nuestros mayores es palabra de Dios para los jóvenes, y la solidaridad entre los miembros de nuestra comunidad es bien conocida. No obstante, soy consciente de que última mente se están dando demasiados casos en los que los gitanos estamos siendo protagonistas desgraciados de actos violentos e injustificables. Pero esos hechos deben ser juzgados y analizados al margen del grupo al que se pertenece. De lo contrario pagan justos por pecadores.

     ¿Hay solución para el problema?

     Desde la Unión Romaní realizamos muchos y variados programas que pretenden lograr la más eficaz promoción de la parte de nuestro pueblo que vive en peores condiciones sociales. Pero el racismo no se cura con esos programas. Es necesario que se opere un cambio drástico de la imagen que la sociedad tiene de nosotros. Y ahí es donde reclamamos la colaboración abierta y decidida de los medios de comunicación. Ganar la batalla en la prensa, en la radio y en la TV es condición indispensable para que los gitanos demos un paso adelante, en pie de igualdad, con el resto de la sociedad. Tanto es así que nuestra campaña “Periodistas contra el Racismo” tiene carácter permanente. Y la edición y distribución de “Nevipens Romaní”, periódico quincenal, forman parte de las acciones para ofrecer a la sociedad la imagen genuinamente gitana que reivindicamos.

     ¿Es suficiente la ayuda de las administraciones públicas?

     Indudablemente, no son suficientes. Las necesidades de nuestro pueblo son inmensas. Casi la mitad de los gitanos andaluces no saben leer ni escribir. El índice de paro de nuestros jóvenes supera en mucho al de los gadyè. Y buena parte de la población gitana andaluza vive todavía en barrios suburbiales donde la miseria y el abandono son bien ostensibles. Es una realidad puesta de manifiesto en muchos informes sociales. Déjeme decirle, no obstante, que desde algunas Consejerías de la Junta de Andalucía se ha hecho un esfuerzo que valoramos muy positivamente.

     ¿Hay algún ejemplo en España, Europa u otro lugar modélico en cuanto a integración de los gitanos?

     Fíjese qué contraste tan tremendo parece que hay entre lo que le he dicho hasta ahora y lo que con toda rotundidad le diré seguidamente: Andalucía es, sin ningún género de dudas, la tierra que mejor ha acogido a los gitanos y la que con mayor naturalidad los ha asimilado convirtiéndolos en parte de si misma. Sostengo la tesis de que los gitanos estamos andaluzados o los andaluces están agitanados. Hay una verdadera simbiosis entre ambas culturas. Es más, nosotros sostenemos que Andalucía es la tierra de las cuatro culturas. Quítesele a Andalucía el componente gitano y lo que quedará será otra cosa muy distinta de lo que ahora conocemos como el genio y el carácter de andaluz. Andalucía ha sido y es algo así como la patria soñada de todos los gitanos del mundo. Lo que nos añade a todos nosotros, gobernantes y gobernados, una nueva responsabilidad. Primero para ser coherentes con los principios de igualdad y lucha contra la marginación y segundo para no defraudar tantas expectativas.

     ¿Qué hay de cierto en que entre los gitanos hay mayor delincuencia que en otras comunidades, que no quieren mezclarse con los no gitanos o que evitan escolarizar a sus hijos?

     Falso. Ni es verdad que ese índice exista, ni es cierto que los gitanos nos neguemos a mezclarnos y mucho menos que no queramos enviar a nuestros hijos a las escuelas. Como le decía, esos son los “sambenitos”. Un ejemplo: según algunos, los gitanos somos quienes más pedimos limosnas, pero un estudio realizado en Madrid ha demostrado que los mendigos gitanos son el 17%. Muchos, ciertamente, pero el 17%, no el 83% que son mendigos gadyè. Y déjeme decirle otra cosa ¿usted está segura de que no tiene algún antepasado gitano? Le puedo asegurar que son muchísimos, pero muchísimos, los andaluces que sabiéndolo o sin saberlo llevan sangre gitana.

     ¿No cree que la discriminación de la mujer gitana, como ocurre con la cultura islámica, hace daño a la imagen de su pueblo?

