1-15 de mayo de 2004. Número 376

 

La fiesta de la identidad gitana

     1-15.05.2004 / La visita al Parlament y la Ceremonia del Río marcan el Día Internacional del Pueblo Gitano

   El pasado día 8 de abril se celebró, por segundo año consecutivo, el Día Internacional del Pueblo Gitano en Cataluña, en un intento por consolidar esta efeméride entre la población gitana catalana y la sociedad en general. Los actos, organizados por la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña, la Fundació Pere Closa y la Unión Romaní, empezaron en el Parlament de Catalunya, en el que los representantes de la comunidad gitana fueron recibidos por el vicepresidente segundo del hemiciclo, el convergente Ramon Camp.
   Además de Camp, a la cita asistieron unos 70 representantes de la comunidad gitana, la presidenta de la Comisión parlamentaria de Política Social, Carme Capdevila (ERC), y los diputados Esteve Vilanova (CiU), Mohamed Chaib (PSC) y Carme Porta (ERC).
   En su intervención, Camp pidió a los gitanos que no fueran “ajenos” al Estatut en nombre de todos los grupos de la Cámara, les invitó a continuar “fieles a las tradiciones” y afirmó que “el respeto a la diferencia no significa uniformidad”, ya que “todos deben ser aceptados desde la propia identidad”. Además, les agradeció “el trabajo hecho por Cataluña”.
   Por su parte, el presidente de la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña (Fagic), Manuel Heredia, expresó su confianza en el Parlament para impulsar el Plan Interdepartamental de Atención al Pueblo Gitano surgido de la Conselleria de Benestar i Família, tras el documento parlamentario de reconocimiento de esta comunidad que se hizo en el año 2001.
   El presidente de la Fundació Pere Closa, Domingo Jiménez, aludió también al citado plan y señaló otros aspectos que deben marcar el futuro del pueblo gitano en Cataluña, como son “la presencia de la cultura gitana en las escuelas catalanas y la difusión de la realidad histórica, lingüística, política y cultural gitana en la sociedad”.
   Juan de Dios Ramírez-Heredia, presidente de la Unión Romaní, se refirió a las necesidades del pueblo gitano en su conjunto e hizo un énfasis especial en la situación de los gitanos de Kosovo, “que viven una auténtica tragedia”. También recordó que antes del desmembramiento de la antigua Yugoslavia había en este país 1.200.000 gitanos, mientras que actualmente apenas quedan unos 400.000, porque la mayoría han tenido que huir y exiliarse a otros países. “Espero que los ojos del mundo se fijen en ellos”, insistió Juan de Dios Ramírez-Heredia, quien considera que “el pueblo gitano pasa por un mal momento y nadie habla de ello”. Igualmente, también evocó al medio millón de gitanos asesinados en los campos de concentración durante el holocausto nazi, tragedia que narra el ‘Gelem, Gelem', himno del pueblo gitano.
   Antes de finalizar la visita al Parlament, un grupo de gitanos búlgaros interpretó una versión de este himno, que fue reconocido como tal en el Primer Congreso Mundial Gitano celebrado en Londres el año 1971, con el objetivo de reivindicar el mantenimiento de su identidad colectiva.

La Ceremonia del Río
   Tras la recepción en el Parlament de Catalunya, los representantes de la comunidad gitana se dirigieron hacia Les Arenes, una zona de descanso cercana a la localidad de Castellar del Vallès, por donde discurre el río Ripoll. Éste era el escenario elegido para llevar a cabo la celebración conocida como ‘La Ceremonia del Río'.
   En esta ocasión la meteorología jugó una mala pasada a la organización, ya que una persistente lluvia acompañó a los participantes durante todo el acto.
   Sin embargo, esto no consiguió deslucir una ceremonia cargada de una mágica simbología común para el pueblo gitano de todo el mundo, ya que ese día, en las orillas de los principales ríos del planeta, tenía lugar la misma celebración. El Danubio, el Támesis, el Río de la Plata o el Ganges son sólo algunos ejemplos de la dimensión internacional que tiene este acontecimiento.
   La Ceremonia del Río empezó cuando las mujeres gitanas depositaron pétalos de flores en el agua del río Ripoll, símbolo del éxodo vivido por el pueblo gitano desde su salida de la India hace ya más de mil años. Los gitanos, igual que el agua del río, han ido pasando de país en país hasta estar presentes en todo el mundo, sin entender de fronteras y manteniendo su propia identidad.
   A continuación, los hombres hicieron flotar pequeñas velas encendidas en recuerdo de sus antepasados y de las víctimas gitanas a lo largo de la historia, especialmente del medio millón de gitanos asesinados durante el régimen nazi y de los muertos en las últimas guerras de la antigua Yugoslavia.
   Para terminar con las celebraciones conmemorativas del Día Internacional del Pueblo Gitano en Cataluña, tuvo lugar una gran comida conjunta en la que se pudo degustar un potaje gitano al ritmo de los acordes musicales de un grupo de gitanos búlgaros que amenizó la jornada.

