1-15 de marzo de 2005. Número 393

 

 

Micaela Navarro reclama colaboración a Cortegana para integrar los gitanos

     1-15.03.2005 / La consejera para la Igualdad y el Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro, aseguró que para avanzar en el desarrollo del pueblo gitano resulta “imprescindible” que las mujeres gitanas se incorporen a la sociedad en “igualdad de condiciones y de derechos” a los de los hombres.
     Micaela Navarro inauguró las I Jornadas Autonómicas de Mujeres Gitanas (FAKALI), en las que, bajo el lema ‘Conquistando Historia: Mujeres Gitanas, un reto imparable', han participado también, entre otros, el Defensor del Pueblo, José Chamizo, y los portavoces de Igualdad del PSOE, Cinta Castillo, y del PP, Esperanza Oña.
     La consejera señaló en su intervención que el pueblo gitano tiene en Andalucía “los mismos derechos y las mismas obligaciones” que el resto de la sociedad, pero añadió que para lograr el desarrollo de esta comunidad se debe ser “consciente” de que las mujeres gitanas se incorporen a la misma en “igualdad de condiciones y derechos”.
     Micaela Navarro, que está convencida de que el “avance” del pueblo gitano en la sociedad española y andaluza se está produciendo gracias a la actitud de las mujeres, recordó que la sociedad debe ser “firme” en la difusión de valores del pueblo gitano sin que ello suponga ir “contra” del desarrollo de las mujeres. También destacó que el pueblo gitano haya superado situaciones como la de las niñas que dejaban el colegio a los diez años. (ABC)

 

Los grandes desconocidos

     1-15.03.2005 / La Unión Romaní ofrece un curso de formación sobre cultura gitana

“En la mayoría de los estamentos gubernamentales se tiene un conocimiento muy cortito del pueblo gitano. Si se conociera a los gitanos un 70% de cursos como éste no serían necesarios”. Son palabras de Antonio Torres, director gerente de Unión Romaní, organización responsable del curso de formación de profesionales del ámbito social, que se celebró en Burgos.
     El objetivo de este curso es que todos los trabajadores –tanto de ONG como de la Administración- tengan conocimiento de la cultura gitana y de su idiosincrasia. “Es la única forma en la que se puede trabajar, conociendo todas las facetas y todas las formas de ser y proceder”, según Torres, que no duda en culpar también a la propia comunidad gitana de este desconocimiento: “Quizás no nos damos a conocer como deberíamos”.
     Y es que hay cosas que no deben decirse ni hacerse cuando se intenta trabajar desde el ámbito social con una familia gitana porque tienen un sentido totalmente diferente al que le da el resto de la sociedad. Torres puso un ejemplo: “Tú no puedes entrar en una casa gitana y fijarte en la mujer, si eres hombre, eso está fuera de lugar porque en el mundo gitano da una sensación poco grata. No entro a decir si es bueno o malo pero no se debe hacer”.
     El director gerente de la Unión Romaní admitió que actualmente se cometen muchos de estos errores aunque la causa, a su juicio, no es la mala intención sino el desconocimiento que quieren paliar cursos formativos como el que se está desarrollando en Burgos: “Lo que queremos es profundizar más y ahora somos los propios gitanos los que vamos diciendo como somos, algo que hace un tiempo, muy poco, no pasaba”.
     El curso fue inaugurado por el alcalde, Juan Carlos Aparicio, quien explicó las tres vertientes de la política social del Ayuntamiento a propósito de la minoría gitana. Por un lado, incidir en la eliminación de la infravivienda; por otro, los apoyos a la formación profesional –“es nuestra intención mantener la cooperación, reforzarla y mejorarla para una mayor cualificación de las familias gitanas en actividades nuevas como la confección y en otras tradicionales, como el comercio”, dijo- y, finalmente, cooperar en la búsqueda de alternativas de ocio para los jóvenes y “de preparación para una vida más integrada”.
     En este último aspecto destacó las recientes conversaciones que el Ayuntamiento ha tenido con la iglesia evangélica, que trabaja actualmente con un grupo de unos 70 jóvenes gitanos, y que se plasmarán en la cesión de un local “para que puedan desarrollar sus actividades con mayor calidad y solvencia”.
     El director gerente de Unión Romaní cree que este tipo de iniciativas siempre son positivas: “Cualquier acercamiento es bueno siempre y cuando el objetivo sea el bien de la comunidad, no el bien solamente de una pequeña parte de la comunidad. Si esto se extiende a todos los gitanos está bien pero si es sólo para una familia o para unas personas concretas, normalmente no es bueno, porque se crean caciques y grupos de poder aislado, algo que no es bueno para la comunidad gitana”. (De Angélica González. Diario de Burgos)