     Me gustaría que esta pregunta se la formulara usted a las mujeres gitanas. Y créame que se lo digo con plena conciencia, a pesar de que algún lector pudiera pensar que estoy tirando balones fuera. Hay contamos en Andalucía con una pléyade muy importante de mujeres gitanas que son líderes naturales de nuestro pueblo. Estoy pensando en Loli Fernández, de Granada, por ejemplo, que fue la primera mujer gitana de España elegida como presidenta de una Asociación gitana. Hoy, junto a ella, hay muchas gitanas capaces de hablar de su presente y de sus proyectos de futuro. Y no sólo gitanas universitarias, también contamos con otras gitanas, como Matilde, que vive en el Vacie sevillano y es una auténtica líder de las gitanas que viven en las durísimas condiciones de ella. No obstante, no tengo ningún empacho en manifestarle que como gitano y como demócrata estoy en contra de cualquier comportamiento, sea gitano o sea gadyò que discrimine a la mujer por el hecho de ser mujer, y mucho menos que sea sometida a regímenes anticuados, machistas u ofensivos de su dignidad.

     Hay casos, como el de Farruquito, en los que se detecta una sobreprotección a los gitanos: habría que perdonarlo por serlo, ¿qué opina?

     A Farruquito se le ha crucificado innecesariamente. Su delito debe ser juzgado y sentenciado con justicia y equidad. Pero el muchacho está sufriendo las consecuencias de su popularidad. Cosa que me parecería lógica si no pasara de ahí. Es el precio de la fama. Pero a lo que me niego es a aceptar que a Farruquito se le pudiera dar un trato peor que a cualquier otro ciudadano que hubiera hecho lo mismo que él.

     En el Parlamento de Andalucía no se sienta ningún gitano. ¿A qué se debe? ¿No los quieren en los partidos o no quieren ellos participar?

     Pone usted el dedo en la llaga. Es una vergüenza para la clase política que eso ocurra en Andalucía. Yo no puedo hablar del Partido Popular porque no conozco como actúan. Sí puedo hablarle de mi partido, el PSOE-A y debo decirle que todos mis intentos han sido inútiles cuando he pretendido convencer a nuestros dirigentes de la necesidad de incluir en las listas a algún gitano o gitana relevante, militantes del partido, que, además, harían un magnífico papel en nuestro Parlamento. Hoy, para mayor agravio, sabemos y nos felicitamos por el hecho de que exista un diputado gitano en el grupo del PP en las Cortes Valencianas y otro socialista en el Parlamento de Extremadura. De todas formas, tengo el absoluto convencimiento, que en la próxima legislatura habrá, como mínimo, un diputado o diputada gitano en el Parlamento andaluz.

     ¿Cree que los patriarcas gitanos han dejado de tener la suficiente influencia sobre sus jóvenes?

     Los jóvenes gitanos están sufriendo el cambio generacional en la misma medida en que lo sufren los jóvenes gadyè. Y en algunos casos de forma mucho más dramática cuando está por medio la droga o los comportamientos delictivos. Pero eso no empece el que los viejos gitanos, impropiamente llamados patriarcas, sigan teniendo una influencia decisiva en nuestra vida comunitaria. Y digo más: es la autoridad de nuestros hombres de respeto la que hace que las cosas no sean peores de lo que ya son.

     ¿Cómo analiza la situación que se ha vivido en Cortegana, en donde una comunidad gitana asentada desde hace tanto tiempo empieza a tener problemas serios y se llega a un ataque racista por parte de los vecinos?

     Se trata de una situación doblemente desgraciada. Una, por la tragedia que supone el que una persona haya perdido la vida como consecuencia del ataque que sufrió por parte de los detenidos. Ése es un daño irreparable que merece nuestra reprobación más absoluta. Pero a partir de ahí debe ser la justicia la que establezca la reparación debida y determine el grado de culpabilidad del autor de la muerte. Por eso digo que lo ocurrido en Cortegana es doblemente grave. Lo que ocurrió aquella noche pudo ser de consecuencias dantescas. Tan sólo nos cabe esperar que la imagen de horror que vi reflejada en los rostros de los niños gitanos de Cortegana no les marque para siempre.

     ¿Qué medidas concretas propone?

     Desde la Unión Romaní estamos trabajando con seriedad y rigor en este asunto. No caeremos en la demagogia de decir que los ‘gadyè' de Cortegana son todos unos racistas. Es más, estamos convencidos, como lo está su alcalde, de que lo que allí ocurrió fue nefasto y absolutamente reprobable. Cuando ocurrieron estos hechos me desplacé a Cortegana, junto a representantes de otras organizaciones gitanas, y mantuve una larga entrevista con los gitanos del barrio y luego con el alcalde. Puse de manifiesto unas exigencias que pasan por la actuación decidida de las administraciones públicas para reparar los daños. Sí dije, con toda rotundidad, que ante los tribunales nos veríamos. Sabemos que Diego Luis Fernández, joven gitano cordobés, se ha personado en nombre de los afectados. Desde la Unión Romaní, igualmente nos vamos a personar como acusación particular. En un caso como éste, la eficacia se demuestra actuando con sentido común y con el sacrificio que comporta iniciar y sostener un procedimiento judicial que como éste se prevé será largo y costoso.