Núria Tomàs Castelltort

 

Un mito entrañable: El mundo flamenco llora a la Paquera de Jerez

     1-15.05.2004 / Quiero dejar constancia, desde estas páginas, de mi rendida admiración por La Paquera de Jerez. Pocas cantaoras, como ella, han sabido concitar la admiración por el cante hondo y de forma muy especial por los cantes festeros. Decir bulería es decir La Paquera de Jerez.
   Pero al mismo tiempo deseo, igualmente, manifestar públicamente mi agradecimiento por su sola existencia. A lo largo de mi vida he utilizado el nombre de La Paquera como una especie de talismán o como la mejor tarjeta de presentación de mi propia personalidad. Se estila mucho entre los gitanos el preguntar a qué familia pertenecemos. Lo hacen sobre todo los viejos porque ellos, por lo general, conocen o tienen referencias de todas las familias de la comarca, por no decir del país.
   A pesar de los años transcurridos y de haber ejercido la actividad política durante tantos, todavía sigo viendo la misma expresión de admiración y sorpresa cuando le digo a quienes me preguntan:
   - Bueno, puedo decir que pertenezco a una de las familias gitanas mayormente conocidas de Andalucía, sobre todo en el mundo artístico. La Paquera de Jerez es mi tía, e igualmente son mis primos Pansequito del Puerto y Antonio Núñez “El Chocolate”.
   Una vez dicho esto cualquier duda quedaba disipada y hasta se entendía mejor que el color de mi piel y el de La Paquera fueran muy semejantes.
   Entre las imágenes de mi infancia y de mi juventud que están grabadas en mi memoria están mis estancias en Jerez mientras visitaba a mi tía Rosario, casada con mi tío Joaquín, que era “pescaero” en la plaza de Abastos jerezana. Allí conocí y traté a buena parte de los Méndez: a mis tíos el Rubio, el Pili, Alonso y a tantos otros de nuestra larga y flamenca familia. No sé por qué, pero el oficio de “pescaero” ha estado siempre muy vinculado a mi familia, y la de la Paquera era una buena muestra de lo que digo.
   Las veces que visité a La Paquera, una vez pasados los años de mi juventud, siempre fueron momentos entrañables. De esos que no se olvidan. Pero hoy prefiero recordar su imagen recorriendo las calles del barrio de la Plazuela donde nacieron ella y mi madre y su cante fresco y lleno de insondables ecos gitanos cuando cantaba aquello de “La calle de San Francisco que es larga y serena...”

Juan de Dios Ramírez Heredia

 

Manuel Bustamante Bautista vuelve como diputado a las Cortes Valencianas

     1-15.05.2004 / Las elecciones generales que se celebraron el pasado día 14 de marzo han producido importantes y significativos cambios en toda España. Uno de estos cambios es especialmente positivo para el pueblo gitano, ya que Manuel Bustamante Bautista ha vuelto a ocupar el cargo de diputado en las Cortes Valencianas sustituyendo a Maria Àngels Ramón-Llin, que pasa a desarrollar su actividad como diputada en el Congreso de Madrid.
   Así, el pasado día 31 de marzo, el presidente de las Cortes Valencianas, Julio de España, tomó juramento y entregó la insignia de la institución a Manuel Bustamante y a Carolina Salvador Moliner, que también se incorporaba como diputada de la VI Legislatura ese mismo día.
   Manuel Bustamante Bautista nació el día 4 de junio de 1954 en la localidad de Xirivella, en la provincia de Valencia, está casado y tiene tres hijos. En la actualidad es coordinador de las Federaciones Gitanas de la Comunidad Valenciana y cuenta con una larga trayectoria dentro del asociacionismo gitano y en la gestión y el asesoramiento de organismos e instituciones públicas en materias como el racismo, las minorías étnicas y la marginación social. Manuel Bustamante ya fue elegido diputado en la anterior legislatura, cuando se convirtió en el primer diputado valenciano de etnia gitana y en el segundo gitano con acta de parlamentario en España, después de Juan de Dios Ramírez-Heredia.
   Según el propio Manuel Bustamante, fue en el año 1996, siendo secretario general del Consejo Valenciano de Bienestar Social y coordinador de minorías étnicas en la Comunidad Valenciana, cuando tuvo claro que debía entrar en el mundo de la política para conseguir que también los gitanos y las gitanas accedieran a los órganos de decisión que hacen posible la gestión del Estado. “El compromiso político da vida a los pueblos y contribuye a la solución de nuestros problemas”, asegura.
   Otro aspecto que tiene muy claro el nuevo diputado en las Cortes Valencianas es que la política también es una responsabilidad y un derecho del pueblo gitano. Afirma que “no tomar parte activa en la vida política nos deja en manos de los demás y nos convierte en sujetos pasivos, siendo otros los que deciden por nosotros. Por eso, ya es hora de que los gitanos podamos decidir y aportar nuestra visión de las cosas a la hora de decidir sobre las mismas”.
   A la hora de hablar de los principales problemas a los que tienen que enfrentarse los gitanos españoles actualmente, Manuel Bustamante reconoce que existen varios. Según su opinión el primer lugar lo ocupa la educación, ya que considera que es el motor de todos los pueblos y que “un pueblo sin educación nunca será libre”. Otro gran desafío al que hace referencia es la falta de trabajo, como primer paso hacia la desestruturación familiar. Finalmente, recuerda que en la Constitución Española se establecen, entre otros, “el derecho al trabajo (Art. 35), el derecho a la Seguridad Social (Art. 41 y 50), el derecho a un medio ambiente adecuado (Art. 45), el derecho a una vivienda digna (Art. 47), etc...”.
   Manuel Bustamante reconoce que “una de las mayores satisfacciones personales que he tenido ha sido poder demostrar, durante la quinta legislatura, que un gitano está en disposición de ejercer cualquier puesto de responsabilidad como cualquier otro ciudadano”.
   Sin embargo, quiere destacar que todavía queda mucho trabajo por hacer. “Quiero conseguir algo que la  comunidad gitana reclama permanentemente, junto con una forma de vida más solidaria y más justa, como es el derecho de seguir siendo gitanos. Pero serlo con dignidad, no como una concesión de la sociedad mayoritaria, sino como el reconocimiento que exige el respeto a los derechos humanos y a la diversidad cultural que impregna a toda la sociedad. Es por ello, que solicitamos más información para los jóvenes, más y mejores conocimientos para nuestros niños y mayor capacidad de interrelación para nuestros adultos con la sociedad mayoritaria. Al mismo tiempo quiero potenciar la cultura gitana, gran desconocida durante siglos, confundida por la sociedad mayoritaria con la subcultura que genera y crea la marginación”, afirma convencido de poder conseguir estos objetivos.
   Con vistas al futuro, Manuel Bustamante resume los retos que se plantea el pueblo gitano con las siguientes palabras: “Queremos que, en pie de igualdad, tanto gitanos como no gitanos podamos defender nuestras propias concepciones de la vida hasta conseguir los mismos derechos y cumplir con los mismos deberes que cualquier ciudadano. Los pueblos avanzan y, con ellos, sus culturas. Sólo en la medida que nuestros jóvenes estén mejor preparados podrán acceder a mejores puestos de trabajo y en definitiva a una mejor calidad de vida. Por todo ello es absolutamente necesario realizar un trabajo coordinado entre las Asociaciones de Federaciones Gitanas y las Administraciones con el fin de lograr una plena incorporación del pueblo gitano a la sociedad mayoritaria. Todo ello sin que la cultura, la historia y tradición gitana nunca desaparezcan”.

