| Extracto del
MANIFIESTO promulgado en mayo de 1997 |
Reconociendo la amenaza para la paz y la democracia a raíz
del incremento de la violencia racial en las comunidades urbanas, la extensión
de la intolerancia religiosa, la guerra y el genocidio resultante de la
rivalidad étnica y los prejuicios contra las minorías nacionales.
creyendo que la diversidad es una realidad fundamental de la
sociedad humana, un medio de enriquecimiento cultural y un estímulo
para el desarrollo económico y social;
condenando todos los intentos y actos de manipulación
en los medios de comunicación y el uso del periodismo para hacer
propaganda de la violencia racial, étnica y social;
lamentando que la excesiva comercialización está conduciendo
a una indiferencia profesional ante el impacto del racismo y la intolerancia;
DECLARAMOS que todos los periodistas deben unirse a nivel regional
e internacional para reafirmar los principios periodísticos esenciales
de la independencia profesional y del respeto a la verdad con el objetivo
de cumplir con la misión de los medios de comunicación de
apoyar a la ciudadanía, la tolerancia y la democracia.
Los propios periodistas tienen que ser conscientes de que la ignorancia
y la ausencia de reconocimiento de las diferentes culturas, tradiciones
y creencias en los medios de comunicación conducen a estereotipos
que refuerzan actitudes racistas y fortalecen los reclamos de los políticos
extremistas. En concreto, los periodistas tienen que saber que el impacto
potencial de sus palabras e imágenes provocan miedos profundamente
arraigados y recelos ante la lucha civil y la exclusión social que
existe en la sociedad.
El periodista, en definitiva, se cuidará de los riesgos de una
discriminación propagada por los medios de comunicación y
hará lo posible para evitar que se facilite tal discriminación,
basada especialmente en la raza, el sexo, la moral sexual, la lengua, la
religión, las opiniones políticas y demás, así
como el origen nacional o social. |