     ¿Cómo juzga la actuación de las administraciones y la convocatoria de la manifestación?

     Por la información que me transmiten mis compañeros de Andalucía, sé que desde la Consejería de Servicios Sociales se han mantenido contactos con el fin de poner en marcha acciones concretas para indemnizar a las víctimas, que no sólo han sufrido importantísimas pérdidas materiales sino que se han visto privadas de sus jornales al no poder acudir a los trabajos para los que habían sido contratados. Sobre la Guardia Civil, me parece muy lamentable que no actuara con la diligencia y la rapidez necesaria para evitar aquellos terribles hechos. Obviamente, vamos a pedir responsabilidades. En el Ayuntamiento dicen que la manifestación se les fue de las manos. Y es verdad. Pero lo que sucedió entraba dentro de lo previsible, ¿o no? La responsabilidad de un buen gobernante le debe llevar a decir no a determinadas peticiones cuando pueden encerrar el germen de la violencia ciega y asesina con que se comportaron quienes prendieron fuego a los bienes de los gitanos de Cortegana y amenazaron con matar a mujeres embarazadas y a niños inocentes que esperaban llorando aterrorizados, que de un momento a otro se derribara la puerta atrancada de sus casas y entraran los nuevos nazis para matarlos allí mismo.

  

El gobierno vasco aprueba el Plan para la promoción integral del Pueblo Gitano

     1-15.04.2005 / El Consejo de Gobierno del País Vasco aprobó el Plan para la Promoción Integral y Participación del Pueblo Gitano, promovido por el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales para mejorar la calidad de vida, el bienestar social, la inserción social y el ejercicio de derechos y obligaciones de las personas de etnia gitana que residen en la Comunidad Autónoma Vasca.
     En su elaboración, que se ha prolongado durante algo más de un año, han intervenido la mayor parte de los Departamentos que conforman el Gobierno vasco, todas las asociaciones gitanas del País Vasco y aquellas que trabajan con las personas que conforman la comunidad gitana vasca, todas representadas en el Consejo Gitano del País Vasco.
     Entre los objetivos de este plan, que afectará de forma directa a las alrededor de 14.000 personas de etnia gitana residentes en Euskadi, destaca el de incrementar el conocimiento de la ciudadanía en general sobre la situación real de la comunidad gitana en el País Vasco, la superación de prejuicios y estereotipos que marcan gitanos y gitanas, la eliminación de aquellos obstáculos que impiden su acceso a servicios o su inserción social y el incremento de su participación en la vida social.
     Para ello se contemplan multitud de acciones en la Cultura, la Participación Social y la Convivencia, la Educación, los Asuntos Sociales, la Inserción y el Empleo, la Sanidad, la Vivienda y la Justicia. Entre las medidas concretas, destaca la firma de convenios con universidades para realizar estudios sobre la comunidad gitana y la realización de campañas de sensibilización de las comunidades paya y gitana. (De E.P. Deia)

 