  

El 30% de los gitanos de Palma de Mallorca sobrevive en situació de exclusión social

     1-15.05.2004 / El Programa de Desarrollo Gitano ha mejorado en una década la integración social de una comunidad formada por alrededor de 650.000 personas en España, 6.500 de ellas en Baleares, aunque el 30 por ciento sigue en situación de riesgo o de exclusión social.
   Éste es el balance preliminar del Programa de Desarrollo Gitano creado en 1989 como unidad administrativa del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, según el informe remitido en una respuesta parlamentaria a la diputada socialista Margarita Pin.
   En dicho balance, también se especifica que el mayor reto del futuro es que niños y jóvenes alcancen los niveles medios educativos del resto de la población. En el documento se subraya que el Programa, en el que colaboran todas las administraciones, ha logrado “efectos positivos” y destaca el acceso generalizado de la población gitana a la red pública de servicios sociales y el incremento de la escolarización. En esta radiografía de la comunidad gitana se describe a la familia como la base de su estructura social, con una relevante función educativa, laboral y social y con un tamaño mayor que el de las familias no gitanas. Alrededor del 10% de los grupos gitanos en situación de exclusión viven en hábitats degradados e insalubres.
   Presentan tasas más altas de natalidad, pero menor esperanza de vida que el resto de la población (10 años menos), por lo que es una población joven; en torno al 40% puede considerarse población activa.
   Destaca la tendencia a la diversificación en el empleo de esta comunidad al comprobar las limitadas oportunidades que presentan hoy las actividades tradicionales de los gitanos y la progresiva mejora de la vivienda, con una menor conflictividad en los programas de realojamiento.
   La mayoría de las informaciones sobre la población gitana son estimaciones, ya que cualquier dato relativo a grupos según etnia, sexo, religión o circunstancia económica y social está protegido y no aparece en las estadísticas públicas. Se calcula que la comunidad gitana representa el 1,5% de la población española total. (El Mundo)

  

Seminario sobre "Discriminación y Comunidad Gitana"

     1-15.05.2004 / Un 75% de la población gitana adulta sufre de analfabetismo, según los datos de los que dispone la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía a raíz de un estudio elaborado por la Universidad de Granada. Este problema fue uno de los que se expusieron en el seminario ‘Discriminación y Comunidad Gitana' que fue inaugurado en Málaga por el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo. Los estudios realizados y recogidos por la Fundación Secretariado General Gitano referidos a 2001 indican que el número de gitanos en Málaga capital rondaba los 8.365 (1,5% del total de población) y los 22.645 (1,8%) en la provincia.
   En su intervención, José Chamizo, insistió en que los gitanos “no pueden hacer una política paternalista” por lo que deben participar en su propia integración. “Ahora se puede hablar más de indiferencia que de discriminación”, insistió incidiendo en el hecho de que en la actualidad no se crea una convivencia multicultural. A este respecto manifestó que en Andalucía hay que hablar ya de las cuatro culturas.
   Los estudios constatan que existe un crecimiento elevado del número de gitanos en las últimas décadas, confirmándose este dato con el número de población joven en la actualidad. La población de jóvenes gitanos andaluces entre 15 y 29 años suponen un 28,84% del total de la población gitana andaluza. Si se aplica el mismo porcentaje a la población gitana en Málaga capital, se calcula un número de 2.894, estimándose en la provincia un total de 3.636 jóvenes gitanos. (De Elvira Medina. Diario de Málaga)

  

La esencia gitana de "El Chipi"

     1-15.05.2004 / El cantaor donostiarra ‘El Chipi' vino al mundo en Figueras (Gerona), el 1 de noviembre de 1976. A los dos años, su familia se mudó a San Sebastián. “La vida que llevábamos allí no resultaba factible, porque los medios económicos eran insuficientes. Hacíamos de todo un poco, como nos vemos obligados los gitanos: venta ambulante, trato con bestias cuando aún se estilaba... ¿En el campo? No, no éramos familia de trabajar en el campo. Nos trasladamos porque lo dijo el hombre de respeto, mi abuelo. Dijo que viniésemos a esta zona, que le gustaba mucho, y sin más. Probamos, nos gustó y nos quedamos”, rememora ‘El Chipi' desde una tasca guipuzcoana.
   A ‘El Chipi' le llaman así por la ocurrencia de una tía. “No tiene ninguna anécdota. Simplemente empezó a decir: ‘Ay, este niño, qué negrito, qué pequeñito, ay chipi, chipi..'. Mi tía decía que me pegaba ese apodo y ahora todo el mundo me llama así, y nadie José Antonio. Como nombre artístico, va bien”.
   Gracias a otro tío se acarameló con el flamenco. “En mi familia no hay nadie dedicado al terreno artístico. No tengo parientes que canten o toquen, ni un tío, ni un abuelo. Nunca se ha estilado porque la mía es una familia trabajadora. Este tío tampoco cantaba ni hacía nada, pero le gustaba el flamenco y lo defendió y lo cuidó montando una asociación gitana y una peña. Él me metió en el mundillo, ‘pinchándome' música, y me enamoré de verdad a los once añitos o así”.