 

Ricardo Borrull asegura que la escolarización de gitanos en Primaria está normalizada

     1-15.03.2005 / El profesor de Secundaria y de formación permanente del profesorado de la Comunidad Valenciana Ricardo Borrull señaló –en la ponencia ‘Educación y comunidad gitana', integrada en el ciclo ‘Culturas para compartir'- que la escolarización de gitanos en Primaria es “una situación prácticamente normalizada que, pese a algunos focos de absentismo, ya está muy asumida”, aunque reconoció que la continuidad en los estudios “aún supone un proceso”.
     Recordó que la entrada masiva de gitanos en los primeros años de enseñanza se produjo hace más de dos décadas y que se ha superado ese “tiempo de tanteo”. Borrull echó mano de su propia historia como alumno de Magisterio cuando “otras familias se preguntaban por qué un gitano de 21 años quería seguir estudiando, en vez de empezar a trabajar”.
     Las crisis de identidad propias de la adolescencia y agudizadas, en su caso, por compartir la cultura romaní en casa y la paya, en clase, también aparecieron en su conferencia. Sin embargo, matizó que en su caso no se tuvo que enfrentar a reticencias por parte de su familia –en la que tanto su padre como su abuelo estudiaron- ni de sus compañeros de aula. “Muchos me veían como la flor exótica, tener un compañero gitano era como la garantía de que no eran racistas”, apuntó.
     También se refirió a la necesidad de que la cultura gitana forme parte de la enseñanza, lo que considera “nuestra reivindicación histórica”. Aboga por una interculturalidad que suponga la aceptación de cualquier cultura y no “rellenar libros con todas”.
     La obligada integración de los inmigrantes en el colegio supone, a su juicio, un caldo de cultivo adecuado para que se retome “ese discurso para todos” y que se haga extensivo a los gitanos. En ese sentido, dijo echar de menos en algunas comunidades formadores de profesorado centrados en la etnia, que sí tienen a personal específico para inmigrantes.

Apuntes

     ‘Apayarse', el proceso de asimilación de un gitano de la cultura paya por encima de la propia, es uno de los temores de la familia a la hora de que sus hijos estudien. Borrull matizó que no impide la escolarización, pero que hace que “no se potencie”.
     Galicia es, según el ponente, una de las comunidades donde los casos de gitanos universitarios siguen siendo puntuales. Lejos queda Andalucía, donde hay muchos casos, “pero lo importante es abrir brecha”, aseguró. (De M.P. El Progreso)

  

La Asociación de Promoción Gitana pide apoyos para “conseguir la integración”