El respeto desde las aulas

     1-15.03.2005 / Tienen unas costumbres y una cultura diferentes, pero si uno se para a pensar puede llegar a la conclusión de que es el caso de cualquiera de puertas para adentro. Son gitanos, pero también seres humanos y puede que de esta última parte nos olvidemos las más de las veces. Y sobre todo, no van a desaparecer por arte de magia, aunque algunos lo deseen.
     Muchos se empeñan en utilizar la palabra ‘integración', y critican la falta de voluntad en este sentido de la comunidad gitana. Desde ésta, por otra parte, se tiende a ser algo separatista. Y en medio, una barrera psicológica alimentada por el estigma ‘gitano'.
     Quizá sería mejor hacer referencia a la palabra ‘convivencia' puesto que integrar quiere decir que todo sea igual y con ello no se pretende más que perder una cultura muy rica que puede aportar muchas cosas positivas.
     Todo evoluciona y la población gitana también. Miranda de Ebro, en la provincia de Burgos, cuenta con un importante número de ciudadanos gitanos, hasta llegar prácticamente al millar, que suponen casi un 2,5 por ciento de la población total, y ello obliga a llevar a cabo actuaciones que permitan la promoción de esta comunidad a nivel interno y externo.
     De hecho, a nivel estatal comienza ahora una nueva campaña de concienciación al respecto, que mucho tiene que ver con la ciudad precisamente por la importante población gitana con la que cuenta. ‘¿Por uno pagamos todos?' Ese es el mensaje que pretenden tirar por tierra los estereotipos a los que algunos se aferran.
     En este sentido, tal y como se pretende en Miranda, se revela como imperiosa la necesidad de la evolución, perno no sólo en el seno de la comunidad gitana sino también en el resto de la sociedad. Las visiones y los estereotipos equivocados impiden o en todo caso frenan esa evolución.
     Lo triste quizá sea pensar que con diálogo, buena voluntad y comunicación hace años que el problema se habría erradicado.
     No obstante, los representantes de la Asociación de Promoción Gitana apuntan que en la ciudad del Ebro hay una convivencia muy buena pero que queda una labor que hacer y que todavía no ha hecho más que empezar.
     Y para ello, como siempre, hace falta dinero. Consciente de ello, el concejal responsable del departamento de Servicios Sociales, Gustavo Salazar, firmó un convenio a comienzos del año pasado con esta comunidad por el que se le concedió una subvención de 30.000 euros, una cantidad que a priori puede parecer considerable, pero que no llega para todo.
     De momento, uno de los problemas salvados es la difícil situación económica que ha atravesado Promoción Gitana que, no obstante, ha tenido que hacer números y marcar prioridades.

Jornadas de divulgación

Es por ello que en 2004 no se llevaron a cabo las jornadas de divulgación de la cultura, costumbres y actividades gitanas, una cita interesante que se planteaba desde la comunidad pero que por su coste, unos seis mil euros, no se pudo llevar a cabo.
     Pero, no obstante, nada queda descartado de cara a este año y estas jornadas son uno de los objetivos que se quiere plantear Promoción Gitana a largo plazo si consiguen la aceptación de la ciudadanía mirandesa. La idea del proyecto está planteada y sólo se espera acceder a las convocatorias de subvenciones.
     Silvia, la trabajadora social de la asociación, indica que la intención es traer a la ciudad a personas de etnia gitana que ostentan importantes cargos en la sociedad con el fin de promocionar de forma positiva y hacia el exterior la imagen de esta comunidad. En este sentido, se piensa en Juan de Dios Ramírez-Heredia, presidente de la Unión Romaní, como figura clave.
     Además de charlas, los debates y los vídeos que se prevén pretenden fomentar una interactividad entre los asistentes, siempre sin olvidar la importancia de contar con una asociación de mujeres gitanas que podrían mostrar qué labores se pueden llevar a cabo en esta ciudad.

Escolarización

Pero de momento, se deja de lado la promoción externa y la labor de esta asociación se centra en la interna, especialmente en todo lo referido a temas de escolarización, punto esencial de su trabajo desde que se constituyó hace catorce años. Para ello ha sido necesario un importante esfuerzo por parte de la asociación, los centros educativos y técnicos de Servicios Sociales. El dato positivo es que en apenas unos años se ha pasado de un 60 a un 98 por ciento de escolarización de niños gitanos “aunque todavía quedan algunas familias reticentes”, recalca Silvia.
     Otro de los problemas a los que se enfrenta se centra en las niñas gitanas, en relación a las que se refleja un absentismo escolar importante en la ciudad a partir de los doce años. “Aún no se valora en este sentido que la enseñanza obligatoria se marca hasta los 16”, indica la trabajadora social.
     De momento, los medios son pocos pero los resultados positivos y gracias a esta asociación se trabaja en una lucha a largo plazo.