Drogas y perdición
José Antonio Jiménez Barrull, alias ‘El Chipi', es un cantaor a la vieja usanza. Le tira lo jondo y sabe que, al igual que los negros actuales con el blues, los gitanos modernos no le atienden porque lo ven como cosa del pasado. “A ver: a los gitanos les sigue gustando el flamenco purista, y existe una minoría entre la juventud que conoce la tradición y la interpreta en círculos pequeños, ante tres o cuatro personas mayores que entienden”, puntualiza ‘El Chipi'. “Pero de cara al público y a las grabaciones, lo tradicional es excesivamente minoritario para vender, así que debes jugar con la fusión, siempre respetando la raíz, sin perjudicarla. En grandes reuniones no se puede desarrollar el flamenco, porque no todo el mundo lo digiere, ni lo entiende, ni lo siente”.
   ‘El Chipi' hizo sus pinitos en el seno de la Iglesia Pentecostal de Filadelfia, pero no desea subrayar el capítulo. “Empecé como guitarrista y después, por decirlo de alguna manera, como cantautor. Prefiero no destacarlo, porque suena contradictorio pertenecer a una religión que se opone, según la mentalidad gitana, al mundo artístico de drogas y perdición. Es un tópico que cala en los viejos y a mí me da palo por la gente que va al culto, ya que yo me siento identificado con esa iglesia. Al decidirme por el flamenco, no abandoné el culto”.
   Su capacidad de adaptación le ha permitido incorporarse a las compañías de baile de Chua Alba y Ángela Cruces, colaborar con la cantaora Julia León, hacer giras por el extranjero apoyando al cante al ‘tocaor' Pascual Gallo, y procurar la fusión en las bandas Piñonate y Soniquete.
   “Se puede decir que casi éramos los mismos músicos en ambos grupos –recalca sobre estos dos combos-. Hacíamos un bolero con dos letras de tango, un blues cambiado por bulerías, folclore colombiano, salsa... Se trataba de grupos mixtos, con gente gitana y gente que no, y yo aportaba la fusión, una fusión extraña, porque cantaba por derecho. Ambos quedaron en nada debido a que sus integrantes encararon otra forma de vida, como los mercadillos. Sólo resistimos el guitarrista, que suelo llevar en mis actuaciones, y yo”.

De juerga con Morente
Por su currículo, ‘El Chipi' se considera profesional. “Otros profesionales lo han reconocido, porque siempre me llevaba el primer premio en los concursos donde me presentaba. El primero fue en Miranda, a los 17 años o así. Lo organizó una asociación gitana sin subvención del ayuntamiento, y hubo muchos concursantes actuando frente a gente muy competente del mundo del flamenco”.
   ‘El Chipi' reconoce que el flamenco es minoritario, “y dentro de Euskadi, aún más. En San Sebastián sólo hay un tablado, en Amara, y la gente acude más fácilmente a un concierto de otra música étnica que a uno flamenco. Aquí hay unas trescientas personas que me apoyan. En Bilbao, el flamenco se menea de otra forma y se apoya más. Aquí tengo la sensación de estar solo. Pero, bueno, sigo luchando por esta música infinita y positiva para el que sepa digerirla”.
   ‘El Chipi' asegura que, “hoy en día, no queda tanta gente buena en el flamenco”. Por eso se enorgullece de las palabras que le acaba de dedicar el gran Enrique Morente. “Actuó en San Sebastián el otro día, y luego fuimos a cenar y se formó una pequeña juerga. Tuve que cantarle, le gustó muchísimo y se habló algo que no sé si se puede decir en los medios de comunicación. Se comentó de hacer cositas y Morente, arrimado a mi oreja, me felicitó por haber juntado flamenco y txalaparta, un proyecto que manejó hace años y no salió. Ésta es la primera vez que se fusiona txalaparta y flamenco”.  
   El disco de ‘El Chipi' surgió porque la asociación gitana vasca ‘Kamelamos Adiquerar' (Queremos hablar, en romanò) propuso al departamento de Cultura del Ayuntamiento donostiarra ayuda para un concurso nacional. Su primera edición, en 2001, la ganó él y el consistorio, sopesando que ‘El Chipi' es el único cantaor flamenco autóctono, “sugirió grabar un CD mezclando la cultura gitana o flamenca y la vasca. A mí, lo que más cerca me pillaba era la txalaparta, que la elegí como el instrumento que representaría a Euskadi”.