     1-15.03.2005 / La integración es la palabra mágica de nuestro tiempo. Se parte de la base de que hay una población ya acomodada, y otra que se tiene que adaptar y a la que hay que adaptarse. No siempre se trata de gente que viene de fuera. Es el caso de la población gitana, que lleva siglos asentada en España. “Sin embargo aún falta muchísimo para conseguir que la convivencia sea mejor entre ambas sociedades. Hablamos el mismo lenguaje pero no el mismo código”, explica Enrique Jiménez, presidente de la Asociación de Promoción Gitana de La Rioja.
     Es el mejor ejemplo de que no hay que rendirse. Han organizado una serie de actividades culturales para tratar de mostrar la realidad de este colectivo. Se basan en un estudio que se ha realizado entre los nueve mil gitanos que viven en La Rioja y que permite extraer importantes conclusiones. Comenzando por la situación laboral.
     La mitad de esta comunidad está en edad de trabajar, y de ellos, el 44% se dedica a la venta ambulante, el 36% al campo y el 15% a la construcción. “La situación no es nada halagüeña y el principal problema es la falta de cualificación. Cada día más se dedican a trabajos que exigen un importante esfuerzo físico y eso repercute, por ejemplo, en su salud”.
     Este apartado está muy relacionado con la educación. Como curiosidad el presidente señala que no hay ningún gitano estudiando en la Universidad de La Rioja y apenas el dos por ciento de la población termina los estudios de ESO. “Es una señal muy clara de que algo está fallando. Los chavales hacen lo que ven en su casa y eso es lo que tiene que empezar a cambiar”, afirma Jiménez contundente.
     También es significativa la situación con respecto a la vivienda. “Aquí no hay chabolismo horizontal, pero sí vertical. ¿Por qué? Porque la mitad viven en casas sin pagar, el 16% en pisos de su propiedad y el 19% en alquiler. No se puede generalizar, pero casi la mitad tiene problemas estructurales. Para muchos la calefacción es un lujo”, explica.
     En cuanto al tema sanitario, la población gitana sufre problemas lumbares o relacionados con los bronquios, los pulmones. Es consecuencia directa de la vivienda o el trabajo. Mención especial merece la mujer. “No hay mentalidad de algo tan básico como la prevención. Todavía existe rechazo y eso tiene que empezar a cambiar con las nuevas generaciones”, reivindica crítico. Aunque reconoce que son precisamente ellas las que mejor han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. “Se merecen un premio social”, reivindica. “Es la que más ha mejorado en los últimos quince años. Además de los problemas que tiene cualquier mujer, se enfrentan al hecho de ser gitanas. Y sin embargo evolucionan más rápido que el hombre y eso repercute en los niños, porque ellas se encargan de su educación”.

La mediación social

Una vez diagnosticada la situación, Enrique Jiménez reclama una solución que ya funciona con éxito en otras comunidades: la mediación social. Al tocar este asunto se muestra muy crítico: “La Rioja no está preparada y no pone en la mesa los mismos esfuerzos que estamos poniendo desde la comunidad gitana”. Pero confiesa que no se quedan quietos. “Hemos intentado crear la figura en los ayuntamientos orientándola a la educación, pero la pelota pasa de un tejado a otro. Al final, a través de Empleo, hemos conseguido poner en marcha un curso que ya ha finalizado”.
     La primera medida pasa por reconocer que el pueblo gitano tiene problemas. “Es lo que ha sucedido con la mujer. Hace quince años se encontraban muchas barreras para trabajar y, gracias a que se han puesto en marcha políticas dirigidas a ellas, se están solucionando. Lo mismo sucede con las personas con discapacidad o los inmigrantes. Eso es lo que planteamos nosotros. Algo falla entre la Administración y el gitano y hay que buscar medidas que los unifiquen”. Esa sería, en palabras de Jiménez, la labor del mediador. “Un trabajador social que busca las alternativas que ofrece la sociedad respetando las características específicas de nuestra comunidad”. Se mantiene firme en la conclusión: Aún hay mucho trabajo por hacer. Pero ése es, al mismo tiempo, su reto. (De C. Aquesolo. El Correo Digital)

 