Detalles

La Asociación de Promoción Gitana lleva catorce años trabajando por la comunidad gitana de Miranda y siempre ha estado bajo la presidencia de José Pisa.
     El mayor escollo al que se ha tenido que enfrentar siempre esta organización es la falta de recursos económicos, que ha implicado que no se puedan llevar a cabo muchos programas.
     Para este año se quiere continuar con el taller de costura para las mujeres como una forma de integración laboral además de introducir el taller de alfabetización en base a las demandas de éstas. Además de continuar con el apoyo escolar, se piensa en charlas de todos los tipos, incluso de nutrición, “y luego veremos sobre la marcha. Las jornadas de divulgación siguen siendo un horizonte a alcanzar además de un local en la parte nueva de la ciudad”.
     La comunidad gitana de Miranda supone aproximadamente un 2,5 por ciento de la población total de la ciudad. (De Patricia Vallejo. Diario de Burgos)

  

 

 

16-30 de abril de 2005. Número 395

 

Retiran de Internet un juego
cuyo objetivo era matar gitanos

     16-31.04.2005 / ‘Acción gitana'. Éste es el nombre del juego que activistas húngaros de los derechos de los gitanos han logrado retirar de Internet por su marcado carácter racista. La acción del juego consistía en realizar una ‘limpieza étnica', ya que utilizando diferentes armas, los jugadores debían eliminar a los gitanos del país. Si lo conseguían, ganaban la partida.
     Según las informaciones procedentes del Centro de Prensa Romaní de Budapest, para conseguir el juego, que ya ha sido eliminado de la red, únicamente era necesario acceder a una determinada página web, desde donde se podía descargar la aplicación.
     Se calcula que la comunidad gitana en Hungría está formada aproximadamente por 500.000 personas, un 5% de la población total del país. La sanidad, el empleo y la educación son los principales problemas de discriminación a los que tienen que enfrentarse los gitanos húngaros.
     A pesar de ser la mayor minoría étnica de Europa, con una población de alrededor de 12 millones de personas, los gitanos siguen sufriendo situaciones de racismo y xenofobia. Además, muchas veces no se respetan sus derechos más elementales, tanto culturales, como económicos o morales.
     Este hecho se ha producido pocas semanas después de la reunión de ocho países de Europa Central y del Este, entre los que estaba Hungría, para empezar a trabajar en una iniciativa denominada ‘Década para la Inclusión de los Gitanos 2005-2015'. Este programa, de diez años de vigencia, quiere acabar con la discriminación que sufren los gitanos en los distintos países de la región.

 

Inmigrante y gitano, prejuicio joven

     16-31.04.2005 / Los jóvenes asturianos presentan un alto nivel de prejuicios hacia el colectivo de inmigrantes y las personas de etnia gitana residentes en el Principado, sin que se observe un cambio en las actitudes xenófobas respecto a las generaciones precedentes, según un estudio elaborado por el Grupo de Investigación Psicosocial (GIP) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo, en colaboración con el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad en Asturias (MPDLA) y la Consejería de Vivienda y Bienestar Social del Principado.
     La investigación, realizada a través de cuestionarios formulados a 1.300 estudiantes de Enseñanza Secundaria y Bachillerato de 14 a 17 años, tanto de núcleos rurales como urbanos de la región, arroja conclusiones como que los gitanos despiertan reacciones negativas “manifiestamente superiores” a las que surgen con relación a los grupos de extranjeros.
     Una de las responsables de la muestra, Celeste Intriago, explicó que “los prejuicios hacia los gitanos se han ido construyendo históricamente, desde su entrada en la Península, a comienzos del siglo XV, y, más tarde, incluso en el nivel judicial, cuando en 1499 los Reyes Católicos dictan la primera pragmática antigitana, encaminada a aniquilar su cultura y machacarlos, y eso crea una conciencia social que se forja a lo largo de los siglos”.
     Intriago apuntó, además, que “básicamente los chavales les asignan una serie de cualidades que, en la mayoría de los casos, no están contrastadas con la realidad, porque muchos de ellos ni siquiera han tenido relación alguna con personas de etnia gitana”. (De Azahara Villacorta. La Nueva España)

 

¿Por qué pagamos el pato?

     16-31.04.2005 / Un hombre recibe una llamada de la Policía que le informa que debe pagar una multa de 50 euros por una infracción de tráfico que ha cometido su vecino. El hombre se indigna y le dice al agente que él ni siquiera tiene automóvil y que no tiene la culpa de que su vecino aparque mal el coche. El policía le comenta que eso a él no le importa, que como es de la misma comunidad de vecinos seguro que es igual y que tiene que pagar también.
     Este caballero se hizo la misma pregunta que se hacen Cloti, Juanma, Antonio, Encarni o Sonia. “¿Por qué tengo yo que pagar el pato? ¿Por uno vamos a pagar todos?”. Ellos son gitanos, pero ni roban ni tocan las palmas. Son jóvenes, licenciados universitarios, profesionales. Son el mismo periodista, médico o psicólogo que todos podemos tener de vecino. Ellos son gitanos, “pero no nos consideramos ejemplo de nada, ¿por qué es un hecho destacable y digno de encomio que ejerzamos una profesión que no sea la venta ambulante?”, comenta el periodista Juanma en representación de todos.
     Porque si se sienten orgullosos de ser gitanos, aún más orgullosos se sienten de ser persona. “¿Acaso hay diferencia?”, dice la socióloga Sonia. “Somos un grupo heterogéneo de personas que tiene sus propias inquietudes, problemas, deseos y gustos. El gitano es tan diverso como diversa es la sociedad”, añade la médico Cloti, con una claridad y lógica abrumadora.