Todoterreno
Y aquí llega ‘Suena del norte' (Karonte), debut producido por el percusionista Luis Camino, un disco de sonido cálido y modernista al servicio de un rajo vocal tradicional y sentido que pasa por alegrías, tanguillos, malagueñas, fandangos de Huelva, rumbas, bulerías o un racial martinete a palo seco que, en vez de marcar el tempo con un yunque, lo lleva con la txalaparta.
   Es un trabajo estupendo y todoterreno. “Para que lo disfrute todo el mundo, desde un flamencólogo hasta un aficionado a la música sin más”. A pesar de todo, ‘El Chipi' se ve raro, porque es un cantaor por derecho, ya se sabe. “Si te digo la verdad, me suena raro, aunque hay una malagueña y unos martinetes bastante puristas. Yo siempre he defendido el flamenco tradicional y me llevo el primer premio de los concursos cantando puro, pero, debido a la txalaparta, se pierde algo y no me reconozco muy bien. Por ejemplo, en los tanguillos, con los que, a nivel personal, no estoy muy contento. Sin embargo, los conocedores del flamenco responden al oír el disco: ‘qué raro suena, pero qué bonito y qué nuevo es'”.
   No le hagáis caso. Eso son los dolorcitos internos del artista ante la obra consumada. Es un disco magnífico. El primero grabado por un intérprete vasco, al margen del entretenimiento de ‘Mal de Ojo'. ‘El Chipi' se despide con un deseo formulado en voz alta: “Me gustaría grabar un disco más tradicional para demostrar lo que valgo dentro del flamenco puro”. Ya le llegará la hora. Seguro. (Óscar Cubillo. La Rioja)

16 - 31 de mayo de 2004. Número 377

 

Alfabetización digital en marcha

     16-31.05.2004 / Amas de casa, discapacitados, inmigrantes, personas de etnia gitana, jóvenes y mujeres sin empleo... Es el perfil de los alumnos que acuden al centro de la Red Conecta, que ofrece la Unión Romaní de Andalucía, en busca de una mínima formación en nuevas tecnologías a sabiendas de que conocer los entresijos del ordenador abrirá algunas puertas a la hora de buscar un trabajo. De lo contrario, las personas que forman parte de estos colectivos más desfavorecidos estarán condenados a una especie de ostracismo socioeconómico que ahora se llama analfabetismo o brecha digital.
   Según explica Francisco Miguel Guzmán, responsable de Voluntariado, Cooperación y Nuevas Tecnologías de Unión Romaní Andalucía, esta ONG firmó en 2002 un convenio de colaboración con la Fundación Esplai para entrar a formar parte de la Red Conecta, convirtiéndose así en pionera no sólo entre la comunidad gitana, sino también en Sevilla, ya que éste fue el primer centro de la red que abrió sus puertas en la capital andaluza.
   Los iniciales nueve equipos informáticos aportados por la Red Conecta son ya 15 ordenadores en una sala –equipada también con impresora, escáner, televisión y un portátil- que permanece abierta de lunes a viernes. Niños del Vacie, mujeres de las Tres Mil Viviendas, reclusas de Alcalá de Guadaira o jóvenes epilépticos conocen hoy internet de primera mano gracias a esta iniciativa solidaria de la Unión Romaní. “Nuestra prioridad son jóvenes, mujeres y gitanos, aunque aquí se acoge a todo el mundo”, explica Guzmán.
   El centro permite el acceso libre de gente de la calle a los ordenadores, pero también oferta cursos reglados de formación “que sirven a los alumnos desempleados para mejorar su vitae; a los estudiantes para buscar documentación en internet; y a los inmigrantes para comunicarse con sus países de origen”, explica Charo Arboleda, dinamizadora de este centro de la Red Conecta.
   El perfil de la gente que acude a la Red Conecta es, básicamente, mujeres de mediana edad y jóvenes en paro. “También vienen señoras mayores que están solas y buscan relacionarse con otras personas”, explica Arboleda.
   El curso básico de alfabetización digital tiene una duración de 36 horas y comienza con el estudio de procesadores de texto “para que pierdan el miedo al ordenador y se sientan cómodos”, cuenta Francisco Miguel Guzmán. A continuación, los alumnos aprenden a crear gráficos y bases de datos y, finalmente, se lanzan a la navegación por internet “y se les enseña a configurar y usar su propio correo electrónico”, añade.
   A cada alumno se le hace un seguimiento del proceso de aprendizaje y un control de asistencia y, al final del curso, reciben un diploma de la Red Conecta y otro del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Además de sentar las bases de los conocimientos de informática, otro objetivo del curso es “fomentar la convivencia y trabajar los valores contra el sexismo y el racismo”, apunta el responsable de Nuevas Tecnologías de Unión Romaní Andalucía.
   Los formadores también son voluntarios. Juan Carlos Canchado es jardinero de profesión, pero su vocación ha sido siempre la tecnología. Este autodidacta de la informática de 33 años, que antes de monitor fue alumno, coge cada mañana el autobús desde su vivienda hasta Los Remedios para impartir el curso de alfabetización digital de la Red Conecta. A cambio de ver realizada su ilusión de enseñar informática, Canchado no pide nada a cambio. Sólo “formalidad” a sus alumnos quienes, gracias a personas como él, son hoy capaces de dar un salto para no caer en la brecha digital, la nueva forma de analfabetismo del siglo XXI.

Una puerta abierta al empleo y un puente entre países

Ecuatoriano de Quito, Miguel Ángel Piedra llegó a España hace apenas un año siguiendo los pasos de su mujer y sus dos hijos. A sus 47 años, relata cómo la crisis de su país le obligó a cerrar la “bodega de víveres” que regentaba y emigrar. En una oficina de inmigrantes escuchó hablar de los cursos de informática que le podrían ayudar a encontrar trabajo y llegó a la Unión Romaní, aprovechando que “tengo las mañanas libres”. Confiesa que al principio te tenía “miedo” al ordenador “porque lo veía muy difícil”, pero ahora maneja procesadores de texto y navega por internet para consultar la prensa de Ecuador. “El correo no lo uso porque mi familia no tiene acceso allí al ordenador”, explica. Cada día prepara el desayuno de su hijo de 16 años, alumno de 1º de Bachillerato antes de sentarse frente a la pantalla. Por la tarde trabaja cuidando a una persona mayor y los sábados acude a la parroquia de San Sebastián, donde ofrecen ayuda a los inmigrantes. Este vecino de Triana explica que la edad es una barrera importante para encontrar empleo y mira con nostalgia hacia el otro lado del Atlántico, donde no descarta volver algún día. “Todo dependerá del trabajo”, concluye.