La libertad
Por Manuel García Rondón, Secretario General de Unión Romaní

     1-15.03.2005 / La libertad tiene muchos aspectos. Cada uno constituye un problema. Grave problema, como cuantos se refieren al hombre.
     No es fácil averiguar, no se ha averiguado hasta ahora, si la libertad moral existe o no. Ahí están los argumentos que la niegan, y los que la afirman. Tan valiosos, o tan pocos valiosos, unos como otros. Al fatalismo, que la negaba, lo ha negado el determinismo, que también la niega. Era el fatalismo una superstición, habla el determinismo en nombre de la ciencia. No es sólo aquí donde la ciencia llega a las mismas conclusiones que la superstición.
     Lo más probable es que la ciencia nada tenga que hacer con este menester. Contra sus vaticinios, hay hombres que alcanzan la libertad moral, que son dueños de sus determinaciones. Pocos, sin duda. Uno bastaría para rechazar, con el veredicto de la superstición, el de la ciencia.
     Sabemos que la libertad social es difícil. No puede afirmarse que sea imposible. Los hombres no han vivido todavía en sociedad que así pueda llamarse. Ha faltado la ocasión de vencer esa dificultad.
     La libertad de la persona, de la que tantas libertades se derivan, proclamada por primera vez por el cristianismo “no se tenía antes idea alguna de libertad”, los mismos cristianos no tardaron en burlarla. Burla son, y no otra cosa, sus derivadas: la libertad natural, la libertad política, la libertad civil. Existen en derecho, no en hecho. Ni el intento de convertir el derecho en hecho está permitido a muchos, a la inmensa mayoría. Por no decir a todo el pueblo gitano. No puede, el que depende económicamente de otro, proclamarse libre. Está sometido. Digan lo que quieran sobre su libertad, natural, política civil, leyes y constituciones.
     Saber es poder, se decía antes. El saber nos traerá, con el poder, la libertad. El saber nos ha traído poder en medida extrema. Se ha acumulado en las manos en que todo se acumulaba, y la libertad está más lejos que nunca. Ha retrocedido en la misma proporción en que el poder aumentaba. No sólo para los más: también para los menos. El hombre que lleva atado un perro – el ejemplo nos viene de tiempos remotos – está tan atado como el perro.
     Han acabado, los que con más poder se ven en las manos, por negar la libertad. Era el camino más corto. Pero no conduce a parte alguna. El hombre ha nacido, entre muchas otras muchas cosas, para ser libre. Aunque no lo haya sido hasta ahora. Y aunque tarde siglos en serlo. Tanto como tarde, tardará en ser hombre.
     Llegan a ser libres algunos, en la selva de obstáculos en que vivimos. No sólo moralmente, ruta ya para todas las libertades: en toda la extensión de la palabra, no existen para ellos normas venidas de fuera. Crean ellos mismos sus normas. Sea la que fuere lo que les salga al paso, no recurren a las leyes para apartarlos. No existen las leyes para ellos. Como no existe el determinismo para los que se han hecho dueños de sus determinaciones. Que son los mismos, generalmente. Empezaron por esto, han acabado por aquello. Han reducido todos los aspectos de la libertad a uno, y a uno todos sus problemas. Y lo han resuelto.
     Camino poco transitado, es evidente. No hay otro. Ningún cambio exterior, por profundo que parezca, traerá la libertad . Ni siquiera las condiciones para la libertad. La historia está ahí para probarlo. Se corre cambio tras cambio, no se sabe cuándo, y la libertad no aparece. En los últimos años al contrario, los cambios traen su desaparición. En raras épocas se vivió menos libremente que en la nuestra. No tenemos libertad ni para ir a la acera de enfrente. Es el hombre quien ha de hacerse libre, y ya estará la sociedad libertada. No es la sociedad la que ha de transformarse y hacerle libre después. No es quien, la sociedad, para tarea semejante. Compuesta de hombres, será siempre lo que éstos sean. No libres, como hasta aquí, sociedad sin libertad.
     Llegar a ser libres, moralmente, es dar un salto difícil. No son más fáciles los que exigen, para ser conquistadas, las otras libertades. Se gana, dándolos, la cualidad de hombre. Antes de darlos no se tiene. Cuando se dan, no hay determinismo que arrastre a lo que no se quiere, no hay ley que venga a dictar qué debe hacerse y no hacerse, no hay sanción que aparte de la senda emprendida, no hay voluntad ajena, de uno o de muchos, que tuerza la voluntad propia. Es la libertad. Esa libertad en uno, y en otro, y en otro seria la libertad de todos. La única libertad. No venida de fuera, que lo mismo que viene se va; No concedida, que por concedida puede ser arrebatada, y es arrebatada: conquista propia, que nadie arranca. No hay quehacer, en cada uno más importante que esa conquista. En la medida en que aumenten los que la logren, florecerá sobre la tierra la libertad.
     Queridos primos y primas: aparcar el miedo a expresar nuestras opiniones, sentirse libres, “despertar”. Existe un concepto superior de libertad que no es aquél que siglo tras siglo ha formado parte inherente a nuestro ser. ¿Qué libertad hemos disfrutado? Siempre perseguidos, machacados, castrados culturalmente, sin medios de producción que nos hicieran ser económicamente autónomos. Cierto es que para nosotros, los gitanos, el concepto de libertad ha tenido otros significados que quedan obsoletos, desfasados en el tiempo. ¡Conquistemos la libertad! Es un derecho que como personas y ciudadanos nos corresponde. Y, como decía Miguel de Unamuno, “sólo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. Sólo la cultura da libertad. No proclaméis la cultura de volar sino dad alas, no la de pensar sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”.