Suena a insulto

No parecen gitanos, pero eso más que un elogio les suena a insulto. “Ahí está el problema. Tus compañeros te conocen antes de saber que eres gitano –porque no llevamos un letrero en la frente-, y no te juzgan porque simplemente no lo saben”, explica Encarni, una psicóloga de mirada inquieta y voz melosa. “Y entonces te dicen ‘Es porque no pareces gitano'. ¿En qué se supone que tengo que parecer gitano, y si lo parezco, qué problema hay?”, se pregunta mientras asienten con la cabeza los otros jóvenes. Aunque más que una pregunta, es una acusación.
     “Para lo bueno y para lo malo, tú tienes que bailar flamenco mejor que el resto del mundo. ¿No puedo escuchar música alternativa? ¿Tengo que saber tocar las palmas?”, dice Antonio, un granadino de 30 años a punto de terminar Relaciones Laborales.
     Si no hay diferencias en los gustos, ni en la apariencia ni en los temores o deseos respecto a los demás, ¿dónde está el problema? “Que tú envías el currículo y lo primero que leen es tu nombre y dos apellidos. Si ven Heredia Cortés y que vives en Cartuja, por ejemplo, no se molestan en ver si estás capacitado para el puesto”, comenta Cloti. “Y eso es racismo, no tiene otro nombre”, añade.
     “Y los medios de comunicación tienen buena parte de la culpa”, dicen como si señalasen con el dedo. “Sólo somos noticia cuando algún gitano comete algún delito. Pero hay una inmensa mayoría anónima que no lo hace”, dice Sonia, antes de volver a preguntar. “¿Por qué tenemos que pagar todos el pato?”

Orgullosos de ser gitanos

Sin embargo, estas palabras, a medio camino entre la indignación y la resignación, se tornan en orgullo cuando afirman ser gitanos. “Para mi ser gitana es como tener los ojos azules, no es un estigma, algo anecdótico o una mochila a las espaldas. Es el eje de tu vida, es la cadena que te conecta a tu ser, el modo de entender tu vida, tu cultura”, dicen Cloti y Juanma.
     Además, se consideran afortunados. “Por la sencilla razón de que estamos plenamente integrados en la sociedad paya, pero tenemos a la vez la suerte de conocer el mundo gitano, un mundo repleto de valores buenos”, dice Encarni, persona, gitana, guapa y con arte.

Sus DNI

Sonia Cortés es una joven granadina de 27 años, de carácter tímido pero risueña, que cursa el último año de Sociología. Reconoce orgullosa que ser gitana es el eje de su vida.
     Juanma Jiménez es un periodista sevillano de 30 años que trabaja en el Observatorio de la Infancia en Andalucía. Dicharachero y optimista, reconoce no haberse sentido nunca discriminado.
     De ojos expresivos y palabra fácil, esta granadina de 26 años, Encarna Vázquez, ha estudiado Psicología. Afirma que ser gitana le aporta un plus de valores morales.
     Antonio Fernández tiene 30 años y está terminando la diplomatura de Asistente Laboral. Bromista y alegre dice no importarle no saber bailar flamenco.
     Clotilde Moreno Cortés tiene sólo 24 años y ya ha finalizado la carrera de Medicina. Joven pero luchadora y con las ideas claras. (De Miriam Millán. Opinión de Granada)

 