En detalle

La Red Conecta es una red de centros de acceso y formación en nuevas tecnologías para los colectivos más desfavorecidos a través de asociaciones y fundaciones.
   Se dirige a la población en general, con prioridad para jóvenes de 13 a 30 años, mujeres con dificultades de acceso al mundo laboral, parados de larga duración y personas con dificultades de inserción social.
   Entre sus objetivos destacan: facilitar el acceso y la formación en las tecnologías de la información y la comunicación, y apoyarse en las nuevas tecnologías para promover la inclusión social de los colectivos más desfavorecidos.
   Cada centro de la Red Conecta está dotado con equipos informáticos y conexión a internet, escáner, webcam e impresoras. Además cuenta con un dinamizador que cumple una función técnica y de acompañamiento de los participantes. Los voluntarios de las asociaciones contribuyen al desarrollo del proyecto.
   Se organizan cursos de alfabetización digital e iniciación básica a la informática, uso comunitario de los equipos por parte de otras ONG de la zona y acceso libre a los ordenadores.
   La Red Conecta dispone ya de 32 centros en más de 20 ciudades españolas, en los que han completado cursos de formación 11.240 personas. (José María de la Hera. Diario de Sevilla)

 

Un activista gitano se presenta como candidato a la presidencia del gobierno

     16-31.05.2004 / Un activista gitano dijo recientemente que se presentará a las elecciones para la presidencia del gobierno de Rumania que se tienen que celebrar en otoño de este año, siendo la primera vez que un gitano presenta su candidatura a unas elecciones presidenciales, según informó la prensa rumana. Viorel Bumbu, economista de 46 años, presentó su candidatura en un centro cultural de la capital ante una audiencia formada por gitanos y un numeroso grupo de periodistas.
   Gran parte de la población gitana de Rumania no se declara gitana por el extendido prejuicio que existe contra ellos. Muchos gitanos son pobres y tienen un bajo nivel educativo. Bumbu dijo que sus principales objetivos son mejorar la economía y el nivel de vida, luchar contra la corrupción y poner en práctica un sistema judicial más profesional. “La corrupción sigue siendo el impuesto más alto que pagan los ciudadanos”, dijo Bumbu en un discurso. Además, agregó que la comunidad gitana quiere combatir el analfabetismo y la intolerancia contra las minorías.
   Bumbu, originario de la ciudad transilvana de Alba Iulia, donde tiene un restaurante, ya había intentado ser alcalde de esta localidad. La mayoría de candidatos a la presidencia han prometido acabar con la corrupción, uno de los mayores problemas a los que tiene que hacer frente este país, que espera incorporarse a la Unión Europea en 2007.

 

Un colegio que da ejemplo

     16-31.05.2004 / El colegio público ‘Luis Chorro' es uno de los centros más singulares de Elche. Su asentamiento en el deprimido barrio de Los Palmerales condiciona su funcionamiento interno, pero no por ello se resigna a contentarse con el entorno social que le rodea. Este centro, que cumple durante el presente curso 25 años de vida, ha progresado enormemente y en la actualidad cuenta con numerosos y llamativos programas específicos que, de un modo u otro, están contribuyendo a intentar transformar su barrio.
   El ‘Luis Chorro' es un centro de acción educativa singular, lo que se conoce como CAES. Está así catalogado, entre otras razones, porque se asienta en un barrio donde las familias tienen pocos recursos. Así por ejemplo, todos los niños disponen de becas de comedor (gracias al Ayuntamiento y a la Consellería), y los libros, que pasan de un curso a otro, se compran también a partir de una subvención conjunta. Además, ser CAES se traduce en una aportación económica mayor para el centro y para el cuerpo docente, y al tiempo se dispone de un número de profesores superior al de otros centros con igual número de alumnos.
   Así las cosas, la directora del centro, María del Mar Moreno, considera que son numerosas las ventajas de estar desarrollando la profesión de profesor en un colegio como éste. Si bien es cierto que el colegio está asentado en un barrio conflictivo, también explica que los problemas del exterior apenas se multiplican en las aulas.
   “Aquí el 99% de los alumnos son gitanos, pero no hay que olvidar que son niños iguales como los demás. Los que nos llegan desde los tres años luego evolucionan con total normalidad y son sólo los que entran más mayores los que tenemos que controlar más. El profesor que viene aquí además de educar y aportarles cultura tiene que inculcarles hábitos. Por lo demás, el colegio hay que conocerlo, hay que hacerse con él, porque el centro te engancha y te da muchas satisfacciones”, indicaba la directora.
   María del Mar Moreno agregaba que el principal problema que tiene el colegio es el alto nivel de interinidad del profesorado. De los cerca de 25 docentes, que atienden a unos 145 alumnos, tan sólo 6 son fijos, lo que influye en la continuidad de los programas educativos de los niños.
   “Cuando un profesor interino viene, tarda unos cuatro meses en hacerse con la clase, y cuando ya está a gusto es cuando finaliza el curso, de manera que al año siguiente vuelve a repetirse el mismo proceso porque las listas cambian. Es verdad que a los profesores les cuesta quedarse aquí, pero es cuestión de conocer el colegio”, expresaba la directora, quien, por otra parte, reiteraba que son muchas las virtudes de trabajar en un centro de estas características.
   Entre las particularidades de este colegio cabe destacar el llamado “servicio despertador”, que desde finales de los 90 tienen en marcha gracias a monitores del centro social ubicado en el barrio, dependiente de la Concejalía de Bienestar Social. Cinco monitores se dedican a las 8.30 de la mañana a pasar por diversas casas de la zona para evitar el absentismo. Una vez que han empezado las clases se comparan las listas de asistencia de los profesores y la de los monitores, de manera que si falta algún niño, estos últimos vuelven a acudir a su casa para traerlos al colegio.
   En muchas ocasiones los monitores también sirven de intermediarios entre los tutores y los padres y pueden avalar en determinados casos si la falta de asistencia está justificada. Además de este control diario de faltas, todos los viernes monitores y un docente se reúnen para controlar los casos de absentismo de la semana.
   Aparte de todo esto, el colegio también les sirve leche, incluso galletas para los de Infantil, a todos aquellos que quieran, asegurándoles así al menos un mínimo desayuno.
   En cuanto a la adaptación educativa que han tenido que hacer, el centro ha empleado tres años en preparar unidades didácticas que asimilen la cultura gitana. De este modo, los profesores conocen las costumbres de los gitanos y los alumnos también estudian la evolución y las costumbres de su propio pueblo.
   Por otra parte, el colegio se está abriendo ahora a la interculturalidad, ya que cuenta con dos alumnos marroquíes y están a punto de llegar otros seis rumanos.
   En definitiva, es un colegio que pone más que un granito de arena para hacer salir de la marginalidad a su barrio, ya que se preocupa por los pequeños y por los adultos ofreciendo siempre todo lo que tiene y poniendo en ellos, sobre todo, confianza. (De J.M.G. Información de Alicante)