  

Joaquín López Bustamante, director de la revista ‘I Tchatchipen':
“Los gitanos en Rumania sufren segregación racial”

     1-15.03.2005 / Los gitanos de los países del Este de Europa son los más pobres y los más marginados. La población gitana de Rumania, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia o la República Checa sufre una segregación racial similar a la del ‘apartheid'. Así lo explica el miembro de la Junta Directiva de la Unión Romaní de España y director de la revista gitana de investigación ‘I Tchatchipen', el valenciano Joaquín López Bustamante, quien participó en las XXIV jornadas de Enseñantes con Gitanos que se celebraron en Pamplona.

     En los últimos años, están llegando muchos gitanos de Europa del Este, sobre todo de Rumania, a España. ¿Se integran fácilmente en la sociedad?
     Su integración es difícil por motivos culturales y porque sufren una doble marginación: por ser inmigrantes y gitanos. Como no tienen papeles, las cosas se les complican y la mayoría no puede trabajar. Sólo algunos están empleados en la construcción o como temporeros. Pero la mayoría vende ‘La Farola', limpia coches en los semáforos o se dedica a la mendicidad. Habría que empezar por la inserción laboral.

¿Cómo se les acoge?
     Los servicios sociales no están preparados para atender a estas familias nómadas, que van de ciudad en ciudad en sus caravanas. Ahora, lo principal es organizar unos planes a medio plazo para erradicar la mendicidad infantil, que es un delito, y conseguir que todos los niños rumanos se escolaricen.

Si sus condiciones de vida aquí son tan negativas, ¿por qué vienen tantos?
     Porque en Rumania viven mucho peor. Allí los gitanos sufren una situación de segregación y ‘apartheid'. En los hospitales de Bucarest se separa a las gitanas de las payas en habitaciones distintas y a muchas gitanas se les hace ligaduras de trompas después de dar a luz sin su permiso. Por eso vienen, para huir de ese hostigamiento.

¿Qué otras situaciones se dan en esos países?
     En Hungría, Eslovaquia y la República Checa, que ya forman parte de la Unión Europea, el 40% de los niños gitanos va a escuelas para discapacitados mentales. Esos colegios contaban en la época comunista con una subvención estatal importante y para que sigan en pie tienen que tener el mayor número de niños posible. Por eso ahora, el 98% de estas escuelas tienen niños gitanos. Y la educación que reciben es muy elemental. Éste es un ejemplo de racismo institucional y la UE no puede permitir que exista esa segregación.

¿Cuántos gitanos residen actualmente en Europa?
     Hay unos ocho millones y con la ampliación de la UE esa cifra se ha duplicado. En España hay 800.000 españoles de etnia gitana, en Eslovaquia, 500.000 y en la República Checa, 300.000. Rumania es uno de los países en los que hay más gitanos. Viven cerca de dos millones y medio, lo que supone el 10% de la población. (De Sonsoles Echavarren. Diario de Navarra)

 

 

 

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