El conseller Rafael Blasco firma
cuatro convenios de viviendas

     16-31.04.2005 / El conseller de Territorio y Vivienda, Rafael Blasco, firmó cuatro convenios de colaboración en materia de vivienda con colectivos sociales de la Comunidad Valenciana.
     El conseller ratificó los cuatro convenios con el presidente de la Fundación Central Ciudadana, Carlos Ruiz; la secretaria general de CODIFIVA, Juana Andrés; la presidenta de la asociación provincial de TYRIUS, Asunción Francés; y el presidente de la plataforma Romaní, Juan José Castellón.
     Algunos de los objetivos de la política de vivienda social que ejecuta el Consell son la elaboración de un censo que incluya la demanda real de pisos adaptados para personas con minusvalías, la reserva de un porcentaje cercano al diez por ciento para el colectivo inmigrante y la cesión de pisos en alquiler para la comunidad gitana.
     Rafael Blasco aseguró tras la firma que la mejor política de vivienda del Consell es la que potencia el carácter social de sus líneas de actuación, y los cuatro acuerdos alcanzados “mejoran la atención, la información, el acceso y el fomento de la vivienda protegida en algunos de los sectores más desfavorecidos”.
     Igualmente recordó que le Plan de Acceso a la Vivienda Valenciano incluye dentro de sus objetivos principales el de “garantizar el acceso a una vivienda a los colectivos sociales con mayores dificultades económicas, sociales o de necesidad”.
     Estos convenios posibilitarán la realización de acciones conjuntas a través del Instituto Valenciano de Vivienda (IVVSA), y de la propia conselleria de Territorio y Vivienda, dirigidas a prestar información en materia de vivienda y a instrumentar fórmulas para facilitar el acceso y promoción de viviendas de protección pública.
     Esta actuación se incluye dentro del Plan de Acceso a la Vivienda Valenciano, que ha diseñado la Conselleria y que permitirá a 100.000 familias el acceso a un hogar digno y de calidad. El convenio firmado con la Plataforma Romaní será gestionado por la Dirección General de Vivienda y Proyectos Urbanos.
     La Plataforma Romaní ya desarrolla un programa denominado ‘Proyecto Accesit', que tiene como objetivo prioritario el de favorecer el acceso a la vivienda para las personas de etnia gitana.
     Gracias a este programa se rehabilitan viviendas y posteriormente se ponen en el mercado en régimen de alquiler para los ciudadanos de esta comunidad.
     Mediante este convenio, la conselleria propondrá al Consell la cesión gratuita a la Plataforma Romaní de seis viviendas por un periodo de 30 años para que puedan desarrollar el proyecto Accesit. (Panorama-Actual)

 

Antonio José Heredia resalta la labor
hacia la población gitana en 2004

     16-31.04.2005 / La concejalía de Minorías Étnicas de La Línea de la Concepción, en la provincia de Cádiz, ha hecho un resumen de la gestión del 2004 y sobresalen los programas de actuación con la población gitana en riesgo o en exclusión social, la oferta educativa y la celebración del día del gitano andaluz. “Las necesidades que la comunidad gitana sigue demandando a las administraciones son debidas al bajo nivel socioeconómico que soporta un núcleo numérico importante de dicha comunidad o, al menos, agravadas por ello”, dijo el concejal, Antonio Heredia.
     El edil añadió que si se tiene en cuenta que la mayor parte de esta comunidad vive en la barriada declarada por la propia Junta como zona con necesidad de transformación social desde hace años, el bajo nivel educativo y el escaso índice de empleo de los miembros que pertenecen a este sector, todos los esfuerzos que las administraciones realicen para mejorar estas circunstancias pueden parecer pocas y los resultados siempre serán a largo plazo. Dentro de estos programas destacan las 104 solicitudes de ayudas de emergencias sociales, de las que 54 fueron concedidas a 42 familias gitanas y 12 de inmigrantes. “Se solicitaron 32 ayudas económicas familiares de las que fueron concedidas 8; dentro del programa de ayudas para libros fueron solicitadas un total de 35 de las cuales 25 fueron concedidas. Del mismo modo se estudiaron 82 solicitudes del programa de solidaridad con los andaluces, popularmente conocido como salario social, de los que 57 de los expedientes fueron tramitados a la delegación provincial de Cádiz. Además, se realizaron 103 intervenciones sobre asesoramiento jurídico y dentro del programa específico de atención con familias de reclusos trabajamos con 12 familias”.
     Dentro de la actuación integral que se realiza con las familias gitanas, Heredia destacó la importancia de la inserción laboral para mejorar el nivel de vida de la comunidad. “Trabajamos optimando los recursos existentes puestos en marcha por las administraciones, asesorando y realizando un seguimiento individualizado de nuestros usuarios, garantizando del mismo modo un acceso real”. (Europa Sur)

 