 

Pioneros en la televisión

     16-31.05.2004 / Desde octubre de 2003, en el pueblo valenciano de Xirivella se emite ‘El rincón del kalò', un programa de televisión sobre el pueblo gitano. La iniciativa surgió de dos personas que trabajan desde hace años en el asociacionismo gitano: Juan José Torres, presidente de la Asociación Gitana ‘Shiriab' y Conrado Pisa, profesor y colaborador de esta asociación. En un principio fue sólo una idea y una ilusión: poder utilizar un medio de comunicación como la televisión para dar a conocer a la sociedad aquello que el pueblo gitano es capaz de hacer y dar en todos los ámbitos: en el arte, la música, el deporte, la literatura... La idea se llevó al papel y se elaboró un proyecto muy prometedor. Gracias al apoyo de los miembros de Canal 48 Televisión de Xirivella, el proyecto se llevó a cabo. Nacía así un programa semanal con una duración de entre 30 y 45 minutos.
   En ‘El rincón del kalò' cada semana se realiza una entrevista a una o varias personas que son representativas de un área de la cultura para dar a conocer a todos los televidentes la cultura gitana, mostrar a la sociedad quiénes somos y cómo somos, para acabar con estereotipos y prejuicios y romper ese miedo que se tiene a conocer lo diferente, lo nuevo o lo minoritario. No es un programa de debate, ni un espacio de reivindicación, simplemente es una puerta abierta que muestra cada semana a diferentes gitanos y gitanas que se han abierto paso en la sociedad y que representan públicamente la lucha del pueblo gitano por hacerse un camino en este mundo cada vez más exigente y, a veces, incomprensible.
   Hasta ahora han pasado por ‘El rincón del kalò' los gitanos más viejos de Xirivella, la bailaora y cantante Dolores Vargas, el político Juan Roige, los hermanos Heredia, tratantes y domadores de caballos, los representantes de la Iglesia Evangélica en Xirivella,... Y muchos más que se verán frente a frente con Juan José, como presentador, haciéndoles preguntas elaboradas con la colaboración de Conrado, mientras Fernando Sanchis controla todos los aparatos electrónicos para que el programa salga al aire. ‘El rincón del kalò' es, en definitiva, un programa artesano, amateur, de mucho sacrificio y, sobre todo, un programa pionero en la Comunidad Valenciana, un programa que esperamos que sea precursor de otros similares en otras televisiones locales y en canales tanto autonómicos como nacionales que alberguen ese pequeño ‘rincón' kalò, ese pequeño espacio de voces, de imágenes y de palabras gitanas.

 

La lotería reparte 600.000 euros entre la asociación gitana de La Vila Joiosa

     16-31.05.2004 / Algo más de setecientos veinte mil euros (casi 120 millones de las antiguas pesetas) repartió el pasado 25 de abril el Sorteo Especial Cruz Roja de la Lotería Nacional en la provincia de Alicante, concretamente en las localidades de La Vila Joiosa, donde se vendió íntegro el primer premio (600.000 euros), y Monforte del Cid, en la que recayó el segundo, dotado con 120.000 euros.
   En La Vila Joiosa, los seiscientos mil euros del Gordo los acapararon los miembros de la Asociación Cultural Gitana Rom, abonados al número agraciado, el 43.828. Así que la alegría en la Administración número 2 Santa Marta, regentada por Rosa Ortigosa Linares, era casi tan grande como la de los gitanos agraciados, “que son prácticamente todos los de la asociación, porque están suscritos al número premiado desde hace quince años”, comentaba Vicente Pérez Ortigosa, hijo de la lotera. “Es el primer premio que recibe esta asociación gitana y creo que con él se han apañado todos los socios. Me alegro mucho de su suerte porque son gente buena, aunque humilde, gitanos de mucha categoría”.
   Fue Cándido Cortés, el presidente de la Asociación Cultural Rom, quien hace unos días retiró los cien décimos del número afortunado, con la anécdota de que un despiste de la propia administración hizo que se llevara siete décimos menos de los que le correspondía, “así que cuando nos dimos cuenta le avistamos del error y la misma mañana del día del sorteo vino a llevárselos; por lo que igual los tenía todavía en el bolsillo”. Al parecer, la asociación gitana podría haber revendido alguno de los décimos entre su clientela en los mercadillos de localidades como Altea o l'Alfàs del Pi, donde algunos miembros de la asociación suelen instalarse ara vender diversos artículos. (De A. López. La Verdad)