Adiós al Tío Mariano, hombre de respeto de los gitanos

     16-31.04.2005 / El pueblo gitano se visitó de luto para llorar la muerte de uno de sus más queridos y respetados hombres de respeto, Tío Mariano, que falleció en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla a los 75 años de edad, tras dejar una estela de agradecimientos por su dedicación y su lucha por la integración de los gitanos de toda Andalucía y en particular de los de las Tres Mil Viviendas, donde ha vivido alrededor de cuarenta años.
     “Educación, respeto y razón” eran las máximas que regían la vida y la labor de Mariano Vizarraga Suárez, pionero en el asociacionismo gitano y personaje carismático que luchaba denodadamente para que las nuevas generaciones no sufrieran la lacra de la marginación que ha marcado a las anteriores.
     Sus vecinos de las Tres Mil lo recuerdan a las puertas del bar de la peña Villela leyendo el ABC y siempre dispuesto a prestar sus consejos y su mediación para todas aquellas cuestiones felices o problemáticas que se presentaran entre los gitanos, porque Tío Mariano era una figura de autoridad, de justicia y de razones para su pueblo.
     En el tanatorio de la SE-30, entre muestras de dolor de su extensa familia, se dieron cita personajes relacionados con asociaciones gitanas que quisieron rendir su último homenaje a este hombre respetado por los gitanos y por los payos.

Cobertura a las necesidades

Así lo reflejaba Amaro Jiménez, familiar del Tío Mariano y representante de la asociación Villela Or Gao Caló, de la que fue presidente Mariano Vizarraga, que desarrolla su labor de integración en las Tres Mil, donde el hombre de respeto intentó que se diera cobertura a todas las necesidades de los gitanos, propugnó comedores y abogó por la enseñanza.
     Amaro Jiménez resaltaba la gran pérdida que supone el fallecimiento de Tío Mariano y subrayaba que además del reconocimiento que tuvo en las Tres Mil, “fue el fundador del movimiento asociativo gitano en Andalucía”.
     “Como persona se nos ha ido un hombre venerable, un ser insustituible, al que nunca vi enojarse, porque tenía el temple perfecto –dijo Amaro-. Tío Mariano era dueño de nada y rico en principios, valores y calidad humana”. El representante de Villela destacó la humildad del Tío Mariano, que acudía presto allá donde se le requiriese para solucionar conflictos entre su pueblo. Amaro Jiménez, resaltó que los gitanos están “sometidos a la misma ley que el resto de los españoles, pero que se rigen a la vez por sus costumbres y, en este sentido, el hombre de respeto fallecido era uno de sus mejores intérpretes, porque les daba el tono exacto”.

Las leyes gitanas

El tío Mariano era llamado desde todos los lugares de Andalucía y de muchos del resto de España para que prestara su sabiduría y su acertada interpretación de las costumbres de su pueblo, “porque las leyes gitanas –subrayó Amaro son de razones, de paz, de bien y de concordia y eso es lo que hacía el Tío Mariano, quien sabía atender tanto a niños como a viejos, tanto a gitanos como a no gitanos”.
     “Lo he visto ir donde había un abuso –contaba Amaro Jiménez- como el caso de una mujer ciega, no gitana, de las Tres Mil, a la que un vecino pegaba y maltrataba. El cura le pidió que interviniera y él fue y arregló el problema, porque donde iba Tío Mariano llevaba la paz”.
     Uno de los últimos casos en los que intervino el Tío Mariano fue en el de los sucesos racistas de la onubense Cortegana, en los que se personó como acusación particular junto con la Unión Romaní.
     Por su parte, Antonio Jiménez, yerno del Tío Mariano y pastor evangélico, dijo que le faltaría tiempo para hablar del Tío Mariano, “iba marcando estilo porque era una buena persona y un buen gitano”.

"Los madrileños"

Mariano Vizarraga Suárez, el Tío Mariano, nació en Bilbao, vivió en Madrid y recaló hace más de cuatro décadas en Sevilla, donde ha recorrido Triana, el Polígono Norte y las Tres Mil Viviendas, donde ha realizado su intenso trabajo en pro de su pueblo. Tuvo seis hijos (tres hombres y tres mujeres) y veintitantos nietos. Su gran familia, por su estancia en la capital de España, es conocida como ‘los madrileños' entre todos los gitanos del país, entre los que ha gozado de cariño y respeto y que han requerido durante años su mediación y su consejo. (De Aurora Flórez. ABC Sevilla)

 

Volver a índice Nevipens Romaní