 

Un lamento por los gitanos

     16-31.05.2004 / Los gitanos sobreviven. Éste es el sobrecogedor mensaje de la reciente película ‘Suspino: Un lamento por los gitanos'. Lo que los gitanos tienen que aguantar para sobrevivir se muestra en las tristes experiencias que tiene cada uno de ellos, primero en la magnífica fotografía de las caras de los niños gitanos, y más tarde contada por sus padres de forma convincente en una serie de angustiosas historias de supervivencia.
   Los romà son la minoría más perseguida de toda Europa. La película explora las cenizas de una reciente persecución antigitana en Rumania para mostrar algunas de las cuestiones más candentes sobre derechos humanos en la Europa multicultural de hoy en día y planteando más preguntas de las que responde. Son precisamente estas preguntas que plantea las que hacen que esta película tenga, potencialmente, un incalculable valor educativo en todas las disciplinas de la ciencia social y de las humanidades. La película está disponible en versión ‘original' y en versión ‘reducida', pero ambas logran estimular el pensamiento crítico sobre la persecución de los gitanos en Europa, en la actualidad y en el pasado. Ambas poseen el mismo poderoso impacto visual que requiere tanto la atención del público como su implicación emocional e intelectual para poder desarrollar un posterior debate.
   ‘Suspino', como se especifica en la atractiva e informativa cubierta que acompaña a la cinta de vídeo, es una palabra rumana que significa ‘lamento'. Es un préstamo que los gitanos de Rumania utilizan para cantar sus propias penas que, como muestra el documental, tienen su origen en sus vecinos rumanos. Las secuencias históricas de la película retratan los siglos de sufrimiento que han tenido que soportar los gitanos en Rumania como minoría perseguida, donde sus antepasados fueron esclavizados y donde todavía perduran los recuerdos de cuando fueron perseguidos y deportados a campos de concentración. La principal persecución que muestra el documental ilustra brutales muertes de gitanos e incendios de casas, y muestra la severidad de la oleada de atrocidades e injusticias que surgieron en Rumania con la repentina caída del régimen totalitario de Nicolae Ceaucescu en 1989. La sociedad civil rumana y su orden civil se evaporaron de un día para otro, provocando que la vulnerable minoría gitana quedase expuesta a la cruda agresión de los rumanos violentos y racistas. Puede que la oleada de hostilidad contra los gitanos haya disminuido desde entonces, pero perdura una marea intolerablemente alta.
   Los gitanos de Rumania tienen que hacer frente a un aumento de la discriminación por parte de la policía, comerciantes y por la población en general. La enemistad contra los romà está más arraigada que nunca. La película relata un intento de hacer limpieza étnica disfrazada bajo un proyecto de planificación: un alcalde engatusa a los gitanos en situación desesperada para que abandonen la ciudad y realojarlos en una antigua granja de pollos abandonada. Tras no cumplir su promesa de proporcionarles una vivienda digna, intenta impedir que vuelvan a la ciudad rodeando su campamento con una alambrada y perros patrulla. El narrador compara las condiciones de vida aquí con las de un campo de concentración.
   Esta película también documenta detalladamente la grave situación de los gitanos rumanos que huyeron de la persecución en sus países y buscaron mejores oportunidades económicas, por ejemplo en Italia o en Canadá. En Italia, donde son inmigrantes ilegales sin permiso de trabajo, algunos han tenido que recurrir a vivir en vertederos de basura y a mendigar por la calle para conseguir comida y medicamentos. Oficialmente, se les denomina ‘itinerantes' en lugar de gitanos, cosa que hace que el gobierno italiano les trate como a vagabundos individuales y no como a un pueblo europeo orgulloso que comparte un sentimiento de herencia y destino colectivo. Existe una ‘regla de las tres veces' en Italia, y los gitanos entrevistados aseguran que si les cogen mendigando una tercera vez les quitarán a sus hijos. Una parte dramática del documental muestra un pueblo ocupado ilegalmente por gitanos que está siendo arrasado sin aviso previo.
   Otros gitanos han huido a Canadá y algunos han solicitado el estatus de refugiado. Hay entrevistas muy reveladoras con activistas gitanos que muestran su temor a ser asesinados como espías en Rumania si un día el gobierno de Canadá decide deportarlos. También hay entrevistas con activistas gitanos no rumanos que organizan campañas de educación pública para sensibilizar a los ciudadanos canadienses sobre la grave situación de los refugiados gitanos en Canadá procedentes de la Europa del este.
   Las preguntas más interesantes que plantea esta película y que conducen a la reflexión tienen que ver con temas nacionales y globales de política y economía que son demasiado complejos, sutiles y controvertidos para que el documental pueda tratarlos directamente, incluso en la versión más larga. Los romà quieren que se les reconozca y se les respete como pueblo, como nación, como ciudadanos de Europa. Rumania quiere acceder a la Unión Europea pronto, pero para lograrlo debe demostrar su compromiso con los derechos humanos nacionales. Mientras tanto, la economía de la Unión Europea tiene que promover la reducción del conflicto entre sus miembros para maximizar la productividad y el crecimiento de la economía. Al ser los gitanos el mayor grupo minoritario y el peor visto de Europa, constituyen una prueba de ensayo para calcular la posibilidad de mejorar las relaciones entre los diferentes grupos de todo el mundo. (David J. Nemeth. Newsletter of the Gypsy Lore Society)

 

 

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